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viernes, 29 de junio de 2012

La solidez, la clave


Italia y España son finalistas de la Eurocopa, cada uno por su camino, pero bajo un denominador común, la solidez defensiva. Italia sólo ha concedido tres goles, España uno en cinco partidos. Números ampliables a las otras dos semifinalistas y a Inglaterra.

La final de la Eurocopa tendrá a las dos mejores maneras de defender de la competición continental. Una España, segunda máxima goleadora del campeonato con ocho goles, que marca su estilo de defender a través de largas posesiones, que le evitan desgaste físico y le permiten llevar el control del partido, ante una Italia con mayor gusto por la pelota y más capacitada para ello, con el liderazgo de Andrea Pirlo, pero con el buen hacer de todo el grupo a la hora de proteger su portería, con la involucración de todo el equipo en la presión intensa y en la corta distancia de líneas.

Dos maneras de defender

España e Italia representan dos formas de entender la defensa. A unos le asocian la pura tradición defensiva, conocida como “Catenaccio”, cerrojazo en castellano. Cierto es que aquel sistema defensivo, acumulando hombres por detrás de la pelota, requiere una gran organización, que ya puso en práctica por primera ver el Inter de Milán de Helenio Herrera para ganar las Copas de Europa de 1964 y 1965.

La selección española ha evolucionado el aporte que un italiano le hizo al fútbol. La presión incómoda a todo campo del Milán de Arrigo Sacchi, aquel que se llevó dos Copas de Europa del 89 y del 90. España quedó prendada de aquel equipo que tan bien entendía el fútbol, y lo modernizó, y adoptó como suya la evolución en el juego. La selección la ha ido moldeando y adecuando a sus características durante años, y ahora cuenta con una generación capaz de llevarla a cabo.

España aprieta y complica la vida a cualquier equipo cuando quiere robar la pelota, y es capaz de provocar pérdidas de balón en zonas del campo muy comprometidas. Y a partir de ahí, su propio estilo. Una posesión larga, de ritmo bajo, a veces hasta demasiado horizontal, pero que permite a los nuestros tener su resuello y la tranquilidad de que siendo dueños de la posesión, manejan el partido a su antojo y no sufren corriendo a tapar huecos sin balón.

Ese estilo que a algunos no les produce placer tiene su razón de ser en el mantenimiento físico, en no realizar un gran desgaste físico sin balón, y que si lo haga el rival persiguiendo la pelota. Ese estilo de defender con la pelota no lo puede poner en práctica casi ningún equipo en el mundo, y se trata de la evolución que todos pretenden seguir en la enseñanza base del fútbol y al más alto nivel, entre ellos la otra finalista, Italia.

“La bella Italia”, asociada siempre a una tradición conservadurista del fútbol. Italia demuestra que es un país de una gran organización y seriedad en su forma de comprender el fútbol, a través de un estilo táctico muy desarrollado, donde todo está trabajado al máximo detalle, en el que todo queda determinado porque el colectivo está por encima de lo individual. Hasta que tipos tocados por una varita mágica, como Riva, Mazzola, Bruno Conti, Roberto Baggio, Alessandro Del Piero, Francesco Totti o Andrea Pirlo deciden que ese orden puede saltarse a través de la calidad individual, no exento de trabajo.

Ese buen hacer táctico, el orden, la constante ayuda defensiva, las líneas juntas, el resguardo atrás, el trabajo de todos. La seña de “identitá” italiana. Catenaccio para muchos, el arte de ser infranqueable para otros. Si hubiéramos despreciado lo que un italiano le ofreció al mundo del fútbol a finales de los años 80, probablemente España no sería la selección que es hoy, en la que todo el mundo trabaja a la hora de defender por recuperar la pelota, y el colectivo es la forma de ganar, a través de la suma de las individualidades de los jugadores.

Prandelli le ha dado una vuelta de tuerca, desarrollando dos sistemas de defender. En su clásico 4-3-1-2, en el que hay una presión muy arriba en el campo, para robar la pelota rápido, para aprovechar la calidad de Pirlo, Cassano y Balotelli, los habituales matadores azzurros; a sumar con la llegada de Maggio y de Marchisio. Pero Italia, como hizo ante España, puede colocar una defensa de 3, con De Rossi incrustrado entre Chielini/Balzaretti – Bonucci, con dos laterales de largo recorrido, al más puro estilo sudamericano de los años 90 y principios de la pasada década. En ese 5-3-2 que plantea Italia, todos se resguardan y defienden juntos, y tan sólo presionan para permitir un repliegue cómodo, pero nadie renuncia a la pelota, porque el talento de Pirlo y Cassano se disipa sin el cuero.

Ambos, por unos motivos o por otros, se han alzado como las mejores defensas de este campeonato, con un promedio de 0'2 goles en contra para los españoles, y 0'6 para los italianos. La solidez de los finalistas, en torneos tan cortos, ha sido una clave para estar en la final. A lo que hay que sumar, un buen porcentaje goleador, con 1,6 goles a favor para España (8 en total), y 1,2 para Italia (6 tantos), en cinco partidos. Nadie les supera en el apartado defensivo, pero en el ofensivo, sólo Alemania con 2 goles por partido (10 en los 5 partidos) se ha mostrado con mayor acierto que los finalistas.



La solidez también se ve en otros equipos

No sólo España e Italia han podido llegar a la final a través de esa solidez, demostrada en los fríos números. También Alemania y Portugal, semifinalistas, han sido dos de los mejores equipos en el plano defensivo del campeonato. De hecho, Portugal apenas concedió ocasiones a Holanda y República Checa, en el partido decisivo del grupo B y en cuartos de final, lo que le permitió ganar los partidos con la aparición del crack luso, Cristiano Ronaldo, decisivo con sus tres tantos en esos dos partidos.

Portugal alcanzó su tercera semifinal en las últimas cuatro ediciones de la Eurocopa. Y este campeonato, basada en una de las mejores parejas de centrales. Pepe no había visto ninguna tarjeta en los cuatro primeros partidos del torneo, con tan sólo una falta cometida, y un gol ante Dinamarca, en lo que ha sido uno de los mejores centrales de esta Eurocopa con mucho, si no el mejor junto a Sergio Ramos. Alves, a pesar de su fallo en la tanda de penaltis ante España, también ha mostrado un buen nivel, y el hecho de que Portugal sólo encajara cuatro goles en cinco partidos, junto con las buenas actuaciones de Rui Patricio y los dos laterales lusos han permitido su presencia en las semifinales.

Alemania, por su parte, ha sido el máximo realizador de las cinco jornadas de esta Eurocopa, con 10 goles, y 8 goleadores distintos. A partir del festival goleador de Super Mario Gómez ante Portugal y Holanda, con tres goles en dos partidos, Podolski, Bender, Lahm, Khedira, Klose, Reus y Özil completan la nómina goleadora germana. Y más allá de la pegada, está el trabajo defensivo, en el que Badstuber y Hummels se han mostrado como dos de los mejores defensores del torneo. Especialmente, el caso del central del Borussia Dortmund, una de las gratas sorpresas de la Euro, en su primer gran torneo internacional con la “Mannschaft”. Y también hay hueco para Inglaterra.

La roca de la Pérfida Albión

A Inglaterra la han llamado mezquina, fea de ver, selección sobrevalorada. Adjetivos injustos, a mi modo de ver, cuando ha desempeñado mejor papel que otras a las que hemos alabado, como Francia. Mejor papel porque entró primera de grupo, que compartía precisamente con los galos. Y mejor papel porque tuvo más gol, y menos problemas defensivos que los franceses a lo largo de su participación durante el torneo.

Inglaterra, con números en la mano, ha recibido 3 goles en 4 partidos (0,75 de promedio), con mejor promedio que Alemania o Portugal, que sí fueron semifinalistas. Los de Hogdson, con bajas que determinaron su forma de encarar esta Eurocopa, como Barry, Lampard o la más importante de todas, Jack Wilshere. Inglaterra no es la misma con el centrocampista del Arsenal que sin él, muy tocón, con capacidad para organizar el juego con sentido y también llegada, gol y desborde. Un futbolista al que las lesiones están machacando, por desgracia, y no le permiten ser regular. De hecho, un jugador que se prevee clave tanto en el Arsenal como en los “Pross” lleva inactivo desde septiembre por una grave lesión de tobillo.

Con estas bajas tan importantes en el centro del campo, y otras sonadas, como Carrick o Ferdinand, Inglaterra apostó por un perfil de equipo más fuerte y compacto, y menos alegre. El equipo inglés se mostró como uno de los mejores en el apartado defensivo, con esos tres goles en contra en cuatro partidos. Costó mucho hacer goles a los ingleses, salvo aquellos diez minutos de “empanada general a balón parado” que aprovechó Olaf Mellberg para meter el miedo en las filas inglesas. La pareja W, Walcott y Welbeck, devolvieron a Inglaterra la ventaja y les dieron el triunfo ante los escandinavos.

Desde luego que ninguno de los ingleses, a nivel individual, ha tenido una actuación destacada. Pero Inglaterra, como equipo, no ha defraudado en su comportamiento, al menos bajo mi prisma de opinión. Si encontrabas un hueco, Inglaterra se revolvía y lo deshacía tapando el disparo. Atenciones en las ayudas defensivas, siempre superioridad en zonas donde había balón para complicar el juego rival, líneas juntas, cerca de Hart, con espacio para explotar la velocidad de algunos de sus hombres importantes como Young, Welbeck, Walcott o Rooney.

A mí modo de ver, reitero, injustas y excesivas las críticas a Inglaterra. Cierto es que su fútbol distó de ser brillante, llamativo, atractivo. Y también es verdad que muchos de sus mejores futbolistas han estado a un nivel inferior del esperado, sobre todo Rooney, que no ha acumulado gran desgaste físico por su sanción para los dos primeros partidos de la Eurocopa. Salvo Ucrania, que explotó la debilidad de los laterales ingleses con Yarmolenko y Konoplyanka; y Suecia, en el juego aéreo, eterno problema inglés, los ingleses fueron una selección difícil para todos los equipos, y salieron victoriosos en su grupo. No merecen ese desprecio.

sábado, 16 de junio de 2012

Ucrania cae ante Francia 0-2 y se la jugará ante Inglaterra


La coanfitriona de la Eurocopa no pudo con Francia, que reafirmó su condición de favorita con un buen segundo tiempo, en el que mostró solidez, dominio y pegada. Vencieron los galos 0-2.


Ucrania llegaba al partido henchida de orgullo e ilusión por haber ganado su primer partido de la historia en una Eurocopa, en su Eurocopa, con Shevchenko en el papel estelar ante Suecia. Cuatro días después de aquello, los anfitriones querían dinamitar el grupo D con una victoria ante Francia, pero no pudo ser. La lluvia participó en el ambiente festivo de Donestk, que retrasó el desenlace del partido.

Corría el minuto 4 y medio, cuando no había sucedido nada reseñable en el encuentro, cuando el holandés Kuipers decidió parar el juego a consecuencia de la lluvia que caía en  el Donbass Arena de Donestk. Los jugadores a resguardo mientras caía el chaparrón, que retrasó el partido en algo más de una hora. Cuando se volvió al partido, todo volvió a comenzar.

Primera parte insulsa hasta la media hora

La lluvia dejó un terreno rápido, que los operarios pudieron recuperar antes de la reanudación del choque con un buen drenaje y la ayuda de la tecnología. Los dos equipos volvieron fríos, y les costó entrar en ritmo, sin embargo, Francia fue la dominadora en estos compases. Los galos manejaban la pelota con cierta comodidad, ante una Ucrania que decidió esperar, robar y contragolpear. No le salió bien a los locales.
Francia tuvo las primeras llegadas sin peligro al marco defendido por Pyatov, pero ambos equipos no querían dar facilidades al rival, y defendían con todo. Sobre todo los locales, que cedieron conscientemente la pelota a los de Laurent Blanc. Pero aquello no terminaba de romper en ocasiones claras de gol. Y no fue hasta más allá del minuto 25 cuando ambos equipos decidieron probar a Pyatov y Lloris.

Primero fue Yarmolenko, con un disparo seco que se marchó rozando el palo de la meta de Lloris. Luego comenzó el show de Pyatov hasta el intermedio. El meta ucraniano respondió a la perfección cuando Jeremy Menez y Philippe Mexès le obligaron a responder con todo en dos disparos a bocajarro. El del PSG le fusiló a quemarropa, pero el del Shakthar puso su cuerpo para evitar el primero, y el del Milan le cabeceó a la escuadra, pero allí también voló el meta local para mantener el resultado gafas. Entre medias aparecía Shevchenko, que quería marcha. El del Dinamo Kiev soltó un latigazo que Lloris repelió como pudo en el primer palo.

Francia resuelve en diez minutos

El descanso llegó, y el empate se mantenía en el electrónico del Donbass Arena. Ucrania respondió como mejor sabía a la vuelta del intermedio. Los locales jugaron sus mejores minutos del partido, reduciendo la posesión de Francia y sembrando la incertidumbre en las filas de la selección del país vecino. Un duro remate de Sheva se fue lamiendo la escuadra del marco de Lloris, como la llegada de más peligro de Ucrania en esos primeros compases, pero Francia quiso golpear una vez y de forma certera.

Así fue, cuando Jeremy Menez recibió dentro del área. El del PSG controló con la derecha, recortó a la zurda, y sacó un disparo raso al primer palo, indetectable para Pyatov, que no llegó a sacarlo. Francia se ponía por delante cuando el reloj marcaba el minuto 52 del partido, y no quiso bajar el pie del acelerador. Tres minutos después del primer gol, llegaría la sentencia de los galos al resultado.

Esta vez fue Cabayè el que se encargó de rematar la faena, cuando controló un buen pase interior al área local. El jugador galo se la quedó con un poco de fortuna, y ante la presencia de un central eslavo, sacó un disparo con la zurda cruzado y abajo, ante el que poco pudo hacer Pyatov de nuevo. Francia resolvió el partido, pero por si acaso quedaban dudas, Cabayè envió un disparo seco con la derecha al palo en el minuto 60, para recordar que Francia no quería bajar el ritmo ni se conformaba.

Los goles dejaron noqueada a Ucrania, que bajó su ímpetu y se vio reducida a pocos fogonazos, que los franceses no tuvieron problemas en reducir. Por su parte, los hombres de Laurent Blanc no hicieron mayor sangre, y dejaron correr el tiempo, sabedores que la victoria era el primer paso para lograr el primer puesto del grupo D y poder evitar a España en cuartos de final, el auténtico coco de esta Eurocopa.
Ucrania aún mantiene sus opciones, a pesar de la derrota. Los locales se la jugaran en Donestk en la última jornada ante la selección de Inglaterra, en un duelo crucial para los dos equipos. Mientras tanto, Francia se verá las caras en el Olímpico de Kiev el día 19 con Suecia, en un partido que tienen que ganar para lograr el objetivo de evitar a España y cerrar la clasificación con buen sabor de boca.


Ficha técnica:
Ucrania: Pyatov; Gusev, Mykhalyk, Khacheridi, Selin; Tymoschuk; Yarmolenko (Alivev, min. 68), Nazarenko (Milevski, min. 59), Konoplianka; Voronin (Devic, min. 45) y Shevchenko.
Francia: Lloris; Debuchy, Rami, Mexès, Clichy; A. Diarra (M’Vila, min. 67), Cabayé, Nasri; Ménez (Martin, min. 72), Franck Ribéry, Karim Benzema (Giroud, min. 75).
GOLES: 0-1, Ménez (min. 53); 0-2, Cabaye (min. 56).
ÁRBITRO: Bjorn Kuipers (Holanda). Amonestó Amonestó a Ménez (min. 39), Debuchy (min. 79) y Mexes (min. 81) por parte de Francia. Y a Selin (min. 54) y Tymoschuk (min. 86) por parte de Ucrania.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la segunda jornada de la fase de grupos de la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Grupo D. Disputado en el Estadio Donbass Arena (Donetsk), ante 60.000 personas. El encuentro tuvo que posponerse durante media hora por la inestabilidad meteorológica.
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