Mostrando entradas con la etiqueta Clásico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Clásico. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de febrero de 2013

Los pasillos interiores, el paraíso prohibido


El Real Madrid ha vencido en el Camp Nou. Lo ha hecho con su estilo, sin fisuras, con la contra como manual de abordaje; pero ha ido más lejos esta vez, bebiendo de las fuentes de la idea primaria del Chelsea de cerrar el camino de la zona central del campo, evolucionando la desconexión que sufrió el trío Xavi – Iniesta – Messi con el Milan; y le añadió el toque letal de un equipo que cuenta con Cristiano Ronaldo en nómina. Palabras mayores.

Por su parte, el equipo de Roura, en ausencia de Vilanova, adoleció de los mismos problemas que tuvo en partidos anteriores. Falta de profundidad. Pareció empezar bien el equipo blaugrana, pero ver las jugadas daba cuenta de que no era nada propio del Barcelona. Cambio de juego en diagonal, y disparo desde fuera del área de Iniesta en la primera. Centro, balón suelto, y Messi que cruza en exceso con la derecha para la segunda acción de peligro. Fue clara, pero el equipo culé se desconectó en ese instante del duelo.
1 - Sin pasillos interiores, no hay paraíso

La desconexión del verdadero motor del Barcelona es un problema grave. Afecta a las estructuras principales de juego, al corazón y la cabeza culé. Sin la conexión que nutre al corazón blaugrana (Messi), el cerebro blaugrana (Xavi – Iniesta) se apaga, sobre todo en el caso del centrocampista de Tarrasa. Iniesta estuvo, intentó ser el faro que iluminaba las escasas ideas de juego blaugranas, y ser el ancla que mantuviera al equipo blaugrana en el partido.

Cierto es que el Madrid jugó desde bien pronto con el marcador a favor. Pero antes ese era un detalle menor con el Barcelona. En otro partido, estando bien, hubiera tocado, movido la pelota rápido, organizado bien su juego posicional por dentro, y hubiera roto por fuera, como siempre. Ya no se ve como el Barcelona trata de atraer al rival sobre una zona, con superioridad de balón, jugando en uno-dos toques por jugador, y rompiendo por fuera, o por la banda contraria, con el habitual desmarque a la espalda, para matar la jugada con el mano a mano o el pase de la muerte.

El Madrid logró tener claras sus ideas. Equilibró las pérdidas y recuperaciones, y fue el dueño del partido

Y el mayor síntoma del mal juego, o del empeoramiento del juego blaugrana es la posición de Messi en los partidos. Ya se intuyó en el Bernabéu, cuando la pegajosa marca de Varane sobre Messi le obligó a ir a buscar la pelota al argentino a zonas desconocidas, al medio campo, tal cómo ya le sucedió ante Osasuna en el Reyno de Navarra. En Milán se pudo comprobar, como Messi jugaba muy lejos del área, y ahí no tiene incidencia sobre el fútbol, porque no es un futbolista creador. Es un mago en carrera, y un finalizador brutal, pero no maneja los tiempos en el centro del campo.

La acumulación de hombres rivales en apenas metros cierra muchas puertas en la zaga rival a los catalanes para avanzar por dentro. Con la línea de 4 bien plantada, y otra de 5 centrocampistas por delante de ellos, con los volantes comprometidos en el trabajo defensivo, acompañando hasta el final a su par en la marca, el Real Madrid lo logró; el Barcelona no se encontraba. Roura no varió la hoja de ruta, y el juego posicional le dio la pelota a los locales, pero no la profundidad que necesitaba para romper el choque en su favor cuando era necesario.

2 – La noche de Cristiano. El trabajo de los volantes. La inoperancia de Messi

Sin pasillos por los que profundizar, el Madrid solventó un problema importante, empujando al Barça a culminar por fuera, donde ni Pedro, ni Cesc, ni Messi ni Villa supieron leer el partido. Tampoco hubo excesivas noticias de un Dani Alves en un momento flojo, o de Jordi Alba. Y con la recuperación, la salida. Con los laterales blaugranas, con el resultado a favor en la eliminatoria, metidos en campo blanco; Higuaín lanzó en profunidad para Cristiano, encaró a Piqué, y forzó el penalti. El luso le quiso como pareja de baile todo el duelo, y el catalán aceptó sin rechistar la invitación. Piqué caía en todas, y Puyol estaba obligado a corregir la posición todo el partido.

Por ahí, empezó la noche de Cristiano. Seleccionó bien sus momentos, sus jugadas, sus ayudas. Tuvo libertad para no defender, mientras Higuaín se desfondaba por el grupo presionando y tapando espacios. Escogió bien cuando encarar, cuando parar, y cuando definir. Fue un Cristiano imponente, inteligente. Imperial en todas las acciones. Definió dos de las ocasiones que tuvo, y fue, sin duda, el hombre más destacado del partido en el aspecto ofensivo del 'clásico'. La posición de Özil, por dentro, le benefició mucho, nutriéndole de balones y espacios. El trabajo de Higuaín y Di María por fuera, también.

Cristiano hizo uno de sus mejores partidos con el Real Madrid. Buscó a Piqué en todo momento, y decidió el partido

Mención aparte para Di María. El argentino estuvo de 10 en muchas facetas del duelo. Trabajó muy bien para acorrarlar a Jordi Alba cuando había que defender, y tuvo fuerzas para recorrer el carril y ser mordaz y vertical en ataque. Suya fue la acción del segundo gol, en una galopada donde pudo entrar en el área, desbordar a Puyol con dos recortes, y finalizar ante Pinto, que acertó el disparo, pero  con la mala suerte que despejó a la zona donde Cristiano esperaba el rechace. Controló, disparó y marcó. El segundo gol, una losa muy complicada de levantar.

Junto a la magnífica actuación de Cristiano está el contrapunto de la noche. En clave individual, el gran derrotado. En clave colectiva, uno de los que menos entendió su papel.Messi no fue el de las grandes citas, y recordó por momentos al Messi que jugó el Mundial de 2010. Lejos del área, más pendiente de ser el hombre que haga jugar a su equipo, que no de ser el elemento que termina casi todas las jugadas en gol para los suyos. Cuanto más regatea, en espacios más pequeños, más difícil lo tiene. Hoy Leo Messi no tuvo su mejor día, y lo ha pagado muy caro 'el Pulga'. No tomó las mejores decisiones, no tuvo mucha participación, y apenas generó peligro, a pesar de mantener la atención de varios rivales sobre su posición.

Con esto, ya tenemos dos claves de la victoria blanca: la falta de espacios por dentro, y la inteligencia de Cristiano de buscar siempre el lado de Piqué – Alves, y no el de Puyol, además del trabajo defensivo blanco, tanto de sus interiores como de las líneas de presión juntas en todo momento, obligando al Barcelona a jugar con más precipitación de lo que habitúa. Ahora vamos a por las otras dos claves del partido: la escasez de variantes del Barcelona y la inteligencia de Mourinho.

Así atacaba el FC Barcelona en posicional

3 - Faltan alternativas al plan habitual

Jaume Roura no ha dado con la tecla en los partidos clave de esta temporada. En Málaga se sufrió de lo lindo para pasar de cuartos de final a semifinales. En Milan el equipo no se salió del libreto previsto, con los cambios establecidos, y no hubo un ápice a la sorpresa ni a la variedad en lo que el equipo puede ofrecer. La llegada de Jordi Alba le ha dado al Barcelona llegada por ambas bandas, dos laterales profundos y con capacidad de llegar a las posiciones del gol, también de anotarlos. De hecho, es el de L'Hospitalet el que marca hoy el 1-3; pero más allá del gol, su presencia rompe al Barcelona por los costados.

Cuando los rivales plantan bien las líneas defensivas cerca del área, y a ello le añaden un gran sacrificio defensivo para jugadores de mucho talento, que ante otro rival no completarían tal desgaste físico en pos del beneficio global; a los azulgranas les cuesta mucho más abrir caminos al gol. No existen alternativas a ello. Salvo Tello y su descarada intención por buscar el 1vs1 en cuanto tiene ocasión de marcharse de su para para centrar o rematar; el plan es el de siempreCesc juega cerca del área, donde se aprovechan sus cualidades de llegador, pero se le pierde como creador de juego. Alexis no está. A Villa se le menosprecia en cierto modo, y lo demás queda en manos de los canteranos, que tienen menos oportunidades que otros años.
Roura tiene un plan definido, pero no improvisa ni cambia el libreto cuando los partidos se atascan para el Barcelona

El Barcelona especuló con la contratación de hombres más directos en ataque este verano, caso de Mario Gómez, Llorente o Falcao. Capaces de retener el balón, de rematar centros, de ayudar en tareas defensivas a los demás, y que le darían al equipo una capacidad para hacer un fútbol más directo, y que obligaría al rival a meterse atrás, defender dentro del área si llegaran balones largos a esa referencia, además de que las atenciones defensivas se centrarían en él, y eso ayudaría a lo que llega por fuera, y a Messi, que podría tener más libertad; así como a la dejada y segunda jugada en el área contraria. Esta noche, echó de menos un hombre de ese perfil, capaz de embotellar al Madrid y dar auténtico miedo por arriba.

Lo bueno de Guardiola era su capacidad de variar un plan, de darle matices diferentes según la ocasión. Era raro ver al Barcelona estático, inmóvil, apegado a sus convicciones más ideológicas y puras, en el sentido futbolero. Los cambios eran naturales y buscados, estudiados, definidos. Hoy, se echa de menos, y no por la figura de Roura, que también ha afrontado situaciones complicadas en el banquillo blaugrana y las ha solventado bien, si no por la capacidad de mutación que este equipo debe tener para sorprender al rival de turno y marcar la diferencia.

Así trabajó la defensa el Real Madrid

4 – Mourinho y la clase de inteligencia

Un partido como éste se decide en pequeños detalles. Un centímetro más a la derecha, y el empujón de Di María sería penalti; un resbalón de Puyol inoportuno en el segundo gol, una barrera que salta y un lanzamiento de Messi rozando el palo por el sitio por donde salta la barrera... De igual manera, los detalles decidieron en favor del Real Madrid. Casi todas las segundas jugadas y rebotes eran para los blancos, siempre atentos a esa posibilidad para evitar sustos.

Pero si alguien fue protagonista anoche, fue Mourinho. Antes y durante el partido, un maestro. Filtró una alineación falsa con Pepe, y no se supo la oficial hasta cuarenta minutos antes del partido. Fue al límite, como un partido de la grandeza de un duelo entre estos dos equipos merece. Aguantó hasta donde la norma de anunciar la alineación al árbitro media hora antes del partido le dejó, y no dio margen de reacción al Barcelona, por si hubiera tenido Roura en mente colocar un once distinto, dependiendo de lo que hubieran propuesto los blancos. Al igual que un planteamiento digno de manual, imponente ante el máximo rival, con el que lo maniató y lo desesperó.

Mourinho jugó con la alineación como pocas veces se ha visto en un partido

Detalles como éste, y como 'echar al Barcelona del área', decidieron la semifinal. Los blaugrana apenas llegaron a rematar en el interior de 'la cocina' de Diego López, y eso se notó. Salvo el disparo de Messi nada más arrancar, y el gol de Jordi Alba; el Real Madrid apenas sufrió en muchas zonas cercanas a su meta, y cuando podía, salió a buscar a su campo al FC Barcelona, con una presión arriba que dificultó mucho el juego local. Busquets, ancla de navegación local en muchos momentos, no fue el eje de contención local habitual. Lo suyo es llamativo, recibió pocas ayudas de sus compañeros cada vez que salía a las bandas a tapar, no pudo cerrar las contras blancas con su colocación, pero en campo rival fue impecable, robando todos los balones que pudo, permitiendo a su equipo intentar un asedio infructuoso.

Aún así, los grandes triunfadores de la noche, fueron Cristiano y Mourinho, y por ende el Real Madrid. El 7 luso fue el mejor de la noche, posiblemente, y el técnico luso volvió a manejar un gran partido con inteligencia en todos los detalles. Hilvanó una tela de araña muy sofisticada. Junta cerca del área, intensa cuando había que trabajar en el área rival. Y lanzando contragolpes mortales. El Barcelona permitió esas situaciones más de lo que debía, y el equipo blanco sacó fruto de ello, de la ausencia de los laterales barcelonistas, más pendientes de atacar, que de cerrar su banda también, aún con el resultado a favor. Por ahí, el Madrid desangró al Barcelona. Lo demás es una historia que empieza a repetirse con frecuencia contra los culés.

5 – Los números cantan

Las estadísticas son una realidad, y nos descubren realidades del partido:

Estadísticas del partido
Apartado
FC Barcelona
Real Madrid
Goles
1
3
Posesión
63,00%
37,00%
Remates totales
16
14
Remates a portería
4
8
Paradas
5
3
Balones perdidos
94
95
Balones recuperados
72
74
Tarjetas amarillas
2
1
Tarjetas rojas
0
0
Faltas cometidas
8
13

Difícil de discutir la supremacia del conjunto madridista en el encuentro. Con un 25% menos de posesión, remató más a portería, perdió un balón más, y fue amonestado una vez menos. No necesitó el Madrid tirar de otros recursos, más que de estar bien colocado, salir rápido y definir. Cumplió los preceptos básicos para ganar un partido de ésta índole con cierta comodidad: defender bien, robar, contragolpear y definir. El Barcelona, cuando miré estos números, deberá reflexionar para volver a sorprender.

Artículo en VAVEL.com

martes, 26 de febrero de 2013

La guerra de los mundos: FCB - RM

Llega un clásico más. Mejor dicho, vienen dos de manera consecutiva. El que esta noche nos aborda sin apenas resuello del fin de la jornada liguera (anoche se jugaba el Levante - Osasuna); y el que les medirá el sábado en el Santiago Bernabéu, en la jornada 26 de la Liga BBVA. No hay espacio al descanso en este tramo final liguero, y ahora, por fin, las espadas están en todo lo alto. Ya no valen dobleces ni ambigüedades, porque todo el mundo se muestra tal y como es.

Roura lo hizo ayer, y el partido se 'ha calentado' de forma especial. El Barcelona nunca ha hablado de los árbitros, salvo en ocasiones concretas. "El fuera de juego por dos centímetros" de Guardiola, su rueda de prensa incendiaria en el Bernabéu antes de la semifinal de Champions, y la de ayer, aunque fuera de perfil bajo, son momentos cumbre en los que el Barcelona ha tirado de la presión al árbitro para dibujar el escenario que creen que les conviene. Presión que puede ser necesaria o no, pero desde luego, comentarios absurdos que dejan en evidencia la frase mítica del "nosotros no hablamos de los árbitros".

Visto que por fín se le da la razón a Mourinho cuando dice "todos hablamos de los árbitros", el fútbol pasa al primer plano. Y en el partido se concreta un duelo de los grandes. Por fin volvemos a tener un FC Barcelona - Real Madrid por todo lo alto. Un objetivo claro, un resultado indefinido, y la sensación de 'vencer o morir' en todo momento. Un partido de idas y venidas, de momentos, de inspiración, y de fé.

Un Barcelona con dudas

Se habla del liderazgo de Roura sobre la plantilla culé. No se ha variado el plan de ruta desde que Tito tuvo que abandonar momentáneamente el cargo por el cáncer de tiroides que le tiene en Nueva York en tratamiento, a la espera de la posible cura; pero la derrota en Milán ha puesto en zozobra todo aquello que se había logrado hasta ahora. A los blaugranas les cuesta cuando desconectan el circuito de creación de juego, pero pocos lo han logrado hasta ahora. Nadie como el Milán ha sabido obtener rédito de la desconexión de Xavi - Iniesta - Messi a la vez.

Es complicado que los tres tengan a la vez un mal día, y el FC Barcelona, aunque le esté costando ganar, tiene que buscar pequeñas innovaciones y ajustes que le permitan ganar el margen de sorpresa que siempre ha tenido. Guardiola ya advertía de que "cada vez nos cuesta más ganar, los equipos nos conocen mejor". Las variaciones de Pep se hacían necesarias, a pesar de no dar el resultado esperado, pero Roura no se salió del libreto esperado. Cuando no funcionó el plan con Cesc Fábregas de falso 9, decidió abrir el campo con Alexis, el plan B. El chileno no está en su mejor momento, y lo pagó caro el Barcelona, que nunca encontró espacios para romper la zaga rossonera.

Hoy, es un partido distinto. El Madrid no quiere oir hablar de trivotes ni meterse atrás. Primero, el resultado no le vale y tiene que ser agresivo para que el Barcelona tenga dudas y cometa errores. Segundo, la propuesta blanca de presionar arriba y obligar al Barcelona a estar incómodo en fases les ha permitido marcar en las últimas cinco visitas al Camp Nou, requisito obligado para los blancos esta noche. En esta tesitura, el Barcelona cuenta con opciones para manejar sus cartas y sus armas.

La presión les obliga

La mala marcha del Real Madrid en el día a día de la liga les coloca más presión a los blancos para acceder a la final de la Copa del Rey. No hay otra posibilidad para el Madrid que no pase por acceder al último partido del torneo copero y esperar rival entre Sevilla y Atlético de Madrid. Las dudas también aparecen en el conjunto blanco, que se debate en miles de ideas para tratar de sacar el mejor equipo ante el Barcelona.

¿Repetirá Varane? ¿Ramos, de lateral o central? ¿Marcelo para atacar o Coentrao para resistir? ¿Benzemá o Higuaín? ¿Un equipo lleno de volantes que van y viene, o el equipo clásico? ¿Le toca a Kaká? Son muchas de las preguntas que le deben de recorrer la mente a José Mourinho acerca del duelo. En poco tiempo conoceremos la decisión del de Setúbal, pero entre tanto, las conjeturas nos hacen pensar en sí veremos a un Madrid defensivo, en busca de estar con las líneas juntas, replegado, y con espacios (los tendrá por la forma de jugar del Barcelona); o sí veremos al Madrid de los últimos clásicos... Y sin Casillas, la misión se complica.

Sea como fuere, la ida y los precedentes obligan a los blancos a empatar a más de un gol o ganar en el Camp Nou para entrar en la final. Le obliga su conciencia, el espíritu irreductible blanco y la proporción de la gesta a conseguir esta noche. Puede que se le reste importancia al hecho desde el lado del perdedor, pero tiene mucha trascendencia el hecho de lograr derrotar al eterno rival y privarle de un título de manera directa. Para el equipo de Mourinho, a 16 puntos en liga de los azulgrana, más aún.

La red de seguridad

La mayor seguridad del Barcelona con Guardiola no era sólo que supiera manejar y domeñar el balón. Esa tranquilidad residía en tener una red de seguridad muy difícil de superar en muchos momentos para muchos rivales. Este año, con el binómio Vilanova - Roura, la red no está siendo tan efectiva como gustaría. Demasiados goles encajados durante la liga. Mucho sufrimiento en la Copa del Rey para llegar a semifinales, y un incierto futuro en la Liga de Campeones tras caer 2-0.

La gran ofensividad que muestra el equipo por fuera con Jordi Alba, Dani Alves y Adriano Correia es uno de los motivos de que este Barcelona lleve 82 goles en 25 partidos, y esté cerca de poder batir el récord de goles del Madrid de la temporada pasada. Pero también es uno de esos puntos débiles del Barcelona. Cuando el retorno no es rápido, Busquets y centrales se encuentran en serios problemas para frenar ataques rivales. La presión ya no es tan efectiva en campo rival, y a veces el equipo queda obligado a tener que correr en busca de la pelota más de lo deseado. El escenario no es el idílico para el Barcelona sin la presión de los hombres de ataque y el repliegue de los laterales, para que se coloquen todos; pero hasta el momento, parece haber sabido sobrevivir en la liga con este defecto, y la Champions no está perdida.

Son capaces de marcar dos goles

El Real Madrid de los últimos tiempos ante el Barcelona no es sólo un digno rival, es la antítesis blaugrana. Su némesis. La forma de contrarrestar la elegancia blaugrana con la practicidad blanca. En este nuevo duelo de estilos, se dice que el Madrid posee mucha pegada. No se trata de pegada, se trata de verticalidad. El equipo blanco se siente cómodo cuando se le permite correr, y el Barcelona, tan ofensivo, siempre concede pasillos para que el Real Madrid sea capaz de morder en busca de la meta rival.

En los últimos seis partidos en Can Barça, un balance de 11 goles a favor, pero con 12 goles en contra, sólo una victoria por dos derrotas y tres empates en campo blaugrana. Para esta noche, sólo vale ganar o empatar a más de un gol para clasificar. Será difícil que el Real Madrid no logre marcar gol en un partido que ha evolucionado a incierto, atractivo, vibrante, con ritmo y en un canto al fútbol de toque, combinación, triangulación, pared, desplazamientos, posesión; y al fútbol más directo y vertical, sin tanta elaboración, pero trabajado en la transición al primer toque, o al segundo como máximo.

El duelo de cracks

Todo el mundo habla de la rutilancia del choque entre los astros del fútbol mundial. Cristiano Ronaldo y Messi. Messi y Cristiano Ronaldo. El día y la noche. Nada que comparar, salvo las elevadísimas cifras goleadoras que aportan a sus clubes. Nada que ver en su estilo y concepción del juego, pero unas ganas de triunfar en común. De ser el mejor. Una nueva ocasión de medir su grandeza e incidencia en el juego de sus equipos. El clásico de octubre dejó claro que CR7 y Messi son claves en el estilo, y capaces de aumentar las cifras de goles de sus equipos. En la ida, sin sus goles, sólo hubo 1 por equipo. Raro es que hoy ninguno de los dos marque. Es su noche.

... y el sábado, nueva ración

La liga también nos dará su ración de clásico. Será más descafeinado por la sideral distancia que existe entre líder de la Liga BBVA y tercer clasificado, pero aún así, no existe un Madrid - Barça sin intrahistoria. En este caso, las rotaciones pensando en la Champions serán vitales. Le toca al Real Madrid visitar Old Trafford, y no se la puede jugar arriesgando a sus hombres clave en pos de recortar la diferencia en liga a 13 puntos, una diferencia complicada de salvar.

El Barcelona atraviesa una situación similar. La intención de reservar hombres pensando que en 10 días se las tendrá que ver con el Milan en casa, y que la liga la tiene encarrilada será manifiesta, y en esa tesitura de jugar con las rotaciones andará un duelo entre gigantes.

La guerra de los mundos

El choque de estilos es la cumbre del fútbol mundial. Ningun club en el mundo representa mejor que ellos dos el papel de adalides de formas de entender el juego. El señorío y el seny, frente a frente. Tan dispares y tan similares, caminos paralelos condenados a cruzarse. La verticalidad, el fútbol directo, sin reservas, de pierna fuerte y noble, y jugado sin resuello del Real Madrid; a la calma blaugrana, el toque, la paciencia, la madurez de la jugada, el reflejo en el mediocentro culé, una especie única en el fútbol mundial, con sello de calidad propio y destilación inigualable. No hay dos cabezas pensantes iguales en el Barcelona, pero todos se basan por el patrón del dominio de la pelota y la posesión como manera de comprender el fútbol. Se acerca 'La guerra de los mundos', aquella en la que el fútbol elegante del Barcelona dirime ante el torbellino de velocidad blanco la supremacía de estilos en el fútbol.

domingo, 22 de abril de 2012

Barcelona y Madrid, nuevo duelo en la cumbre


Edición número 164 del clásico del fútbol español en Liga. En total, 191 veces se han visto las caras en partido oficial culés y blancos. Pero, en la Liga, como en todo en la vida, siempre hay días más importantes que otros. Mañana el Barcelona podría apretar la liga, o el Madrid podría conseguir medio título. Ya ocurrió en ocasiones anteriores, en las que uno u otro fueron campeones, escoltados en el segundo puesto por el eterno rival.



Fútbol Club Barcelona y Real Madrid vuelven a cruzar sus caminos, en un partido que viene a repetirse en los dos últimos años hasta la saciedad. En estas dos temporadas, blancos y culés se habrán cruzado hasta en 11 ocasiones, y aún podrían ser 12, si remontan sus cruces de semifinales de la Champions League. De vencer a Bayern y Chelsea, Munich acogería el 19 de mayo la final entre los dos colosos de nuestro fútbol, y el choque número 12 de ambos en este bienio, repartidos en Liga, Copa del Rey, Champions League y Supercopa de Europa.

Si reducimos todo a la competición que nos concierne, la Liga BBVA, Real Madrid y FC Barcelona son los grandes dominadores del campeonato nacional, con 31 y 21 títulos respectivamente en las 80 ediciones de la liga española. De estas 80 veces, en veinticinco ocasiones Real Madrid y FC Barcelona han acabado como campeón y subcampeón, con independencia del orden. Eso sí, el reparto es igualado, puesto que el Madrid ha sido campeón en 13 ocasiones, y el Barcelona ha logrado el título en las otras 12. Igualdad total para recibir mañana un duelo en la cúspide, que decantará el corto e intenso futuro de la Liga BBVA 2011/2012 para dilucidar su nuevo campeón.

Y es que de estas 25 veces en las que uno de nuestros gigantes fue campeón, y el otro le escoltó, hasta en 13 ocasiones, el cruce entre los dos ha sido decisivo. A veces por la escasa ventaja entre los dos, y otras por la cercanía del final de la temporada, lo que magnifica la dimensión del partido; la relevancia del encuentro llega a grandes límites. Mañana, por 14º ocasión, un enfrentamiento entre blaugranas y blancos será crucial.

Un título que esta vez sí parece ser que se decidirá en el cuerpo a cuerpo. Si ganan los azulgranas, habrá liga. 1 punto a recortar en 4 partidos. Si se imponen los madridistas, la sentencia al campeonato será casi un hecho. Los blancos tendrían 7 puntos de ventaja en caso de ganar, y sólo un milagro evitaría el alirón blanco en ese caso. El empate sería un triunfo para los blancos, que eliminarían su salida más difícil sin restar puntos a la diferencia de 4 actual.

25 temporadas, 14 dobles enfrentamientos fueron vitales

En las 80 ediciones de la Liga Española, 52 han sido para blancos y para culés, que juntos suman el 65% de los campeonatos en juego. La 81º Liga Española también caerá de uno u otro lado, pero hasta que no se conozca el desenlace, obviaremos hacer de adivinos y analizaremos el pasado exclusivamente, porque de 52 campeonatos ganados por los dos, 25 acabaron con una gran pelea entre blancos y culés sobre el césped.

En 16 de esas 25 temporadas, madridistas y barcelonistas se vieron las caras en las últimas 8 jornadas del campeonato. Algunas de ellas, la distancia era prácticamente insalvable para el segundo clasificado. En las primeras, hay que tener en cuenta que el campeonato liguero era mucho más corto, puesto que las primeras ediciones del torneo de la regularidad las disputaban 10,12, 14 o 16 equipos, lo que reducía mucho el margen de error de unos y otros.

A partir de la temporada 71/72, cuando el campeonato pasa a tener 18 equipos (serían 20 en la temporada 87/88); o cuando comenzó el sistema de puntuación de 3 puntos por victoria en la 95/96, los duelos entre Real Madrid y Fútbol Club Barcelona se han hecho mucho más frecuentes. Sirva de ejemplo que desde la temporada 71/72, ambos equipos ya han acabado el campeonato como primero y segundo en quince ocasiones, y que desde que cada triunfo suma 3 puntos, ya ha habido 8 campeonatos con Madrid y Barcelona en los dos puestos más altos de la tabla.

En este punto, reduciremos nuestra estadística a esas 25 ocasiones en los que el campeón dependía del resultado de los cruces entre blancos y culés. 52 partidos, incluídos el Play Off por el título de 1987, que dilucidaron quién sería el que levantase el trofeo de la Liga a final de temporada.

Hasta la temporada 1986/1987, dominio madridista

Primeramente, cabe señalar que marcamos esta referencia por ser la última temporada que se disputa con menos de 20 equipos en la Liga Española, lo cual marca el cambio del formato de competición, con 4 jornadas más a disputar, y el posterior paso a los 3 puntos por victoria. Antes de esa temporada, Real Madrid y Fútbol Club Barcelona habían vencido en 21 títulos para el lado blanco y 10 para el azulgrana. Aquella temporada, el Madrid también sería campeón, sumando el 22º título de su historia.

Hasta ese momento, 14 ligas, incluyendo esa temporada 86/87 habían sido copadas por Real Madrid y FC Barcelona en los primeros puestos del campeonato. De esas 14, 10 cayeron del lado blanco, y 4 para los blaugranas, con 8 ligas en las que los enfrentamientos directos marcaron el campeonato.

En la temporada 28/29, primera de la historia, el Barcelona era campeón de Liga, tras remontar 3 puntos de distancia al Real Madrid, y vencer con dos de diferencia el campeonato. Los blancos ganarían 1-2 en la primera vuelta, mientras que los azulgrana devolverían la jugada con una victoria por la mínima en territorio blanco.

A partir de ahí, las temporadas 44/45, 54/55, 59/60, 63/64, 66/67, 67/68, 75/76 y 77/78 verían como el doble enfrentamiento entre unos y otros marcaría el campeonato muy acentuadamente. Del lado blaugrana se irían las ligas 44/45 y 59/60, que los azulgrana vencerían con un punto de ventaja en el primer caso, y por el goal average general en el segundo caso. En la primera temporada, el equipo catalán perdería por la mínima en Madrid, pero una contundente manita a falta de 6 jornadas para el final le daría la ventaja en la pelea por el título. En la 59/60, el empate a puntos y en el goal average particular, con 2-0 en Chamartín, y 3-1 en el Camp Nou, se desharía por el goal average particular, en el que el Barcelona tenía + 58, y el Real Madrid +56. Además, hay que sumar el mérito de recortar los 4 puntos que separaban a unos y otros al final de la primera vuelta. Los azulgrana también se harían con la liga del 59, con 4 puntos de ventaja sobre los blancos, pero con enfrentamientos en la mitad de cada vuelta, con margen para la maniobra de unos y otros.

En el lado madridista, cayeron 10 ligas en ese periodo. Las temporadas 53/54, 54/55, 61/62, 63/64, 66/67, 67/68, 75/76, 77/78, 85/86 y 86/87 se tiñeron de blanco merengue. Algunas especiales, como la temporada 63/64, en la que los blancos recortan los dos puntos de ventaja que manejaban los culés al final del primer turno del campeonato, y les sacan 4 a final de liga. Sobre todo, por vencer a falta de 4 partidos en el Camp Nou, por 1-2, que le pondría la Liga en bandeja para la siguiente jornada. Y otras en las que el Atlético, el Athletic, el Valencia, e incluso Las Palmas se metieron por medio para disputar la liga con blancos y blaugranas, en las que había que pelear en dos frentes, aunque muchos acababan por desfondarse en el último tramo. También en las ligas del 55 y del 68 el Madrid sumó dos valiosos empates a falta de pocas jornadas para el final en territorio azulgrana, que le sirvieron para alzarse con el título. Y en la última del 87, con playoff incluido, el Real Madrid le da la vuelta a los dos puntos de ventaja del FC Barcelona en la 1º vuelta y gana la liga con 66 puntos, 3 más que el Barcelona.

A partir de la 87/88 cambian las tornas

Desde ese momento, el FC Barcelona ha ganado 11 ocasiones la Liga española, y el Real Madrid 9 veces. Y al igual que el dominio blanco era apabullante, con las últimas tres ligas de la Quinta del Buitre, la aparición del Dream Team hizo cambiar las tornas. Llegaron las ligas de Tenerife, en las que el FC Barcelona remontó al Real Madrid la liga, además de pelear con un Atlético de Madrid fortísimo en la temporada 91/92 y un sorprendete Deportivo de La Coruña en la siguiente temporada. El club catalán logró darle la vuelta a la situación en el último suspiro, aunque los enfrentamientos entre unos y otros no marcarían la pauta en el campeonato, por lo temprano de su disputa.

Pero en otros casos más recientes, serían decisivos. Como la temporada 96/97, en la que el Real Madrid visitaba la Ciudad Condal con 8 puntos de diferencia a falta de seis jornadas. Si el Madrid ganaba, la liga quedaba tocada, como hasta ahora, pero un gol de Ronaldo, que desaprovechó un penalti para esperar que Figo recogiera el rechace, y se la diera para batir a placer a Illgner, apretó todo en la tabla. El Barcelona creyó más cuando el Madrid se dejó una nueva derrota en San Mamés por 1-0, que al igual que este año, es un campo que falta por visitar a los blancos. Y la distancia era de 2 puntos a falta de 3 jornadas, pero un tropiezo blaugrana en Alicante permitió que el Madrid fuera campeón tras ganar esa jornada, y la siguiente.

También hemos visto como el Real Madrid le ganó una liga al Barcelona por el goal average particular, con la famosa “Liga del Clavo Ardiendo”. A falta de 12 jornadas, los blancos estaban a seis puntos del líder, el club dirigido por Frank Rijkaard, que se encaminaba a la tercera liga consecutiva. Pero el título cambió de manos cuando los blancos apenas fallaron en el tramo final de liga, mientras que el Barcelona comenzó a dejarse puntos vitales por el camino. Los blancos recortaron los seis puntos de ventaja con los que salieron los azulgrana del Camp Nou, y ganaron aquella liga por ese doble enfrentamiento, que aunque fuera en la 7º y 26º jornada, decidió el campeonato. Ganó el Madrid en casa con goles de Raúl y Robinho. Empató a 3 en feudo barcelonista, con dos goles de Van Nistelrooy, uno de Sergio Ramos, y el hat trick de Messi para igualar el choque, en el primer gran clásico del argentino.

También ha habido grandes historias para los blaugranas, que en las temporadas 08/09 llegaron con el agua al cuello al Bernabéu. En la primera temporada, el Madrid recortó 12 puntos de distancia, hasta dejarlos en 4 en la víspera del Clásico, a 5 partidos de la conclusión de la Liga. El Madrid se adelantó con gol de Higuaín en casa, pero un sensacional Barcelona, el del sextete, logró darle la vuelta y llevarse una histórica victoria a casa, el famoso 2-6 del 2 de mayo de 2009.

Al año siguiente, la situación no era muy distinta. Esta vez el Real Madrid era el líder, empatado a 77 puntos con el FC Barcelona. El partido se convirtió en una gran final por el título, con el tercero muy despegado de los dos colosos, a pesar de que faltaban 7 partidos para acabar la temporada. Los catalanes se impusieron por 0-2, con goles de Leo Messi y Pedro Rodríguez, en un día que fue la sentencia final para Manuel Pellegrini, a pesar del buen juego y la gran marcha del Real Madrid durante la competición de la regularidad. Ambos se calcaron el tramo final de liga, con 6 victorias y 1 empate, aunque el FC Barcelona empató dos jornadas después del clásico, y dejó todo en vilo hasta la última jornada, donde el Madrid no pudo ganar en Málaga, y el equipo de Guardiola si lo hizo en casa ante el Valladolid. Esta noche, volveremos a revivir uno de estos grandes duelos entre blancos y culés.

25 Ligas con Real Madrid y FC Barcelona en los dos primeros puestos
Apartado
Estadísticas Real Madrid
Estadísticas FC Barcelona
Campeonatos
13
12
Subcampeonatos
12
13
Duelos Directos
52
52
Victorias
18
21
Empates
13
13
Derrotas
21
18
Goles a favor
70
84
Goles en contra
84
70
Máxima Diferencia Puntos
11 (85/86)
12 (05/06)
Mínima Diferencia Puntos
0 (06/07)
0 (59/60)
Más veces Tercero
Athletic Bilbao (6)
Máxima Diferencia con Tercero
15 puntos (Deportivo, temporada 96/97)
28 puntos (Valencia, temporada 09/10)
Mínima Diferencia con Tercero
4 puntos (Las Palmas, temporada 67/68)
2 puntos (At. Madrid, temporada 91/92)
Victoria más abultada
5 – 0, temporada 53/54
5 – 0, temporadas 44/45, 10/11
Derrota más abultada
5 – 0, temporadas 44/45, 10/11
5 – 0, temporada 53/54

sábado, 25 de febrero de 2012

Atlético - Barcelona 95/96


Atlético 3 – FC Barcelona 1 (9/12/1995)

El Atlético llegaba al partido después de sumar 4 de sus últimos 12 puntos ante un FC Barcelona que venía mejorando partido a partido en el campeonato. Llenazo en el Calderón para ver la confirmación de un equipo que quería ir en serio en el Campeonato Liguero, y que salió al campo pensando que era posible conquistar la liga de ganar aquel partido.

Y para muchos pasa desapercibido por la prontitud del choque, pero el Atlético de Madrid realizó el mejor partido de la temporada. Sin exagerar, el Atlético de Madrid bañó al Fútbol Club Barcelona como pocas veces ha hecho el equipo madrileño. Desde el primer minuto, el equipo dirigido por el serbio Radomir Antic manejó el partido a su antojo y conveniencia. Formaba con el once de gala, con Molina, Geli, Santi, Solozábal, Toni, Vizcaino, Simeone, Pantic, Caminero, Kiko y Penev. El FC Barcelona, por su parte, jugaba con Angoy, Ferrer, Sergi, Abelardo, Nadal, Guardiola, Bakero, Amor, Figo, Stoichkov y Kodro.

El equipo de Johan Cruyff pasó una de sus peores noches en el Calderón, desdibujado y desaparecido ante el torbellino que era el Atlético en el centro del campo. Primero, marcó Penev de penalti, en una absurda mano de Nadal para intentar despejar el peligro, tras un saque de córner de Milinko Pantic, una de las principales armas del Atlético de Madrid del Doblete. No contentos con ellos, el Atlético firmó uno de los mejores goles de contragolpe de la historia. Al menos, para el que escribe.

Empezó la jugada Toni, que tocó para Simeone. Simeone tiró una primera pared con Vizcaino. Salió el argentino del uno dos, y encontró un nuevo apoyo en Kiko, con el que repitió pared. Mientras Pantic y Penev flotaban por detrás de la línea defensiva blaugrana para intentar estirar la defensa blaugrana, los azulgranas achicaron y se olvidaron de la segunda línea, por donde entraba Caminero por la derecha, por un carril que vió el Cholo para ponérsela con ventaja. El señuelo fue puesto por el Atlético, y el FC Barcelona entró de lleno a la trampa. Con el pase de Simeone, el FC Barcelona se vió obligado a defender corriendo hacia atrás, la peor manera de defender en el fútbol. Caminero se la puso por delante a Penev, para que el búlgaro batiera a Angoy. Todo al primer toque, todo salido de entrenar y entrenar. El gran contraataque del Atlético saltaba a la palestra para encarrilar el partido.

El FC Barcelona recortaría distancias en una acción personal de Luis Figo, ya en el segundo tiempo. Pero un córner puesto por Milinko Pantic al primer palo, que peina Penev hacia el segundo, lo controla Caminero para pegarle duro a puerta. El disparo toca en Angoy, que no acierta a atajar la pelota y entra al fondo de la red, que hacía el 3-1 colchonero y dibujaba una larga sonrisa en cada una de las 62000 personas que acuedieron esa noche de Diciembre al Vicente Calderón.



FC Barcelona 0 – Atlético de Madrid 1 (Final Copa del Rey – 10/4/1996)

En orden cronológico, la final de la Copa de Su Majestad el Rey enfrentaba a colchoneros y blaugranas en el Estadio de la Romareda el 10 de abril de 1996. El Atlético llegaba a la cita copera en uno de los momentos más apurados de la temporada, donde sólo había sacado 15 puntos de 30 posibles y todos los rivales por la pelea liguera se le habían echado encima peligrosamente al equipo de Antic. El FC Barcelona parecía mejor en esos momentos, pero Cruyff se empeñó en tirar por tierra el trabajo.

El técnico holandés presentó en la final un once defensivo, con 3 defensas centrales y 5 centrocampistas, para dificultar la circulación del balón por parte del Atlético de Madrid, pero consiguió todo lo contrario. El FC Barcelona no sabía que hacer cuando perdía la pelota, y el Atlético aprovechaba las constantes pérdidas culés para contragolpear o dominar con tranquilidad el partido.

Mientras los culés jugaron con Busquets, Popescu, Nadal, Sergi, Celades, Amor, Guardiola, Bakero, Hagi, Figo y Jordi Cruyff; los madrileños hicieron lo propio con Molina, Geli, Solozábal, Santi, Toni, Simeone, Vizcaíno, Pantic, Caminero, Kiko y Penev. El Atlético dominaba el partido con soltura, ante un FC Barcelona atascado con tanto centrocampista en el medio campo, creando un tapón en el medio del campo difícil de solucionar.

Las ocasiones llegaban para los rojiblancos, que poco a poco metían el miedo en el cuerpo de un Barcelona que no reaccionó hasta el segundo tiempo, en el que logró deshacer el lío en la zona ancha del campo. El Atlético sufrió, y Antic recompuso al equipo con López por un desaparecido Luboslav Penev. El equipo rojiblanco aguantó el mal rato y equilibró el partido. Poco después, los cambios de Roberto y Biagini por Kiko y Vizcaíno dieron el toque de arrebato a los rojiblancos, que se apoderaron de la pelota en la prórroga.

Corría el minuto 102 de partido cuando Geli recib de López, el gerundense encuentra a Roberto, que ve cómo el lateral diestro atlético le dobla por fuera. Geli controla, llega al lateral del área, y pone un centro medido a la cabeza de Pantic, que marcó su primer gol de cabeza en toda su carrera, como él ha confesado muchas veces. Un gol que valía una final de Copa del Rey, y un busto en el Vicente Calderón rememorando un hecho histórico. El noveno título copero.



FC Barcelona 1 – Atlético de Madrid 3 (20/4/1996)

Diez días después, rojiblancos y culés protagonizaban la pelea por el título liguero, con el Camp Nou como escenario privilegiado del envite. El Atlético llegaba con escasa ventaja en la tabla clasificatoria al coliseo blaugrana, y salió cediendo espacio al Barcelona, que tenía la necesidad de ganar el partido. El equipo colchonero confiaba en su contragolpe para matar al FC Barcelona, y encontró oro en cada una de las acciones de un inspiradísimo Jose Luis Pérez Caminero.

El ex del Valladolid dejó una de las estampas más famosas de aquella temporada. Un momento de los que gustan del caviar futbolístico. Recibió en el área un pase de Toni entre líneas, y obligado por la presión de Nadal, fue saliendo del área. El internacional aguantó la pelota hasta amagar un pase y marcharse por el otro lado. Nadal picó el anzuelo, y quiso anticipar la pelota, con la mala suerte de que resbaló por la sorprendente y genuina acción del centrocampista madrileño. Caminero la puso al segundo palo tras salir del regate, para que Roberto pusiera la rubrica a una acción preciosa.

El gol achicó al Atlético y engrandeció al Barcelona, que se dió cuenta de lo que se estaba jugando en el Camp Nou. Los blaugranas encerraron al Atlético de Madrid en su área, incapaz de mantener la posesión de la pelota. Las ocasiones sobre la meta de Molina llegaban una tras otra, y el Atlético sufría achicando balones, hasta que un centro de Figo fue cabeceado por Jordi Cruyff al fondo de las mallas de la portería de Jose Francisco Molina. El Barcelona empató en el minuto 32, y siguió apretando. Perdonó demasiado el equipo de Cruyff, que se encontró con un Atlético nuevo en el segundo tiempo.

Nada más comenzar, un recorte seco de Pantic en la banda dejó en el aire a Sergi. El serbio la puso a placer, pero Popescu despejó. El despeje del rumano quedó corto, y Vizcaíno empaló la pelota a bote pronto. El misil pasó por debajo del cuerpo de Carles Busquets, padre de Sergio Busquets, y el Atlético se volvía a poner en franquicia en el liderato del campeonato liguero. A partir de ese momento, un Caminero enrabietado y crecido tomó las riendas del partido, y lo llevó hasta donde él quiso. El Atlético tuvo las más claras ocasiones del partido en un remate de Caminero que buscaba la escuadra y se estrelló en el poste de la meta de Busquets, o en un contragolpe que acabó en gol anulado por falta de Caminero a Sergi Barjuan. Ya en los últimos minutos, Biagini sentenciaría el partido, y levantaría al público del Camp Nou en contra de Johan Cruyff y de Núñez.


viernes, 24 de febrero de 2012

Serial VAVEL.COM Atlético 4 - FC Barcelona 3 Temporada 93/94

La temporada 93/94 no había comenzado muy bien para el Atlético de Madrid. 10º con 8 puntos en 8 jornadas, el Atlético se medía al líder FC Barcelona, empatado a puntos con el Valencia y la Real Sociedad en esa jornada. Era un claro cara y cruz para los rojiblancos, convulsos en los líos de banquillos y declaraciones altisonantes del siempre polémico Jesús Gil.

Llegaba un gran partido en una preciosa tarde – noche de octubre. El comienzo de la leyenda desbocada de goles y pasión de los Atlético – FC Barcelona, partidos a los que les va la marcha. Y es que desde el primer minuto el Atlético y el FC Barcelona salieron dispuestos a dar batalla en el césped del Calderón. El Atlético formaba con Diego, López, Juanito, Solozábal, Pedro, Quevedo, Kosecki, Caminero, Pirri, Luis García y Manolo. El FC Barcelona de Johan Cruyff jugó de inicio con Zubizarreta, Chapi Ferrer, Pep Guardiola, Koeman, Goikoetxea, Amor, Eusebio, Beguiristain, Bakero, Laudrup y Romario.

Como ya hemos dicho, los hombres de Cacho Heredia y de Johan Cruyff salieron a por todas desde el minuto 1, en un ir y venir de ocasiones en una y otra área. Primero avisaba Kosecki, con un disparo fácil para Zubizarreta, luego era Romario, en un mano a mano que le sacó Diego desde el suelo, casi sentado, el que pudo inaugurar el marcador de aquel 30 de octubre de 1993. Aquella ocasión era la primera de cinco que dispuso el brasileño en el primer tiempo, en un auténtico show del carioca. Después de ese mano a mano, llegaría el primero de O Baixinho. Pase al hueco de Guardiola. La defensa rojiblanca se queda clavada pensando que iba largo para Romario, que la deja pasar, pero aparece Beguiristain como una bala para cazarla sobre la línea de fondo, y ponerla atrás a Romario, que sólo de marca bate por bajo a Diego. El primero del partido llegaba en el minuto 14. Era un gol que desataría a ambos, en una locura de goles sin control.

El FC Barcelona se sentía comodísimo en un escenario que en las temporadas anteriores se le había dado especialmente bien. Tenía la pelota con esa defensa de tres, protegida con Guardiola y Amor por delante de la zaga. Tocaba y tocaba, mareando al Atlético, que cuando lograba robar la pelota trataba de ser vertiginoso y correr hacia delante en contragolpes mortales, sabedor de la debilidad defensiva barcelonista con 3 zagueros. Manolo tuvo el empate, que le negó Andoni Zubizarreta con una buena parada a su cabezazo en plancha. Romario, que tocaba pocos balones, decidió volver a entrar en acción. Un pase a la espalda de Solzábal, obra de Amor, servía al brasileiro para controlar con el pecho, arrancar y marcharse del central madrileño, y con un toque suave de exterior, batir a Diego. Era el 0-2 en el minuto 27, y el FC Barcelona sacaba máxima rentabilidad a sus peligrosas llegadas al área del Atlético de Madrid. El Atlético tenía ocasiones, desbaratadas por Zubizarreta todas y cada una de ellas.

Por su parte, Romario seguía a lo suyo. Otro mano a mano lo envío al larguero, y poco después, firmaba el tercero, aprovechando un pase al espacio de Laudrup. O Baixinho rompió en velocidad a la zaga atlética, y según llegaba a la pelota fusiló con su derecha. El 0-3 al descanso campeaba como una losa enorme sobre el ánimo de un Atlético de Madrid tocado, y sobre una afición que estuvo volcadísima con su equipo, animando y no parando de animar en ningún instante de los 90 minutos de partido. Y esa extraña comunión de la gente con su equipo hizo del segundo tiempo un acto de fe, en el que el Atlético se envalentonó, y el FC Barcelona creyó ganado el partido.

Nada más salir de vestuarios, una pérdida de Guillermo Amor, que trataba de jugar con Koeman, sirvió a Kosecki para encarar a Zubizarreta y batirle por bajo en el mano a mano, cuando el reloj marcaba el minuto 2 del segundo acto. El Atlético albergó esperanzas con ese gol, y las esperanzas empezaron a materializarse en una más que tangible realidad cuando Pedro hizo de Luis Aragonés. El lateral izquierdo riojano sacó a pasear su humilde pierna izquierda en el minuto 55 de partido, la que ahora guarda como un tesoro privilegiado en su frutería de Logroño, en un impecable lanzamiento de falta, que alguien llegó a tocar ligeramente, para alejarlo lo suficiente del guante del meta internacional vasco.

Quedaban 35 minutos y el Atlético ya estaba a tan sólo un gol de sumar un punto ante el Fútbol Club Barcelona del Dream Team. La histeria se apoderó del partido, con un FC Barcelona que más que buscar la calma para afianzar la ventaja de un gol de la que disponía, se dejó llevar por el pánico y la histeria del partido. El Atlético estaba mucho más cómodo en el partido. Forzaba las equivocaciones de los azulgrana en los pases, y cada vez que lograba robar o interceptar el balón, la intención y la consigna era salir como balas hacia la meta de Zubi. En un fallo defensivo de Ferrer, que no acierta a despejar la pelota con la cabeza, el esférico le cae a Kosecki, que controla muy bien la pelota y se marcha de Koeman, para marcar con un disparo cruzado con su pierna izquierda el gol del empate a 3 en el minuto 70 de partido. Le restaban veinte minutos de electricidad y alto voltaje a un choque que era para videoteca en esos momentos.

El FC Barcelona, que se veía ganador al descanso, se encontraba al borde del KO en esos momentos ante un renacido equipo colchonero, liberado de cualquier presión y obsesionado con la victoria. Tal era la obsesión, que el asturiano Pirri le dijo algo a Pirri a falta de 12 minutos de partido, por protestar airadamente una falta señalada contra los rojiblancos. Más bien, por decir algo que no debía decirle al colegiado andaluz López Nieto. Fue un acoso y derribo blaugrana desde ese momento, que con uno más y con mayor calidad en teoría, debía plasmarlo todo sobre el césped del colíseo madrileño. Pero allí no hubo más que diez gladiadores de rojiblancos que honraban la historia de la camiseta con su comportamiento. Corrieron para tapar agujeros, y encontraron un tesoro por su esfuerzo.

El conjunto culé sacó en corto un saque de esquina, Eusebio la puso rasa a Romario, de espaldas al marco de Diego, que ante la llegada de Juanito cayó en el área. López Nieto entendió que O Baixinho se había dejado caer y la jugada continuó. El Atlético salió en dos toques al contraataque. El primero para jugar Kosecki, el segundo el control orientado del polaco, que giró y encaró a los dos defensas barcelonistas. Aquel expreso de Varsovia no había quién lo frenase, aunque Nadal y Juan Carlos replegasen, Koeman se ahorró el sprint para replegar o hacer una falta al polaco y permitir al equipo organizarse. Caminero venía por la izquierda más rápido, y cerca de la frontal blaugrana, Kosecki cedía a Caminero que cruzó la pelota ante el meta azulgrana y desató el delirio en el Vicente Calderón, una olla a presión que vivía una de sus noches más bonitas y recordadas en sus cerca de 50 años de historia. El Atlético ganaba esa noche al gran Dream Team de Cruyff, en el momento estelar de una temporada gris para el Atlético.


Twittear