Desde el primer minuto, en un césped pesado por el agua y dificultoso para los virtuosos de la pelota de ambos bandos, la batalla fue sin cuartel. Una constante pelea por la posesión, en un campo anegado, donde la sorpresa podía saltar por cualquier lado con un balón que se queda corto en un charco, un mal resbalón...así sucedió en el primer gol. Un resbalón inoportuno de Mascherano le impide llegar con ventaja a un balón ante Susaeta, éste remonta la línea de fondo para ponerla atrás, donde Ánder controla en la frontal, y saca un disparo cruzado precioso, imposible para Víctor Valdés.
El guión, bajo el diluvio, siguió igual. El Athletic puso coraje, fuerza, garra, físico...todo lo que le perjudicaba tremendamente al Barcelona, obligado a jugar con contacto, a no poder evitar las disputas que provocaba cada balón dividido en un charco, o en el medio campo. Obligado a frenar como fuera el vendaval que era Llorente, gigante entre Piqué y Mascherano, obligado a sufrir ante el trabajo de Susaeta, de Muniain, de Ander. Pero aún así, el Barcelona quiso tocar y tocó, no renunció al estilo que lo ha hecho grande en la historia en un campo hostil en todos los sentidos.
Así llegó el choque a la locura final de 15 minutos, con todo desatado. En un córner, el Athletic se puso por delante. Sólo podía marcar así en ese partido. Centro de Susaeta pasado hacia Llorente, el balón queda a los pies de Abidal, que despeja como puede. El despeje golpea en Llorente primero y después en Piqué, y entra mansamente en la portería defendida por Valdés. Sea como fuere, el gol daba esperanzas de hacerse con los 3 puntos a un equipo de Marcelo Bielsa que puso todo en el césped para contrarrestar al Barcelona, y encontró en el campo a un aliado de gran peso.
El gol desmelenó al Barcelona, que en los últimos 10 minutos acumuló tantas ocasiones como pudo. Indiscriminadamente, Abidal y Alves, laterales de Guardiola el domingo, subían y hacían mucho daño al Athletic. El Athletic se iba metiendo atrás descaradamente, entre comodidad para juntarse con Gorka y obligación por el empuje del Barcelona, que impuso 10 minutos finales a un ritmo de juego altísimo, para rescatar algún punto de La Catedral. Las más claras las fue desperdiciando el equipo culé, hasta que en un mal despeje entre Gorka Iraizoz y Mikel San José, la pelota queda para Messi, que aprovecha el fallo y empata el partido sobre la bocina, dejando un reparto de puntos justo.
Athletic Club: Iraizoz; Iraola, Javi Martínez, Amorebieta, Aurtenetxe; Iturraspe, De Marcos, Herrera; Muniain (Ibai, min.88) Llorente (San José, min.90) y Susaeta (Íñigo Pérez, min.85).
Barcelona: Valdés; Alves, Mascherano, Piqué (Thiago, min.80), Abidal; Busquets, Xavi (Alexis, min.61), Iniesta; Messi, Cesc y Adriano (Villa, min.72).
Goles: 1-0, min.19: Herrera. 1-1, min.23: Cesc. 2-1, min.79: Piqué en propia meta. 2-2, min.91: Messi.
Árbitro: Paradas Romero (Comité andaluz). Expulsó a Amorebieta, en el minuto 89, por doble amonestación. Además, mostró tarjeta amarilla a los locales Herrera, Javi Martínez e Iturraspe y al visitante Piqué.
Incidencias: 35.000 espectadores en San Mamés. Intensa lluvia y viento. A pesar de ello, el terreno de juego estaba al inicio casi en perfectas condiciones. Aunque con el paso del partido fue acumulando tanta agua que frenaba mucho la circulación del balón. Duodécima jornada de Liga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario