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miércoles, 25 de abril de 2012

Análisis táctico FC Barcelona - Chelsea FC: El Chelsea acortó el campo


El Barcelona se despide de la Copa de Europa con una eliminación muy dura de aceptar. Un Chelsea que se dedicó a vivir del fallo del Barcelona durante la eliminatoria, descarriló al equipo de Guardiola de la que iba a ser su tercera final en cuatro temporadas. El equipo de Di Matteo volvió a beber de las fuentes de conocimiento del creador. Del auténtico creador del Chelsea, Jose Mourinho, que por donde pasa marca una huella imborrable. Con un toque defensivo más acentuado, y un punto menos de calidad que en la época del portugués, su columna vertebral (Cech - Terry - Lampard - Drogba) se planta en la segunda final del equipo de Stamford Bridge en su historia.

1º clave – Líneas muy juntas

El Chelsea escogió un camino muy espinoso y sacrificado para llegar a Munich. Escogió renunciar a pelear la posesión, no optó por presionar al Barcelona en muchas zonas del campo, y acumuló a todo el equipo en el último tercio del campo. Muchas fases del partido con 11 hombres defendiendo en 35 metros, a partir de la línea de fondo. No es un achique de espacios. Aclaremos este punto antes de proseguir el análisis. El achique de espacios es el simple hecho de presionar.Normalmente, los equipos construyen su defensa hacia delante. Correr hacia tu propia porteria suele ser sinónimo de gol rival. El Chelsea acortó la profundidad blaugrana en apenas 20-30 metros toda la eliminatoria, a veces menos. Se juntó con el portero, metiéndose atrás. Drogba se descolgaba de la punta para ayudar en labores defensivas. Hoy se renunció al punta referencia cuando el equipo inglés quedó en inferioridad numérica.

En un análisis global de la eliminatoria, el equipo de Di Matteo, a pesar de su involución en la temporada, ha entrado en la final de la Champions League, y no inmerecidamente si logras hacer tres goles al campeón. Dos en su casa. De aquel equipo abierto, alegre, con iniciativa y defensa adelantada de André Villas Boas, a este equipo muy corto, contraatacante, de tendencia defensiva. Cierto es que contra un rival superior como este FC Barcelona. El Chelsea priorizó juntar las líneas para eliminar posibles pasillos interiores. Con un esquema de inicio 1-4-2-3-1 en ofensiva que se convertía en un 1-4-1-4-1 cuando el Chelsea perdía la pelota. El FC Barcelona encontró en los primeros minutos de la ida esos pasillos, con las ocasiones de Messi, Alexis al larguero, y Fábregas, pero apenas volvió a encontrarlos en el resto de la eliminatoria.

A partir del minuto 30 de Stamford Bridge, el Chelsea expulsó al FC Barcelona hacia los costados. El equipo blaugrana, con tendencia de jugar hacia adentro con Alexis y sus diagonales, Cesc, Messi, e Iniesta flotando por delante de Xavi, y Alves como recurso por fuera; no encontró profundidad por dentro, una de sus máximas cuando tiene la pelota. Guardiola quiso abrir el campo con Pedro y Cuenca en los últimos 25 minutos, y el Barcelona volvió a tener grandes ocasiones. Pedro al palo, la ocasión de Alexis ante Cech fuera, y el cabezazo de Puyol destacaron como grandes ocasiones del Barcelona en Stamford Bridge. Todas nacieron en la banda. Un desborde de Cuenca en falta, una entrada por banda de Cuenca para Pedro, y una nueva jugada por derecha que acaba por dentro para Alexis dio buena cuenta de la debilidad del Chelsea por fuera. Y con Drogba de centrocampista, ayudando en tareas defensivas, para minimizar la herida que hacía sangrar al Chelsea en su campo, aunque pudo parar la hemorragia y respirar con fuerza para llegar al Camp Nou.

La exigua ventaja del Chelsea para la vuelta de hoy, le hizo trabajar en grandes dosis de sacrificio. El gol de Drogba valía oro. Defensa en líneas muy juntas, plantadas en la frontal del área, para esperar un robo y un contragolpe. La expulsión de Terry y la lesión de Cahill complicaron mucho la tarea. La defensa del Chelsea era Ivanovic, Bosingwa, Ramires y Ashley Cole. En el centro de la zaga, dos laterales diestros. Aunque salve a Ivanovic su polivalencia, tanto de central como lateral. Y en el lateral diestro un centrocampista reconvertido a extremo, y hoy colocado en el flanco derecho para defender. La tarea no era fácil para el brasileño. Enfrente Iniesta. Lo secó y anotó gol en una incorporación al ataque valiosísima. El FC Barcelona por dentro no se encontró, y tuvo que forzar los espacios por fuera. La defensa de tres era un riesgo necesario con tanta posesión como hoy, y un equipo metido atrás, que regaló la pelota.

La posesión del FC Barcelona rondó el 75% toda la eliminatoria.
El equipo culé encontró los pasillos por fuera, ante el cerrojazo por dentro. Así llegaron los goles. Primero, recuperación de Alves en un rechace tras córner. Apertura para Cuenca con espacio, pase paralelo a línea de fondo, y Busquets empuja el 1-0. El segundo, con una pérdida de Meireles mientras su equipo se armaba para el ataque. El Chelsea tiene que volver para atrás, Messi recibe en la frontal, atrae hombres, espera al momento para el pase a Iniesta, y le sirve una pelota con ventaja a Iniesta, que controla y define de lujo con un toque de interior preciso. El Barcelona abrió el partido por los costados. Por eso ni Messi, ni Xavi tuvieron el peso ni la importancia habitual. Pero se le olvidó cerrar la eliminatoria cuando tuvo ventaja y le costó caro.

2º clave – El Barcelona no cerró bien las contras

Lo que en otras ocasiones se le ha halagado hasta la saciedad al Barcelona, esta vez le ha costado la eliminación de Champions y la ventaja de 7 puntos del Real Madrid. El Barcelona tiende a defender con la línea muy avanzada, para recuperar pronto y asfixiar al rival en su propio campo. Nunca una presión en campo rival fue tan precisa ni tan buena como la del equipo de Pep Guardiola. El equipo culé ha hecho de esa defensa tan adelantada un Masters de como presionar en bloque, recuperar rápido y obligar al rival a perder la pelota en zonas peligrosas. Todo un ejemplo. Pero, como todo en el fútbol y en la vida, tiene un pero. El pero es cuando le cazan a la espalda.

Recordemos Stamford Bridge. Messi pierde una pelota importante en medio campo ante Lampard. El inglés abre rápido hacia el costado, a la espalda de la defensa blaugrana (otra vez, el ataque a la espalda de un lateral ofensivo funciona). A eso, se le añade un cambio de juego efectivo, que obliga a bascular al Barcelona. Entra Ramires como una bala, y sorprende a toda la zaga blaugrana. Hay que armarse hacia atrás, Ramires la pone a contrapie de la defensa, con ventaja para Drogba, que remata en el segundo palo y hace gol.

Hoy, dos jugadas parecidas. El Barcelona con 2-0, un hombre más, y eliminatoria a favor, pierde una pelota cerca de la frontal del área del Chelsea. El equipo de Roberto Di Matteo sale con problemas, pero encuentra una vía de escape a la presión entre Ramires y Lampard. El brasileño conecta con el inglés, que aguanta ante el intento de anticipación de Mascherano. El argentino no corta la pelota, ni comete falta, y deja un gran espacio en la defensa de 3. Puyol acudió a tapar la banda, y defiende en línea con Busquets y Alves, que no llegan a la cobertura. El genial pase de Lampard para la incorporación de Ramires acaba en el mano a mano y la vaselina del canarinho, que hace el 2-1. Busquets no retrasó su posición para ser efectivo en las coberturas, hubo una defensa en línea, sin escalonamientos y Mascherano salió sin contundencia.

Verte con uno menos, haber perdido tu ventaja de la ida, y marcar da mucha fuerza mental. Te restan 45 minutos, y si te juntas líneas, defiendes con orden, y cuentas que sólo vas a salir a la contra 3-4 veces a lo sumo, además de que tienes que trabajar ante el mejor equipo del mundo, puedes tener alguna opción de pasar la eliminatoria. El Chelsea exageró su plan de juntar líneas y plantarlas en la frontal. El Barcelona se vio obligado a volver a entrar por fuera, algo a lo que no está acostumbrado, porque le pilla a “contra natura” de su concepción del juego de asociación por dentro, y ruptura con paredes por dentro, o profundidades y diagonales por fuera. Tener que atacar por fuera, con centros laterales, sin rematador claro, y sin poderío aéreo minaron mucho las opciones del Barcelona.

El Chelsea sólo tuvo opciones de montar alguna jugada de peligro por la derecha con Kalou/Mata, y por la izquierda con Drogba/Torres. La encontró en la fuerza del marfileño, y en la fe del madrileño. Balón largo de Bosingwa. Torres sólo contra Valdés. Recorte a la derecha, paciencia en la definición (no como en Old Trafford), y tercer gol en la Champions para “El Niño”. Busquets intentó llegar hacia atrás, pero la desesperación por buscar el gol de la clasificación volcó al Barcelona, y la contra lo mató.

3º clave – La horizontalidad del FC Barcelona

El FC Barcelona careció de profundidad e ideas. Cuando mejor ha jugado esta eliminatoria ha sido en los minutos finales de Stamford Bridge. Guardiola rectificó el plan inicial cuando vio que el Chelsea se juntó a 30 metros de la meta de Cech, como mucho. Abrió el campo, y pegó a la cal a Pedro y Cuenca. Mucha más profundidad con el de Reus, que es mucho más extremo que Pedro, que tiene más capacidad para jugar por fuera y por dentro, y naturalidad a ser la segunda punta de cualquier equipo. Cuenca aportó peligro por el flanco derecho, se asoció con los de dentro, y por eso hoy repitió contra el Chelsea.

Esta vez desde el once inicial, Cuenca volvió a aportar una asistencia, y fue un cambio equivocado, puesto que el Barcelona podía y debía atacar por fuera y buscar superioridades por los extremos. La defensa de tres sin laterales (Alves no se incorporó hasta los minutos finales por el costado derecho) no aprovechó a llegar a línea de fondo y buscar la entrada de la segunda línea del Barcelona, que siempre funciona para el gol. Apenas se crearon situaciones de desborde por banda. Ninguna superioridad. Siempre 1 vs 1. Tello, que reemplazó a Cuenca, pasó inadvertido, tras ser señalado en el Clásico. Tello iba a la izquierda, la banda inadvertida. Cuenca a la derecha, por donde el equipo catalán hacía daño real a los “blues”. De hecho, el canterano tuvo un mano a mano con Cech, que repelió a córner el meta checo.

El FC Barcelona recibió tres goles en el descuento en la eliminatoria.
Ese campo corto que planteó el Chelsea, y que hizo al Barcelona buscar los laterales del campo para encontrar los espacios, causó la horizontalidad del Barcelona. Muchas fases ofensivas de 15-20 pases en la frontal del área, sin avanzar, tal cual partido de balonmano. El Barcelona maduraba la jugada de un lado a otro, pero le faltaron dos cosas: Una, un delantero centro que fijase al centro de la defensa, y les obligara a dividir su atención. Dos, romper la defensa con más ritmo y hacer el campo más largo.

¿Cómo lo tenía qué hacer? Jugando hacia atrás. Si no puedo romper una defensa en profundidad, porque acumula hombres en el centro y trabaja bien las ayudas interiores, tengo que volver a empezar la jugada. Salir para poder volver a entrar. Al más puro estilo de baloncesto. Si juego a la zona, y no puedo penetrar, vuelvo hacia fuera y construyó. En fútbol igual, si no puedo avanzar, juego a las bandas, o vuelvo hacia atrás, sacó a la defensa rival unos metros, gano un espacio por delante, y rompo en velocidad. El Chelsea saldría poco de su área, apenas 5-10 metros. Espacio que podía ser necesario para evitar el fuera de juego y encontrar un pasillo por dentro, separando las líneas. Aparte, pocos tiros lejanos se le recuerdan al equipo de Guardiola. Al Barcelona le faltó eso para poder romper el ritmo del partido y meterle una marcha más. Cayeron de lleno en la trampa londinense.

4º clave – Los 10 minutos de Torres

Fernando Torres disputó sólo 10 minutos de la eliminatoria, con mucho peso específico en la misma. El fuenlabreño tuvo que trabajar para su equipo como un interior más, cuando el Chelsea defendía en una línea de 4, y 5 centrocampistas por delante de la defensa. En ocasiones, la defensa evolucionó a 6 defensores, y tres por delante de la misma. Un jugador poco acostumbrado a ese trabajo sacrificado de banda persiguiendo a un lateral debió trabajar mucho más.

Esos diez minutos el equipo catalán trabajó poco la zona de Ashley Cole y Torres, por donde había llegado el penalti. Todo el peligro era por la banda izquierda, entre asociaciones de Messi, Cuenca, Alves y Fábregas. La primera que el Barcelona obligó a trabajar en serio a Torres, acabó en pase al hueco para Alves. El brasileño la pone a la frontal para Alexis. El chileno marca, pero el gol se invalida por fuera de juego del brasileño. Llevaba 3 minutos en el campo, y Torres pudo marcar la eliminatoria en negativo por no tapar el espacio por dentro, y quedarse pendiente de que no le atacaran por fuera.

La horizontalidad del Barcelona y la ausencia de Isaac Cuenca, muy participativo, permitió al Chelsea defender cómodo y sin grandes sufrimientos los últimos diez minutos. Todos contamos con que el Barcelona te creará ocasiones por calidad y volumen de juego, pero el Chelsea redujo el número de tiros de 19 a 17 de la ida a la vuelta. Dato importante. Fernando Torres no sufrió un gran desgaste tapando su zona, y cuando le obligaron a defender hombre a hombre estuvo correcto, cortando varios 1 vs 1.

El madrileño se coronó en el partido con el despeje largo de Bosingwa, para que “El Niño” le quitara la nieve a la pelota con el control, y pudiera encarar con tranquilidad a Víctor Valdés. Torres hizo el gol que sentenciaba la eliminatoria, y él dejó en el aire una frase contundente al acabar el choque: “No siempre gana el mejor. No nos quedó más remedio que hacer esto para ganar, y lo hemos logrado con nuestras armas”, sentenció el 9 del Chelsea.

5º clave – Los fallos

Es cierto que el Barcelona falló muchas ocasiones. No siempre se tiene un ratio de efectividad alto, y cuando no lo tienes, es importante que logres defender bien para minimizar daños. El Barcelona no supo organizarse bien cuando fue exigido por el Chelsea. Y tampoco encontró la forma correcta de acabar las jugadas en gol. Dos palos en Stamford Bridge, el de Alexis en el primer tiempo, y el de Pedro Rodríguez en el segundo. Hoy, Messi tiró un penalti al larguero, y envió otra pelota al poste a falta de poco tiempo para el final. Al equipo se le achaca la Messidependencia. Messi no destacó en toda la eliminatoria por lo que ya hemos comentado. Mucho tráfico por dentro. Pocos balones claros para encarar en zonas limpias de rivales. Pocas opciones de dinamizar la jugada, de imprimir ritmo y encontrar los espacios con los que hace daño.

El FC Barcelona vuelve a quedarse fuera por poco, incluso da la sensación de que pasará al igual que con el Inter, cuando las dudas florecieron, y hubo grandes fichajes de inmediato para recuperar la ilusión. ¿Y si...? ¿Y si...? ¿Y si...?, se preguntarán muchos cuando piensen en que si Messi mete el penalti, si Valdes salta un centímetro más en la vaselina de Ramires, si el línea no señala fuera de juego de Alexis o si alguna de las ocasiones que se estrellan en el palo hubieran acabado dentro. Las hipótesis son miles, pero la realidad es una. El Barcelona no aprovechó, o no supo aprovechar sus ocasiones, muchas y buenas durante la eliminatoria, y tendrá que volver a casa con la cabeza alta. Su juego se mantuvo fiel a las ideas de Guardiola, Tito Vilanova y su equipo; y más allá de la eliminación de hoy, mantiene ese estilo de juego de posesión y control del balón que mata y asfixia a los contrarios.

También fue un fallo para el FC Barcelona permitir que un equipo con uno menos te empate un partido. Accidentalmente o no, el equipo de Guardiola se durmió en una acción de contragolpe en la primera parte, y el Chelsea cogió su billete a Munich con fuerza para no soltarlo nunca más. Nunca supo o encontró la manera el Barcelona de aprovechar su superioridad esta noche, y al final lo pagó. El segundo gol visitante es consecuencia de la necesidad de un gol para clasificase para la final del Allianz Arena el 19 de mayo, y al final, aunque sea una eliminatoria y es importante no recibir gol, era un gol lo que separaba al equipo de la final, y asumió los riesgos que merecía. Valiente como siempre el equipo de Pep. Hoy sin premio alguno.

Consecuencia – Volver a levantarse

Los discursos de Guardiola son inteligentes en estos últimos días. Se pasó cuatro años preparando a la gente para este momento. Para cuando un equipo ganador cayera de su pedestal. Nadie es invencible, ni hay imperio que dure 1000 años, y el FC Barcelona no iba a ser una excepción. Guardiola lo avisó. “Cada año será más difícil” “Hay que valorar lo que hace este equipo” “Estoy muy orgulloso de los jugadores”. Ahora que las victorias cesan, las críticas arrecian sobre el técnico. ¿Por qué Tello?, ¿Por qué Thiago?, ¿Por qué...?, critican sobre el de Santpedor tras estos tres últimos partidos derrotado. Ha tomado decisiones equivocadas este año, pero también ha contado con una plantilla más corta que antaño, sobre todo en la retaguardia.

El equipo se ha descosido atrás, sobre todo en las jugadas a balón parado, y en las contras, que no ha cerrado tan bien sus espacios atrás. De hecho, el segundo gol del Chelsea extraña, con Valdés en una posición tan retrasada cuando nadie cerraba la defensa blaugrana. Hubiera sido más lógico que Torres superase a Valdés antes, que jugara adelantado para evitar tanta separación entre la defensa y el meta, y recoger balones sueltos, despejados muy largos por el Chelsea para ponerlos en juego rápido. La zona más débil entre lesiones y ausencias este año ha sido la defensa, y ayer se vio. Incluso los descuentos de esta eliminatoria han tenido mucho peso. Los tres goles del Chelsea llegaron en el añadido, cuando suponen un golpe de efecto mayor para el que recibe el gol.

Guardiola decidirá su continuidad en los próximos días. La plantilla es unánime y desea que continúe con ellos.
Pero igual que ha preparado a la gente para la caída, también es simple y contundente en su mensaje: “Volveremos y nos levantaremos. El fútbol da otra oportunidad”. Un tipo ganador, trabajador y constante como Guardiola no se exaltó en la victoria. No esperen que ahora exaspere en la derrota. Su crédito, ilimitado. Hasta que él quiera. Los jugadores lo quieren, se sienten importantes bajo su mando. Da igual si el Barcelona juega con Muniesa, Montoya, Cuenca o Tello, o si prefiere hacerlo con Puyol, Xavi, Iniesta y Messi. Todos saben a lo que juegan, y lo que menos importa son los nombres. Sólo importa el estilo, cuidar el estilo. Ganar con un estilo, con una idea. Eso diferencia a Pep y Mou. Eso diferencia al Barcelona del resto.

El conjunto catalán ha aprendido a vivir independiente de los demás. Es autosuficiente en recursos, porque genera grandes futbolistas de primer nivel en casa, y lo que le falte lo suma en calidad con fichajes. Pocos, pero de calidad y rentables. Y todos, o casi todos, funcionan bajo la idea de Can Barça. El toque, la asociación, la dinámica de movimientos, la superioridad por dentro, para acabar por fuera, en un movimiento de engaño y distracción. Nadie desentona, ni es un solista por libre dentro de una afinada orquesta que comienza desde pequeño y te convierte en futbolista y hombre. Por eso, el mensaje de Pep y su continuidad son más vitales ahora que nunca. A cualquier ganador le motiva mucho partir con su idea propia desde atrás para volver a ser el mejor. Es la hora de que Guardiola demuestre que sabe encajar un golpe y un revés, y construir un nuevo proyecto ilusionante y revitalizado. Si sigue, habrá pocos retoques. Apenas bajas, y muchas altas para reforzar un equipo que hoy es corto de efectivos pero de gran calidad. Ha preparado a todos para la derrota, y si él abanderó la victoria, él deberá abanderar el retorno, y salvar las diferencias con Rosell para renovar.

lunes, 13 de febrero de 2012

Zambia es la Reina de África


La vida siempre es justa. Lo que en un momento nos quita, en otro nos lo devuelve. El caprichoso destino le quitó a Zambia una de sus mejores generaciones de futbolistas en un accidente aéreo en 1993. Hoy le devuelve la sonrisa a este país africano, que alza su primer título continental, tras dos finales perdidas. Los “Chipolopolos” vencen 8-7 a Costa de Marfil en los penaltis y se coronan Campeones de África.



La Copa de África tiene nuevo ganador. Tras ediciones dominadas por Egipto, el mandamás tradicional de la competición, el África negra vuelve a reinar en el continente. Tras 10 años, desde que ganara Camerún a Senegal en 2002, viendo como el África magrebí, con Túnez y Egipto a la cabeza, se imponían en el torneo, ahora ha sido Zambia la que ha devuelto la hegemonía al África subsahariana, y se proclama por primera vez campeona de África, tras vencer a Costa de Marfil por 8-7 en los fatídicos penaltis. Los 90 minutos reglamentarios y el tiempo extra acabaron sin goles, lo que hizo resolver la final desde los 11 metros.

Zambia había disputado dos finales, en 1974 y en 1994, que perdió ante Zaire (2-2 en el primer partido, y 2-0 en el desempate), y 2-1 ante Nigeria respectivamente. Zambia había perdido una generación de jugadores irrepetibles en 1993, en un accidente aéreo en Gabón, cuando partían a disputar un partido de clasificación para el Mundial de Estados Unidos. Todos los pasajeros y tripulantes de aquel avión militar de Zambia murieron en el accidente, el cual sumió al fútbol del país en una grave crisis, a pesar de lograr un subcampeonato y un tercer puesto en las dos ediciones posteriores de la Copa de África. Y hoy Zambia, con un equipo repleto de jugadores de ligas africanas, es el nuevo campeón africano. La nueva Reina de África.

Para llegar hasta aquí, Zambia no encontró un camino fácil. Invicta en el torneo, con 4 victorias y dos empates, incluido el 0-0 de la final. Venció a Senegal y a Guinea Ecuatorial, y empató con Libia en la fase de grupos; eliminó a Sudan en cuartos de final por 3-0, y se coló en la final después de imponerse a Ghana por un pírrico 1-0. Y hoy estaba en frente Costa de Marfil, una de las selecciones más potentes del continente africano, y favorita en la final.
"Los Elefantes" llegaban a la final después de ganar sus 5 partidos anteriores, y dejar en el camino a Sudán, Angola, Burkina Faso, Guinea Ecuatorial y Mali. Una retahila de víctimas nada desdeñable. Los marfileños tenían gratas experiencias más recientes en la competición continental africana, de la que fueron campeones en 1992 y subcampeones en 2006. En ambas finales, el resultado se decidió en la lotería de los penaltis. En el 92, Costa de Marfil venció a Nigeria por 11-10, y hace 6 años, Egipto derrotó desde los 11 metros a los marfileños por 2-4. Costa de Marfil comparecía en otra final sin saber que no podría evitar los lanzamientos desde los 11 metros para decidir al campeón.

Zambia no tenía miedo. Costa de Marfil asfixiada en la presión


Zambia volvía a una final 18 años después, y no notó la presión en ningún momento ante Costa de Marfil. Las Balas de Cobre salieron a por todas ante los Elefantes, y sorprendieron en el primer cuarto de hora con una presión alta, que llaman ahora los expertos. Los de verde apretaron en todo el campo a Costa de Marfil en la primera fase de partido, y enseñaron sus cartas a los hombres de Zahoui, que se veían superados y dominados.

De hecho, la primera gran ocasión fue en el primer minuto para Sinkala, que recogió un rechace en el área que despejó Copa fuera. El partido empezó tan eléctrico que “cortocircuitó” al lateral Musonda, que tuvo que retirarse del campo entre lágrimas desconsoladas de dolor por problemas musculares. En su lugar entraría Nyambe. Después, Mayuka volvió a avisar con un cabezazo cuando se cumplía el primer cuarto de hora de la final, y Costa de Marfil despertó de su inoportuno letargo.

Aunque le costó, los Elefantes empezaron a asociarse y a tener la posesión como forma de evitar los rápidos y bien armados ataques zambianos. Los marfileños metieron a Zambia en su área, bien ordenada a pesar de verse arrinconada, y nivelaron la final. Zambia respondía en cuanto podía lanzarse arriba con velocidad y espacios, y en ese ir y venir de la final, las ocasiones se sucedían con un vértigo tremendo, impropio de la responsabilidad y tensión que conlleva la disputa de un título en juego.

Los hombres importantes de los marfileños comenzaron a tomar el mando en la zona de máquinas del partido y Costa de Marfil, a pesar de que no ofrecía una gran solidez defensiva, si que daba sensación de poder crear peligro cuando los Yayá Touré, Kalou, Gervinho, Drogba o Tioté se acercaban a las inmediaciones de Mweene. Ya con ambas metidas con sus armas en la final, se presentó el segundo tiempo como un bonito intercambio de golpes, a ver quién encajaba más golpes, y quién los aguantaba mejor.

Drogba pudo sentenciar en el segundo periodo
Zambia mantenía esa presión arriba y asfixiante que complicaba la vida a Costa de Marfil cada vez que quería comenzar la jugada desde atrás, con la pelota bien jugada desde los centrales hasta Drogba. La presión de los “Chipolopolos” obligaba a Costa de Marfil a las imprecisiones constantes en los pases cada vez que iniciaba la acción ofensiva desde atrás, lo que Zambia intentaba castigar con ataques vertiginosos cuando recuperaba la pelota en las cercanías de la meta de Barry Copa.

De hecho, las primeras ocasiones de la segunda mitad fueron para Zambia, pero sin excesivo peligro para los intereses marfileños. Costa de Marfil, con pocas ideas, esperaba una genialidad, influenciada por la entrada del desequilibrante Gradel al campo, y que tuvo en sus botas cuando Sunzu salvó un pase de la muerte de  Max Gradel para Drogba. En el minuto 69 de partido, Costa de Marfil dispuso por medio de Drogba la ocasión de la final. Chansa se nubló dentro del área y empujó a Gervinho. El árbitro no dudó y señaló la pena máxima, que Drogba se encargó de lanzar. El atacante del Chelsea tuvo la ocasión de adelantar a los suyos en el marcador, pero lanzó el penalti arriba de la meta de Mweene. Era el segundo penalti que Drogba fallaba en la Copa África.

El error en el lanzamiento del penalti metió el miedo en el cuerpo a los equipos, conscientes de que un fallo podía valer quedarse sin título. El miedo era una reacción consciente al tremendo esfuerzo físico de ambos equipos, en una final llena de intensidad y chispa, aunque falta de imaginación y fútbol en los metros finales. Sin embargo, Lungu y Gradel perdieron el miedo antes que los demás en los minutos finales, y protagonizaron sendas ocasiones que no acertaron a materializar por poco. El de Zambia disparó fuera por poco desde lejos, mientras que el marfileño no acertó con la meta de Mweene tras la prolongación de cabeza de Bony. La prórroga era el siguiente acto de la final, consecuencia de la falta de acierto de los contendientes.

Una prórroga de infarto. Una tanda de penaltis de locos

El ambiente en el estadio de Libreville empujó a los dos equipos en los últimos 30 minutos de partido, en una prórroga que pasará a la historia. Pocas veces treinta minutos dieron para tanto fútbol. Desde el primer segundo de la prórroga, la final se convirtió en una pelea cuerpo a cuerpo, a pecho descubierto, con los dos equipos lanzados al ataque con todo. Mweene se hizo grande en la meta de Zambia, y paraba todo lo que le llegaba. Mientras, Barry Copa no le andaba a la zaga, y cuando él no llegaba, eran los postes los que intercedían por él. Chris Katongo envió el balón al palo, después de que Copa desviara con la punta del pie el disparo del delantero zambiano, que remató un pase de la muerte de su hermano Félix Katongo.

Sinkala por las “Balas de Cobre”, y Gradel para los “Elefantes” reclamaban su cuota de protagonismo antes del final del primer tiempo del tiempo extra, con sendas ocasiones que no acertaron a finalizar correctamente. El primer tiempo acababa fuerte, pero el segundo comenzó aún más eléctrico y más vivo. El choque se perdió en un correcalles, en la mejor fase del partido, en el empeño de mantener ese cuerpo a cuerpo tan bonito. Las ocasiones iban y venían de un área a otra, y la velocidad se hacía presa del juego. Tras un breve respiro, hubo una última ocasión para cada equipo. La selección de Zambia la tuvo con Kabala, pero su potente disparo lejano se marchó lejos del marco de Copa. Gradel fue el protagonista de la última oportunidad de los marfileños, pero no aprovechó el regalo de Mweene en su salida. 
Llegaban los penaltis, por lo que el empate a cero no se movió en los 120 minutos de partido.

Los penaltis pondrían el culmen a la 28º edición de la Copa África. Ya no se podía volver atrás, y el mínimo error se pagaría caro. Tras 14 lanzamientos sin ningún fallo, incluido el penalti del 5-5 que el meta Mweene se atrevió a transformar con una sangre fría pasmosa, apareció el fallo. Mweene adivinó las intenciones de Kolo Touré, defensor del Man.City, y puso en franquicia a los suyos por el título. Kabala no acertó en el siguiente lanzamiento, y llegó el turno para Gervinho. El del Arsenal, escondido durante gran parte de la final, lanzó fuera su penalti, y esta vez Sunzu no perdonó la vida a Costa de Marfil. El centrocampista de 22 años del TP Mazembe acertó con su lanzamiento y coronó a su país como la Nueva Reina del Fútbol Africano.

Tanda de penaltis: 0-1, Tioté; 1-1, Chris Katongo; 1-2, Bony; 2-2, Mayuka; 2-3, Bamba; 3-3, Chansa; 3-4, Gradel; 4-4, Féliz Katongo; 4-5, Drogba; 5-5, Mweene; 5-6, Tiené; 6-6, Sinkala; 6-7, Ya Konan; 7-7, Lungu; 7-7 (Fallado), Kolo Touré; 7-7 (Fallado), Kabala; 7-7 (Fallado), Gervinho; 7-8, Sunzu.

Zambia (8): Kennedy Mweene, Davies Nkausu, Stoppila Sunzu, Hichani Himoonde, Joseph Musonda (Henry Nyambe, m.12 (Felix Katongo, m.74)), Chisamba Lungu, Nathan Sinkala, Isaac Chansa, Rainford Kalaba, Chris Katongo y Emmanuel Mayuka.
Cost d'ivoire (7): Boubacar Barry, Jean-Jacques Gosso, Kolo Touré, Souleymane Bamba, Siaka Tiéné, Didier Zokora (Didier Konan Ya, m.75), Cheik Tioté, Gervinho, Yaya Touré (Bony Wilfried, m.87), Salomon Kalou (Max Gradel, m.63) y Didier Drogba.
GOLES: Sin goles.
ÁRBITRO: Diatta Badara (Senegal). Mostró tarjeta amarilla a Cheik Tioté y Souleymane Bamba, de Costa Marfil y a Davies Nkausu, de Zambia.
INCIDENCIAS: Final de la 28º Edición de la Copa de África de Naciones, disputada en el Stade d'Adgondjé de Libreville (Gabón)

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