martes, 15 de noviembre de 2011

Joel Campbell, la nueva Costa Rica. España y su nuevo papel, defensora del título.

España se enfrenta a Costa Rica en San José. A la renovada Costa Rica. De la Copa América y la Copa Oro sólo repiten 7 futbolistas. Keylor Navas, Esteban Alvarado, José Salvatierra, José Miguel Cubero, Bryan Ruiz, Joel Campbell y Randall Brenes. Una selección que anda en busca de su reconstrucción, de una nueva era. Tras llegar a disputar el Mundial de Italia 90' (octavos de final), Corea y Japón (Primera Ronda) y Alemania (Primera Ronda), los Ticos soñaban con entrar en su tercer mundial consecutivo, el de Sudáfrica. Pero una repesca cruel contra Uruguay les dejó afuera, tras perder 1-2 en casa frente a los que a la postre serían 4º en la cita africana.


El único que repite en las tres grandes citas que tuvo el país centroamericano este verano es un joven de 19 años, sobre el que gravita el presente y el futuro de la selección costarricense. Hoy también estará sobre el tapete del Estadio Nacional de Costa Rica. Un mediapunta de enorme talento, por el que un club inglés, y un entrenador francés, en concreto, apenas pudieron dormir hasta lograr firmarle. Habló del Arsenal, de Arsene Wenger, y de Joel Campbell.


El ex de Saprissa ya tiene acomodo en Europa, bajo el cobijo del siempre agradable y protector manto para los jóvenes futbolistas de Arsene Wenger. Pero Joel Campbell, en una decisión inteligente, ha preferido adaptarse a Europa en un modesto francés, situado 7º ahora mismo con 20 puntos en 13 partidos. Campbell ha encontrado en el Lorient, un pequeño club del norte de Francia, en la Bretaña francesa, el lugar ideal para comenzar su andadura por Europa. Está empezando a tener minutos con más asiduidad que cuando llegó del Mundial sub 20 en agosto. y está demostrando el por qué de la confianza que Wenger le tiene. Ya en la eliminatoria de Copa de la Liga ante el Montpellier, Campbell resultó decisivo, anotando un gol en el partido, tras entrar al campo en el minuto 42 de partido.


No es un mediapunta goleador, pero tiene un excelente volumen de juego. Muy creativo, zurdo, con un grandioso golpeo a balón parado. Rapido y habilidoso como pocos, los españoles sabemos como se las gasta, al menos aquellos que vimos el Mundial sub 20. España se enfrentaba en el primer partido a Costa Rica, y Campbell, tras disputar la Copa de Oro y la Copa América, hacía su particular triplete. A la Rojita le costó mucho romper el partido, a pesar de los goles de Rodrigo que abrieron el marcador. España no pudo respirar tranquila hasta los últimos 10 minutos, en los que Isco y Koke rompían el partido a nuestro favor y colocaban un amplio 1-4 en el tanteador. Muy amplio para los méritos de Costa Rica, que peleó el partido a una España que iba con la vitola de favorita en el torneo.


Sin embargo, esta selección no es sólo el talentoso mediapunta surgido del Saprissa, el mejor equipo del país. La columna vertebral que conforman Keylor Navas, en el Levante de nuestra liga; Umaña y Bryan Ruiz, pretendido en su momento por Sevilla y Valencia, hablan a las claras de que es un buen equipo. Costa Rica anda inmersa en un periodo de regeneración del equipo. Tras la era La Volpe, que asumió el cargo tras la decepción nacional de no estar en Sudáfrica, el nuevo dueño del banco Tico, Jorge Luis Pinto, ha decidido dar protagonismo a la legión extranjera. En esta convocatoria, en la que hay hasta 5 zurdos, hay 15 jugadores de 18 convocados para los dos partidos frente a Panamá y España. Otros 4 jugadores del país fueron invitados a entrenar con la selección costarricense, para que adquieran experiencia y se adapten al bloque antes de las eliminatorias mundialistas donde Costa Rica se juega el ser o no ser.


Jorge Luis Pinto está moviendo a todos los jugadores de calidad del país, para formar un buen bloque, armado, con los automatismos creados, y repleto de variantes y buenos jugadores para poder volver a estar en una cita mundialista. La columna vertebral, formada por Navas, Umaña, Campbell y Bryan Ruiz, es el presente sobre el que Costa Rica asentará su futuro. Una base rodeada de una selección sub 20 que hizo un buen papel en el Mundial de Colombia, donde los anfitriones la dejaron fuera en un partido apretado de octavos de final. Y con la ya dicha legión extranjera. 15 jugadores que juegan fuera del país, entre ellos el contundente Junior Díaz, los creativos Oviedo, Azozeifa y Cubero, o el todo campista Barrantes. Aparte del clásico Winston Parks.


Ya se lo puso difícil Costa Rica a Brasil, en el amistoso disputado en el mes de octubre, en el que la canarinha sólo pudo vencer por la mínima a los Ticos, con una genialidad del nuevo ídolo brasileiro, Neymar. Esta Costa Rica juega bien al fútbol por principios y por hombres disponibles, es un equipo ordenado, fuerte, y correoso. España se encuentra ante una buena piedra de toque para demostrar que está bien, y que lo de Inglaterra en Wembley fue un accidente en el que Lampard sacó ventaja y dejó a España con la duda de los amistosos. Antiguamente, ganábamos amistosos, y perdíamos las competiciones. Ahora ganamos Eurocopa y Mundial, y perdemos amistosos. Casi mejor esto, que lo anterior al 29 de junio de 2008. Sin embargo, España tiene que aprender a competir con la etiqueta de campeona ante las grandes y en los grandes partidos. Y sobre todo, estamos ante el nuevo escenario. Ante un escenario que nunca antes habíamos tenido al máximo nivel. Competir en un gran torneo con el cartel de defensor del título.


España sólo pudo hacer eso en la Eurocopa del 68, pero no estuvo presente en la fase final. Por lo tanto, no sabemos realmente lo que es acudir a un gran campeonato bajo la vitola de Campeones, y teniendo que defender el título. La exigencia se triplica, la presión crece, y los ojos que te miran son muchos más que cuando eras un aspirante al título. Ahora eres el centro del campeonato, y aunque quieras ir de humilde, tienes que saber aceptar que el Campeón tiene que demostrar por qué es el Campeón. A Polonia y Ucrania iremos con esa etiqueta, y no podemos escapar de ella, ni podemos aceptar de nuevo la frase del Podemos. Esta vez, no hay podemos. La frase (o la palabra) es SEGUIREMOS.

El caso Reyes

El Atlético de Madrid es un circo en el que nunca paran de crecer enanos. 24 años llevamos así, por mucho que algunos edulcorados (mis padres, que desconocen la historia real, sobre todo mi padre, que es madridista el hombre) quieran contarme que el Atleti hubiera desaparecido si los Gil no ponen la pasta. Pues para el caso que hubiera desaparecido. Mayor gloria para todos que ver este esperpento que han creado los Gil and company para "nuestro disfrute" y su enriquecimiento.

Y en este circo en el que nadie quiere al director de función (Manzano), donde hay muchos títeres bajo el mismo titiritero, que los trapecistas siempre se caen aún sin tener red de seguridad alguna. El público asiste todos los años al mismo espectáculo. Y ya no sabe si reir o llorar cada año.


El espectáculo estrella en el Calderón es la pelea entre Reyes y Manzano. A diferencia de otros años, donde la pelea era oculta al público; este año el público del Calderón puede comprobar con sus propios ojos cómo se desarrolla la pelea entre técnico y jugador. Tras los conflictos de la plantilla con los métodos de Abel Resino, y el enfrentamiento abierto entre Quique y Diego Forlán la pasada temporada; el Calderón no se extraña de una nueva pelea.

Otra vez el peso de un “héroe” de Hamburgo contra el técnico (esta vez llegado en junio). A lo que hemos llegado y padecido en este club para considerar héroes a los jugadores. Aunque este jugador se lo merece. Vino del Real Madrid, vilipendiado por los blancos, y mal mirado por los rojiblancos, que veían como Reyes los había tratado como un segundo plato el año anterior tras rechazar la oferta rojiblanca e ir al Bernabeu a ganar la liga. Los pitos arreciaron sobre él, pero el tiempo y su calidad le dieron la vuelta a aquella extraña situación.

Reyes, un jugador con un primer año irregular, una cesión al Benfica, y su explosión a orillas del Manzanares de la mano de Quique Sánchez Flores. Convirtió los pitos de sus primeros días en aplausos y reverencias. Un jugador muy especial, el mejor de la plantilla en estos momentos por talento y calidad individual. El esquema de Manzano le hace daño, pues pierde su protagonismo en banda y se ve obligado a entrar a participar hacia el centro, donde se diluye entre la maraña de piernas y su calidad queda deslucida. El equipo debería jugar hacia los costados, donde debería estar Reyes, que con Quique a pierna cambiada lució mucho. Y desde los costados buscar al killer Falcao, al acompañante Adrián, o a los hombres del centro del campo que lleguen desde segunda línea.

Pero para el jienense, Reyes resulta prescindible. O al menos no ha demostrado que Reyes tenga el papel preferencial que merece por su trayectoria, su experiencia y su pasado reciente a orillas del Calderón, con papel protagonista en los títulos y los partidos importantes del club, independientemente del resultado. No parece importarle al técnico que Reyes ande en un mal momento, ni parece realmente preocupado por mejorar su rendimiento. Al contrario que en otros casos conocidos de jugadores que juegan poco, ofrecen bajo rendimiento y van creciendo por la implicación del técnico, Reyes y Manzano no están en esa sintonía.

En caso de duda, el cambio muchas veces es Reyes. El de Utrera suele ser uno de los primeros en salir del campo. Ha jugado 9 partidos de 11 disputados en la liga, en los cuales ha sido 7 partidos titular, y 2 partidos ha iniciado el choque desde el banquillo, al lado de Manzano, disputando un total de 579 minutos. En estos 7 partidos de titular, fue sustituido en 4 de ellos. En la Europa League, ha participado en 5 de los 6 partidos (sin contar los dos del Stromsgodset, que disputó enteros). En 3 ocasiones ha sido suplente en la competición, mientras que en uno de ellos fue sustituido por Manzano. En total, 252 minutos en Europa. Reyes no es indiscutible para Manzano, pues sólo ha completado 4 partidos desde la eliminatoria frente al Guimaraes. Ya no es sorprendente ver el 10 en la tabla de sustituciones cada vez que juega el Atlético.

La situación se agrava desde Bilbao, donde el equipo pierde, Reyes insulta a Manzano tras ser cambiado, y le cazan las cámaras de Telemadrid. Reyes no ha vuelto a jugar en los últimos 3 partidos oficiales del Atlético, en los que estaba castigado por Manzano o tenía gripe. Si jugó el jueves en Egipto, pero otra vez recayó de la gripe. Entre tanto, desde Sevilla, concretamente Diario de Sevilla, se asegura que Jose María del Nido piensa en Reyes para el mercado de invierno. El futbolista no lo desmiente, pero tampoco lo afirma. Su silencio se puede interpretar como aquel que sabe que no está a gusto en un sitio concreto, pero no puede decirlo, por temor a complicar su futuro.

Mientras siga Manzano, es obvio que Reyes lo va a tener muy complicado para tener continuidad en el equipo si no mejora muy mucho su rendimiento. El técnico no da con la tecla para que el juego funcione y sea contínuo, preciso, veloz y agradable al espectador. A Reyes le agrada la idea de volver al equipo que le dió la oportunidad de mostrarse en el fútbol de más alto nivel, y a la que es su casa. Lo que es obvio es que la relación entre ambos está rota, y por el bien del club, uno de los dos debe salir. Si no son los dos, claro.

El futuro de Manzano en el Atlético no es nada halagüeño. El equipo no funciona, no hay buenos resultados, y la afición le canta hasta ganando en casa “Manzano vete ya”. Nadie está contento con el técnico, e incluso parece que algunos de sus futbolistas, aparte de Reyes, están más pendientes de hacerle la cama al técnico y que se marche, que de jugar. Otros no dan todo su potencial, y entre guerrillas e historias extradeportivas, Manzano está entre la espada y la pared. Sólo Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo, los dueños y ejecutores de todo lo que se cuece en el Calderón, muchas veces más malo que bueno, son los únicos que tienen la llave para la solución del problema. Mal que nos pese.

sábado, 12 de noviembre de 2011

El mejor fútbol, en el mejor escenario

España e Inglaterra vuelven a cruzarse. Otra vez. Como tantas y tantas veces en la historia, en famosas batallas de la antigüedad y en tantos y tantos grandes partidos. Quizás ninguno tuvo tanta repercusión como aquel de la Eurocopa del 96 que nos dejó (otra vez e iban muchas) en cuartos de final tras la tanda de penaltis. Han pasado 15 años y medio desde entonces. Pero España e Inglaterra son dos clásicos del fútbol mundial, dos de las más grandes selecciones.


Unos defienden su honor, la tradición. Son la cuna del fútbol, los inventores de este bello deporte que tiene tantas explicaciones curiosas y divertidas. Sin embargo, Inglaterra atraviesa un momento de dudas. No ha dado la talla en muchas grandes citas en los últimos tiempos, exceptuando Italia 90' y su Eurocopa en el 96', sus papeles en los Grandes Campeonatos pueden tildarse de decepciones. Aún escuece que no estuvieran en Austria y Suiza con Scott McLaren en el banco. Hoy si que han reservado billete para Polonia y Ucrania, pero llegan con muchas dudas. En pleno proceso de cambio generacional, de los Lampard, Terry, Ashley Cole, Barry, Wright Phillips, Crouch o Defoe, que rozan o superan la treintena... a los Adam Johnson, Lennon, Ashley Young, Agbonlahor, Rodwell, Wilshere, Phil Jones, Joe Hart, Carroll... En medio está Rooney, ni tan maduro como los primeros, ni tan inexperto como los segundos. A sus 26 años, Rooney está en plenitud de su carrera, en su mejor nivel, y todavía progresa. Es la estrella inglesa, y a su alrededor deben crecer los nuevos valores ingleses. Al frente el general Capello. Cuestionado por la prensa inglesa desde el Mundial, pero siempre se mueve mejor en ese ambiente adverso, que en uno calmado. Capello y su eterna apuesta por el orden, el fútbol cibernético, las transiciones rápidas, y el juego veloz y directo buscando la meta contraria.


En frente, la que ahora mismo juega mejor al fútbol. La campeona de Europa, la campeona del Mundo. España afronta su primer gran torneo (no estuvo en la Eurocopa del 68) con la presión de ser el defensor del título en Austria y Polonia. Y ya ha conseguido lecciones de humildad en anteriores amistosos ante Argentina, Italia o Portugal. Lecciones que deben depositarnos en el camino de siempre. Sólo haciendo lo que sabemos, podemos demostrar que somos mejores que los demás. España tiene a casi todos los buenos (aunque hay tantos buenos en este país que no todos caben en la selección). Va a respetar la historia y la tradición de un escenario mítico por la leyenda del añejo recinto, con la modernidad de los tiempos, pero la falta del sabor mítico que desprendía el antiguo Wembley. Jugarán los mejores ante los ingleses, signo de que Del Bosque y los nuestros hoy también van en serio. La hinchada pross intentará suplir la diferencia en el campo con esa fidelidad y respeto a los suyos, con su entrega y devoción. Y España estará ante un ambiente duro, difícil. Ante un rival complicado, que quiere probar su medida real antes del gran acontecimiento futbolístico a nivel de selecciones. El mejor fútbol, en el mejor escenario posible.


Inglaterra - España, 18:15 hora española


Inglaterra - HART; G. JOHNSON, LESCOTT, JAGIELKA, ASHLEY COLE; JONES, PARKER, LAMPARD; WALCOTT, MILNER Y BENT


España - CASILLAS; ARBELOA, RAMOS, PIQUÉ, JORDI ALBA; BUSQUETS, ALONSO, XAVI; INIESTA, VILLA Y SILVA


Estadio - Wembley (98.000 espectadores)


Árbitro - Frank De Bleckeere (Bélgica)

martes, 8 de noviembre de 2011

Canto al fútbol

Ópera prima que dignifica la liga española. Yo creo que se podría resumir en esa frase el partido que el domingo regalaron al fútbol español y a los espectadores el Athletic de Bilbao y el FC Barcelona. Mucha gente pendiente de un clásico entre dos titanes del fútbol español, cada uno representante de un estilo que parte de una misma base y beben de las mismas fuentes, la cantera. El equipo canterano por excelencia, el Athletic, contra el mejor equipo del mundo, formado en su mayoría por titulares criados en La Masía. Todo ello aderezado por el marco incomparable del anciano San Mamés, estadio mítico con una grandísima afición, bajo un diluvio, con un césped que le puso la épica al fútbol.

Desde el primer minuto, en un césped pesado por el agua y dificultoso para los virtuosos de la pelota de ambos bandos, la batalla fue sin cuartel. Una constante pelea por la posesión, en un campo anegado, donde la sorpresa podía saltar por cualquier lado con un balón que se queda corto en un charco, un mal resbalón...así sucedió en el primer gol. Un resbalón inoportuno de Mascherano le impide llegar con ventaja a un balón ante Susaeta, éste remonta la línea de fondo para ponerla atrás, donde Ánder controla en la frontal, y saca un disparo cruzado precioso, imposible para Víctor Valdés.

El FC Barcelona tenía que remontar en un campo nada propicio para su estilo de juego. Tratar de hacer su juego de toque en un campo pesado, y lento, era una prueba de fuego que el Barcelona fue superando poco a poco. No tuvo su mejor partido, ni su mejor juego, pero si que mantuvo ese dominio de la pelota sobre el rival. Sufrió el Barcelona, que empató en un gran centro de Abidal a la espalda de Amorebieta, en la que el lateral zurdo del Athletic no llega a cerrar la espalda del internacional por Venezuela, y Cesc pone la cabeza para igualar la contienda en el minuto 25. Ya en media hora ambos equipos habían levantado un pequeño homenaje al fútbol de ataque.

El guión, bajo el diluvio, siguió igual. El Athletic puso coraje, fuerza, garra, físico...todo lo que le perjudicaba tremendamente al Barcelona, obligado a jugar con contacto, a no poder evitar las disputas que provocaba cada balón dividido en un charco, o en el medio campo. Obligado a frenar como fuera el vendaval que era Llorente, gigante entre Piqué y Mascherano, obligado a sufrir ante el trabajo de Susaeta, de Muniain, de Ander. Pero aún así, el Barcelona quiso tocar y tocó, no renunció al estilo que lo ha hecho grande en la historia en un campo hostil en todos los sentidos.

Bajo ese aguacero, los jugadores se vaciaron en el esfuerzo. Transmitieron esa tremenda sensación de esfuerzo titánico, sobrenatural, en cada balón, en cada pase, en cada conducción. Seguro que la extuaniación apareció en sus cuerpos al final de esta Obra de Arte llamada partido de fútbol, que puso al límite de emoción a jugadores, técnicos y aficionados. Un partido que le da brillo a la liga española, que demuestra que lo único que importa (o lo que de verdad importa), es lo que sucede en el campo, y lo demás no son más que fuegos de artificio o todo aquello que rodea al juego y al deporte, y que hemos olvidado que es el envoltorio de lo que de verdad es el producto. Un producto que Athletic y Barça dignificaron, más allá de derechos de televisión, deudas, ingresos, fichajes, merchandising, horarios de la liga y demás pantomimas que ahora todos aceptamos como un credo, cuando el Levante de esta temporada, y este partido son los ejemplos de que el fútbol está sobre el verde. Un partido que no será brillante por el juego, pero sí brillante por el esfuerzo, las ganas, la pelea. Por la leyenda que genera.

Así llegó el choque a la locura final de 15 minutos, con todo desatado. En un córner, el Athletic se puso por delante. Sólo podía marcar así en ese partido. Centro de Susaeta pasado hacia Llorente, el balón queda a los pies de Abidal, que despeja como puede. El despeje golpea en Llorente primero y después en Piqué, y entra mansamente en la portería defendida por Valdés. Sea como fuere, el gol daba esperanzas de hacerse con los 3 puntos a un equipo de Marcelo Bielsa que puso todo en el césped para contrarrestar al Barcelona, y encontró en el campo a un aliado de gran peso.

El gol desmelenó al Barcelona, que en los últimos 10 minutos acumuló tantas ocasiones como pudo. Indiscriminadamente, Abidal y Alves, laterales de Guardiola el domingo, subían y hacían mucho daño al Athletic. El Athletic se iba metiendo atrás descaradamente, entre comodidad para juntarse con Gorka y obligación por el empuje del Barcelona, que impuso 10 minutos finales a un ritmo de juego altísimo, para rescatar algún punto de La Catedral. Las más claras las fue desperdiciando el equipo culé, hasta que en un mal despeje entre Gorka Iraizoz y Mikel San José, la pelota queda para Messi, que aprovecha el fallo y empata el partido sobre la bocina, dejando un reparto de puntos justo.

Athletic Club: Iraizoz; Iraola, Javi Martínez, Amorebieta, Aurtenetxe; Iturraspe, De Marcos, Herrera; Muniain (Ibai, min.88) Llorente (San José, min.90) y Susaeta (Íñigo Pérez, min.85).


Barcelona: Valdés; Alves, Mascherano, Piqué (Thiago, min.80), Abidal; Busquets, Xavi (Alexis, min.61), Iniesta; Messi, Cesc y Adriano (Villa, min.72).


Goles: 1-0, min.19: Herrera. 1-1, min.23: Cesc. 2-1, min.79: Piqué en propia meta. 2-2, min.91: Messi.


Árbitro: Paradas Romero (Comité andaluz). Expulsó a Amorebieta, en el minuto 89, por doble amonestación. Además, mostró tarjeta amarilla a los locales Herrera, Javi Martínez e Iturraspe y al visitante Piqué.


Incidencias: 35.000 espectadores en San Mamés. Intensa lluvia y viento. A pesar de ello, el terreno de juego estaba al inicio casi en perfectas condiciones. Aunque con el paso del partido fue acumulando tanta agua que frenaba mucho la circulación del balón. Duodécima jornada de Liga.

lunes, 7 de noviembre de 2011

¿Hasta cuando el Gilifato y el Manzano que empieza a pudrirse por dentro?

Derrota dura del Atlético de Madrid en el Alfonso Pérez. No solo por perder con el que era el último clasificado en la liga, sino por la forma de perder, ante un equipo que jugó con 10 por la expulsión de Lopo cuando cometió penalti ante Diego. Porque fue un equipo sin ideas para mover y cansar a un equipo con uno menos durante una hora, y porque encajó los tres goles a balón parado, en faltas estúpidas y un penalti inexistente.


El Getafe suma 3 puntos vitales para salir hacia arriba. Así podríamos resumir un partido que dió para mucho, y que dará mucho de que hablar. Un balón de oxígeno para un Getafe que tendrá dos semanas para ir recuperando gente, trabajar con alegría y mejorar mucho. Y una losa pesada para un Manzano que parecía ganar aire tras dos victorias ante Zaragoza y Udinese, y se deja 3 puntos importantes en Getafe, todo el crédito ganado, que no era mucho, y la ilusión de que el equipo tirase para arriba. Van a ser dos semanas complicadas para el Atlético y su entorno.

En un partido de 11 contra 11, el Getafe llegaba más que el Atlético. El Atlético no estaba a gusto, y el Getafe le obligaba a sufrir por ambos carriles, con un Filipe Luis desentonado, y un Antonio López a banda cambiada. Abdel Barrada, nueva sensación de la cantera getafense, Pedro Ríos y Diego Castro, se pusieron las botas esa media hora a colgar balones a Güiza, que apenas tuvo ocasiones, pero de nuevo hizo un trabajo generoso y casi casi espartano para su equipo. El Atlético tuvo sus opciones con Godín y Diego, pero no las aprovechó.

Pero a perro flaco, todo son pulgas. El Getafe perdía una pelota comprometida en el medio campo, que interceptaba Arda Turan, la pelota la recogió Diego, que entró en el área como Pedro por su casa, y Lopo llegó tarde para arrollarlo y cometer penalti. Pérez Lasa, protagonista siempre, le expulsó, aunque el futbolista del Atlético no tenía la pelota controlada del todo, se la echó larga y cabe la duda de que Moyá llegara antes. Podía haber sido un castigo menor para el central azulón. Falcao convirtió el penalti, el enésimo gol del Atlético a balón parado. El partido se ponía plácido para los colchoneros. Y estos se echaron a dormir. Tanto se durmieron que olvidaron que quedaba una hora con uno más ante un Getafe guerrero, siempre comandado por su técnico tan vehemente.

Luis García introdujo a Rafa por Pedro Ríos. El Getafe se rehizo bien del golpe, y no notó la inferioridad ante un Atlético que se veía con los 3 puntos en el zurrón. Una falta infantil en la frontal del área ahora es sinónimo de mucho cuidado en Getafe. Abdel las pega de miedo. Tanto que a pesar del increíble esfuerzo del belga Courtois por evitar el gol, Abdel marcó un golazo de falta en el minuto 40 para empatar el partido antes del descanso. Algunos dicen que pudo hacer más, pero Courtois se anticipa tanto al golpeo, que cuando lo ve lo tiene encima, sin tiempo para la reacción. De cualquier manera, excelente golpeo de Abdel en la falta. El gol no despertó al Atlético, profundamente dormido tras marcar el colombiano.

Tampoco espabiló al comienzo del segundo periodo. Y de nuevo, al comenzar, falta cerca del área atlética. Barrada la pone al primero de lujo para que Michel sólo tenga que poner la cabeza y dirigirla hacia la meta atlética. Ahora media liga española sabe que el Getafe tiene dinamita a balón parado con Abdel Barrada, gracias al Atlético. Y así, el Getafe le daba la vuelta al partido en dos acciones a balón parado. El Atlético se llevaba su castigo particular, y a remar contracorriente. Entró Koke por Tiago, pero la nulidad de ideas se notaba ante la falta de movilidad y de amplitud. El Atlético encontraba una pared en la defensa del Getafe, con todo el equipo junto, replegado, esperando el fallo rojiblanco para salir rápido arriba y hacer gol. Todo eran balones desde los costados hacia Falcao, pero el colombiano no ganaba ni una. Siempre la misma fórmula y siempre el mismo resultado. No había cambios de juego, ni paredes, ni dos toques cortos y uno largo para alternar el juego y crear dudas en la bien plantada defensa local. Ni siquiera disparos lejanos que sacaran a la defensa del Getafe a taponar tiros y abrieran huecos entre líneas para Diego.

Por arte de magia, o crueldad del destino, Domínguez (el único que rinde a la altura de la camiseta, y el peor tratado) disparaba a puerta desde lejos, y el rebote en un defensa azulón introdujo la pelota en la portería de Moyá, que hasta ese momento estuvo perfecto todo el partido. Pero la crueldad del destino fue el penalti señalado por Pérez Lasa a favor del Getafe en la siguiente jugada. Balón para Diego Castro, que remata la pelota saltando, Arda Turan golpea el balón disparado, que acaba en las manos de Courtois. Sólo dos personas ven penalti en esa acción, él y mi señor padre. Cierto es que una vez rematado contacta con el jugador del Getafe, pero el turco toca la pelota primero, y no me cabe duda de que no hay nada punible en esa acción. Al menos no si era verdad lo que me contaba mi padre de pequeño, que el fútbol es un deporte que permite el contacto. Tampoco si era verdad lo que dijo Mourinho. "No quiero a este árbitro más". Cuanta razón tenía. Yo tampoco lo quiero para nadie.

Diego Castro anotó el penalti, a todo esto y sin desvariar más, y el partido murió con el gol. El Atlético bastante tenía tras haber igualado, y en una jugada ingenua y muy polémica se le iban el punto, las fuerzas y las ganas. Los mismos problemas que con el 2-1, y las mismas soluciones, nada que echarse a la boca. El Atlético cerraba un partido infame que el equipo tiró tras adelantarse, y Pérez Lasa le ayudó a rematarlo en una polémica decisión. Mérito, y mucho, el del Getafe de Luis García, que desquició al Atlético hasta dejarle sin ideas para romper su defensa. Los azulones salen del descenso con el triunfo. Y el Atlético se aleja de la Champions otra jornada más, el objetivo que tanto pregonan jugadores y entrenador, y si un servidor no se lo creía del todo en agosto, ahora menos. Peligra la cabeza de Manzano.

Ficha técnica:
Getafe : Moyá; Varela (Miguel Torres, min. 88) Lopo, "Cata" Díaz, Mané; Pedro Ríos (Rafa, min. 33) Lacen, Míchel, Diego Castro; Barrada y Güiza (Miku, min.52).
Atlético : Courtois; Antonio López (Salvio, min. 69), Domínguez, Godín (Miranda, min. 45), Filipe Luis; Gabi, Tiago (Koke, min. 56), Arda, Diego; Adrián y Falcao.
GOLES: 0-1, min. 30: Falcao, de penalti. 1-1, min. 39: Barrada, de falta directa. 2-1, min. 48: Míchel. 2-2, min. 80: Domínguez. 2-3, min. 83: Diego Castro, de penalti.
ÁRBITRO: Pérez Lasa (Comité Vasco). Mostró cartulina amarilla a Filipe Luis (min. 9), Antonio López (min. 17), Tiago (min. 38) y Salvio (min. 70) por parte visitante y a Lacen (min. 10), Míchel (min. 13), Varela (min.31), Pedro Ríos (min. 31), Güiza (min. 32) y Diego Castro (min. 64) por parte local. Expulsó con roja directa al jugador del Getafe Lopo (min. 28).
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la décimo segunda jornada del campeonato nacional de Liga disputado en el Coliseum Alfonso Pérez ante 10.000 espectadores

sábado, 5 de noviembre de 2011

Despierta


La habitación olía a caldo caliente. Su madre había dejado un tazón en la mesa de estudio de la habitación, y el suave olor a caldo caliente le había despertado. Hacía una mañana fría de enero, llovía copiosamente, y las gotas golpeaban con fuerza en la ventana. Gonzalo se removía en la cama, tratando de aliviar el dolor de cabeza que le acarreaba una noche de fiesta con los amigos. Otra resaca más a los 24 años, un dolor conocido para él. Casi como un compañero más de juergas los fines de semana.

El olor que recorría la habitación le hacía olvidar por momentos que la habitación giraba alrededor de su cama. Le transportaba a un lugar mejor, a un lugar más dulce y mejor que el tugurio y los bares donde había pasado la noche con sus amigos de la universidad, escuchando rock y bebiendo cerveza hasta casi perder la noción del tiempo. Gonzalo se acercó a duras penas a la mesilla de su habitación y miró la hora. Eran las 12:30. No era muy tarde para empezar el día, pero tampoco muy temprano para que cundiera aquella mañana sabatinal. Tampoco se podía hacer mucho con ese tiempo. Observó largamente el cuenco, mientras aspiraba el suave olor del caldo. Se acercó hacia el cuenco y dió un pequeño sorbo. El caldo sabía a la clara de huevo que su madre había mezclado en el cuenco hirviendo. Aún estaba caliente, pero no lo suficiente como para abrasarle en el primer trago largo que dió. Tomó el cuenco en unos pocos sorbos largos, y se sintió mejor con el estómago lleno.

Sin embargo, ingerir el cuenco le descubrió el mal olor impregnado a su piel. En aquel momento que percibió el golpe de la peste y el hedor, sintió una pequeña arcada. Inmediatamente se recompuso. Decidió ducharse. Ya en la ducha, Gonzalo intentó rememorar que había sucedido aquella noche. Apenas recordaba momentos al comienzo de la noche, cuando él y sus amigos habían cenado juntos antes de ir al concierto de unos compañeros de clase. Sin embargo, un recuerdo borroso se agolpaba en su mente. Un rostro. Una suave expresión que no lograba recordar con nitidez. Recordaba la expresión, e incluso le resultaba familiar, pero no lograba entender por qué se había grabado aquella imagen en su mente. Sin duda alguna, para un chico tan cerebral y observador como él, alguna relación tendría la imagen con su persistencia en recordarla. Gonzalo se caracterizaba por ser un chico observador, capaz de almacenar con buen tino datos, detalles, frases, imágenes...cosas que a mucha gente se les escapaba a simple vista y en las que la mayoría no reparaba, Gonzalo se lucía en esos pequeños detalles que le hacían marcar la diferencia y ser un chico con unas dotes especiales. Alumno aplicado, diestro en las ciencias relacionadas con los números y las cifras. Estudiaba ingenieria naval, y era uno de los alumnos más aventajados en la mayoría de las clases. Los profesores le admiraban, sus compañeros sentían una mezcla de admiración y envidia por sus dotes para las ecuaciones y la física, y sus amigos se sentían aliviados de contar con él. En ese momento Gonzalo volvió a sentir el calor del agua corriendo por su piel desnuda bajo la ducha, encerrado en una pequeña ducha de pared, cuyo plato no era de dimensiones muy extensas.

El calor del agua le aclaró la imagen, y recordó todo. Aquel rostro era el rostro de una chica, pero no el de una chica cualquiera. Gonzalo había recordado a Silvia. Silvia era una chica distinta para Gonzalo. Llevaban juntos toda la vida, desde pequeños. Vivían en la misma manzana, aunque no era la misma calle. La casa de ella y su casa daban al mismo espacio interior de viviendas, por el cual muchas veces hablaban las noches que se aburrían en casa. Habían compartido juegos en el parque infantil que había al lado de la casa de Silvia. Siempre fueron a la misma clase y desarrollaron una fuerte amistad. Fuerte amistad que se rompió cuando Silvia conoció a su novio de toda la vida, Óscar Peñas. Gonzalo y él eran como la noche y el día, y no se soportaban. Aquella inesperada noticia partió el corazón de Gonzalo, que dejó que la relación con su amiga Silvia se distanciara deliberadamente. Silvia era muy orgullosa, y no entendía la causa por la cual Gonzalo la empezó a dar de lado y a esquivar, pero sin embargo, le echaba de menos en su interior, echaba de menos el tiempo en el que eran como hermanos. Llevaban varios años en la universidad, concretamente seis, y no se habían visto en dos años a pesar de la cercanía en la que vivían. La última vez que se vieron fue en la fiesta de despedida del curso, que todos los años celebraban con sus amigos y compañeros del instituto, los mismos con los que hicieron selectividad aquel verano que les cambió las vidas sin saberlo. Sin embargo, ella ignoraba que había algo más en el interior de Gonzalo.

Para él, Silvia no era una chica más. Tampoco era una simple amiga. Sus pensamientos iban más allá de la amistad. Sin embargo, siempre tuvo miedo a expresarle realmente lo que sentía y estropear su amistad. Él se conformaba cada día con los besos de despedida tras acompañarla hasta la puerta de casa, cuando volvían del instituto o habían salido juntos con los amigos de clase. Él la miraba como se mira a un tesoro; con asombro, con admiración, con dulzura, pero nunca había en sus ojos el atrevimiento a ir más allá, de hablar con ella sobre el secreto que se ocultaba en él. Ella empezó a salir con su pareja aquel verano de selectividad del año 2006, y eso fue un palo para la autoestima de Gonzalo, que nunca se atrevió a decirlo por temor a paralizarse en el momento, por ser conformista. A veces se preguntaba si le dolía más el hecho de que nunca se hubiera atrevido, o que fuera su némesis Óscar el que salía con Silvia. La duda se disipaba rapidamente cada vez que añoraba a Silvia. Pero no quería que le viera mal y aceptó alejarse, a pesar de que sufriera más. Sin embargo, aquella noche, coincidieron en el lugar de la cena y del garito. Gonzalo apenas recordaba la conversación con ella, y acababa de recordar el rostro de Silvia con nitidez cuando sintió la voz de su madre exigiéndole que saliera de la ducha. Algo tenía que hacer...

viernes, 4 de noviembre de 2011

Tal vez

Tal vez no sea la mejor persona del mundo...


Pero es la mejor persona del mundo que conozco



Historias del Balón de Oro 2011

Los 23 finalistas para el balón de oro dejan historias curiosas en muchos casos. Grandes ausencias, presencias extrañas, equipos "representados", ligas dominadoras, equipos menospreciados. Nunca llueve a gusto de todos.

Grandes ausencias


En la lista final de 23 jugadores, que optaran a los 3 puestos del podio, no aparecen jugadores que el año pasado maravillaron con sus equipos. ¿Donde están los Falcao o Guarín del Oporto? ¿Y algún jugador del Borussia Dortmund o del Lille, brillantes campeones en Alemania y Francia? ¿Acaso Abdel Rami, Nuri Sahin, Eden Hazard o Shinji Kagawa no han hecho más méritos este 2011 que Eto'o, Forlán o Sneijder? Ni que decir tiene la ausencia de David Silva o Sergio Busquets de la lista. Incluso me sorprende la ausencia de Didier Drogba, lo mejor de un oscuro Chelsea el año pasado. A mi parecer hicieron muchos méritos, pero el sistema de votación democrático los deja fuera de la pelea por el galardón invidual.

Presencias extrañas


Mi retorcida mente aún ignora los motivos por los cuales un futbolista que estuvo medio año de baja debido a un tumor (los 6 meses en los que se decidía la temporada, y que reaparecía en la final de Champions League tras un largo periodo de inactividad) se encuentra en la lista de candidatos. No dudo que Abidal sea un gran defensor, pero si el premio quiere ser serio debe mirar el meritaje real de los futbolistas, y este año Abidal ha participado poco y con poca decisividad en sus actuaciones. Tampoco comprendo la presencia de Eto'o (lo único que aporta es ser uno de los máximos goleadores en Italia, en un Inter segundo en el Scudetto, fuera de la Champions por el tremendo Schalke 04 en versión continental), la de Forlán (en su peor año como futbolista está entre los 23 mejores del mundo...bendito eres Diego, bendita sea la Copa América que hicistes e Italia), o la de este centrocampista alemán del Real Madrid, Sami Khedira, que aún sin entrar en los 23 finalistas, estaba entre los 50 candidatos de la primera lista, ver para creer.

Equipos "Representados"


El Anzhi ruso, el Arsenal o el Atlético de Madrid pueden estar contentos por el resultado de los 23 finalistas. El Anzhi cuenta con un nominado como Samuel Eto'o, que ha hecho la parte más brillante de su temporada en Italia, donde fue uno de los pocos a salvar en el desastre del Inter post - Mourinho. El Arsenal se ha metido de incógnito gracias a la presencia de su ex capitán, rutilante en sus apariciones con Barcelona y selección desde el momento en el que abandonó el Emirates...a pesar de sus lesiones. Pero la palma se la lleva el Atlético.

Hace 6 meses eran la dupla queridísima del Calderón. La gente andaba rebotada con Forlán, pero Forlán ya estaba en la historia del Atlético para siempre. Agüero era el niño querido del Calderón, la magia, y meses después ambos, por unas causas u otras, han volado del Calderón hacia otras zonas migratorias. El Kun, contrario a su deseo, tendrá que purgar su mala gestión para salir del Atlético en Manchester. No es un mal destino, pero no era desde luego el destino favorito del argentino, como loco por haberse vestido de blanco en la liga española. Entiendes, ¿verdad?

El otro ha sido vilipendiado, cuestionado, maltratado por el técnico, privado de su merecidísima despedida sobre el césped del Calderón, con la rojiblanca, ante 55.000 personas que le deben uno de los momentos más felices de sus vidas. Una noche que tuvo su continuación en Mónaco, aunque allí Forlán no fue el de Hamburgo. Diego no quería marchar, pero le pusieron las maletas en la puerta, él las vió y no dudó en entender que sobraba y debía irse por su bien, por el del ambiente de la plantilla, pero dudo mucho que su salida beneficiara al potencial de la plantilla, a la afición y a la cúspide directiva. Y ahí está, tras firmar una buena Copa América y hacer 2 goles en la final, Forlán está otra vez en esa lista de jugadores aspirantes a ser el mejor del mundo ¡Diego, sos grande! ¡El Calderón te quiere!

Ligas Dominadoras


España, con 13 jugadores de 23, e Inglaterra, con 4, son las más representadas en el galardón. La bicefalia española, y el buen hacer de los ingleses para reclutar grandísimos jugadores les hace estar por delante de los clásicos Alemania (2), Italia (2), Rusia (1) y Brasil (1). Si la liga francesa, que tiene grandes cracks aunque brillen menos que en otros países, es ignorada, la que encuentra su hueco entre los finalistas es Brasil.

Brasil aporta a este nuevo formato de Balón de Oro un jugador por primera vez. Ese jugador no es otro que el responsable de que el Santos dispute el Mundialito de Clubes como Campeón de la Libertadores, y una mula para soportar la presión con valentía, con descaro y sin miedo. Neymar, con 19 años, ya está ahí, rompiendo los moldes que separan el fútbol europeo del sudamericano. Es un grandísimo jugador, muy distinto, llamado a ser uno de los reyes de la década que tenemos por delante, pero aún queda por ver su capacidad de adaptación a Europa, a la falta de espacios, las sombras pegadas y sobre todo, de su comportamiento, el cual a veces deja que desear.











Equipos menospreciados


Por no extenderme mucho, pero no alcanzo a entender como Milán, Lille, Borussia Dortmund, FC Porto o Ajax (todos ellos campeones la temporada pasada en sus respectivas ligas) no están representados en la lista de 50 jugadores. Tampoco entiendo porque no hay ninguno de los italianos, alemanes o portugueses dentro de la lista final de 23 jugadores. Después de firmar un buen año en muchos casos, ninguno de estos clubes se lleva un pequeño reconocimiento individual para los hombres que les hicieron saborear la gloria la temporada pasada.

martes, 1 de noviembre de 2011

En respuesta a un artículo

Leo este artículo y quedó perplejo. Absolutamente perplejo. Perplejo por la cantidad de ambiguedades, de dobles sentidos, de que quieres meterte en un charco pero quieres salir seco y sin mojarte del charco.


Yo me voy a meter en el charco, y me voy a mojar, porque si opinas de algo es porque crees firmemente en lo que dices, y no tiras la piedra y medio escondes la mano. Esta mañana he visto esa escena de Cristiano Ronaldo en El Día Después, grandísimo programa de televisión realizado por el Plus, dirigido por Jose Antonio Ponseti, con la colaboración de Raúl Ruiz y de Santiago Cañizares. No le he dado mayor importancia más que la que se le da a una actuación desafortunada (y van unas cuantas) de Cristiano Ronaldo al acabar el partido. Con muy mala educación y falta de ejemplaridad, insulta en portugués al público de la Real Sociedad que abuchea al Real Madrid a su retirada hacia los vestuarios tras ganar en Anoeta. Unas risas, un "a este chico se le pira la cabeza mucho", y a otra cosa.

Pero ¿leer esto? ¿Tratar de defender esto? Yo que he jugado a fútbol amateur, y juego, y veo cosas peores y he sufrido cosas peores. ¿Cómo he de sentirme ante tamaña ignorancia? ¿Qué deben pensar (debemos pensar) los hombres que juegan al fútbol por pasión en categorías amateurs, que ven que a jugadores que ganan millones y al que le abuchean responde así con impunidad y hasta aplausos de un sector de la prensa, cuando uno de la grada te llama hijo de puta, te amenaza de muerte, incluso en los pueblos saltan al campo a por tí si el equipo de casa pierde? Ese no es su trabajo, es su pasión, y sufren (sufrimos, mejor dicho) comportamientos y actitudes peores sin que la prensa los denuncie. Y no creo que sea por que nadie sepa que en los pueblos pasan estas cosas cuando juegas al fútbol. ¿Y los árbitros amateurs que sufren agresiones e insultos sin que muchos lo sepan? Empecemos por la base. No quiero desvariar.

Deleznable es lo que se ha visto que ha sufrido esta semana en Rumanía el jugador del Steaua, Galamaz, ante el Petrolul Ploiesti. Despreciabe el comportamiento de esa afición lanzando bengalas y agrediendo cobardemente a un futbolista, con la consecuencia de fractura de pómulo y hundimiento craneal. ¿Qué pensará ese futbolista rumano al ver que sus rivales y compañeros de profesión no condenan la agresión, y hacen por evitar un mal mayor a ese aficionado? Esas son las actitudes a desterrar, o los cánticos de fulanito muérte. Lo demás, forma parte de la atmósfera del fútbol, de un deporte que vive lleno de sentimiento, y como el sentimiento desborda, todos nos equivocamos cuando nos dejamos llevar por los sentimientos. Darle otra interpretación es errar.

Primero: ¿qué puede pensar el aficionado de otro club?

Si un aficionado del Betis, Sevilla, Granada, Deportivo, Guadalajara, Alcorcón, Albacete, Oviedo o Badalona lee esto, ¿qué puede pensar? Los he puesto al azar, sin ninguna clase de orden, excepto la categoría en la que participan. ¿Qué pensará ese aficionado cuando vea que en un campo rival insulten a un jugador de su equipo y la prensa no diga nada? ¿Por qué defender a Cristiano Ronaldo, que provoca con actitudes y comportamientos, y no defender a Jorge Molina, Manu del Moral, Diego Mainz, Diogo Salomao, Aníbal, Rubén Anuarbe, Tete, Pelayo o Alberto Manga, que también juegan al fútbol todos y dan comportamientos más ejemplares?

¿Por qué los aficionados de otros clubes tenemos que aguantar el tan manido hay que proteger a Messi y Cristiano de las patadas? ¿Y a Navas, Canales, Muniain, Reyes, Cani, Beñat... no les pegan? ¿Acaso Perea, Puyol, Marcelo, Cáceres, Rami, Amorebieta, Gonzalo o Chica no son jugadores de fútbol y no pueden sufrir entradas salvajes? ¿Por qué la prensa hace diferenciaciones de tal clase? ¿Acaso no todos somos iguales ante el reglamento del fútbol y ante los sucesos de un partido de fútbol? ¿Acaso un defensa no puede marcar un gol y un delantero no puede evitar un gol?

Sin querer perderme de la línea, pero es una postura partidista. Muy marcada. Si queremos el bien del fútbol, entendamos que hubo épocas peores en el fútbol. Donde había menos juego, menos espectáculo, más bronca, más testiculina, peor comportamiento en las gradas. Hubo una época en el fútbol en la que las peleas entre ultras eran habituales, y se trasladaban al césped. Aquello no era pasión, era prostitución intelectual de unos exaltados. Se luchó mirando a todos por igual, y se ha logrado desterrar en gran parte. Y aún así se ven episodios como enfrentamientos entre ultras (no quiero mencionar algunos, pero en 2011 tenemos varios ejemplos muy claros en Segunda y Primera División). Pero tampoco se puede sacar la pasión del fútbol, porque lo convertimos en una opereta de poca monta. Querer eliminar el componente pasión del fútbol es dejarlo sin su alma. Matar el fútbol. Matar el deporte. Matar ese elemento "insano" que nos despierta nuestras pasiones básicas y su movilidad de masas. Estas cosas pasan por la grada y en el campo, y se deben quedar dentro, todo lo que sea publicitar de más a vándalos y descerebrados, algo que no hace Edu García, director de Marcador en Radio MARCA. Edu García pasa rápido por esos asuntos. Pega una rajada rápida y a otra cosa, y así debe ser. Cuanto más sepamos de ciertos actos, es peor, porque más publicidad y repercusión ganan los maleducados del fútbol. Aparte, no se le puede ir a nadie a decir, no insultes a este o al otro, porque no te hará caso en el 100% de las veces y te ganarás sus insultos(es así aunque nos pese, si nos dicen algo, decimos ¿y a mí que me dices, y a tí que te importa...o algo similar?; pero sí le puedes decir ¿y no es mejor que anímes al de tu equipo en vez de descentrarte en el rival? Quizás eso le parezca mucho más provechoso y estimulante que desfogar su rabia acumulada con el rival. Cuestión de educación deportiva, y social también.

Por que si se quiere eliminar ese comportamiento, eliminémonos dándonos cuenta que en el Calderón le gritan a Puerta, en el Bernabeu le gritan a Puerta, en el Camp Nou le gritan a Puerta y si el Sevilla juega en Gijón y se desata una guerra en el campo, al Sevilla le gritarán que Puerta se marea, pura cuestión de falta de educación. Por ejemplo, en el Calderón gritaron frente al Sevilla, "Puerta se marea". Bien, me parece bien que se censure, pero nadie dijo que el público del Calderón silbó al Frente Atlético. El otro día, en un 3-0 resuelto y con el público aburrido, a la afición del Real Madrid presente en el Bernabeu en el partido Real Madrid - Villarreal CF le da por cantar. No animan a su equipo. No hay ni un cántico fuerte para animar al Real Madrid en casi todo el partido, salvo la euforia posterior a los goles. En el segundo tiempo, ante un partido resuelto y sin historia, el fondo sur del estadio piensa en blaugrana. Canta: "Puta Barça". Le siguen los demás. Es el cántico más fuerte. Yo, presente en el campo, lo oigo aún con la radio puesta. La prensa no dijo nada al día siguiente, lo cual no me parece para nada normal. Si censuras, censura todo. Si no, la media censura es la muestra de que no eres más que un servil esclavo en favor de tus propios intereses. ¿Interesa tu equipo? ¿Interesa el deporte? ¿Interesa el fútbol? ¿Interesa la educación? En mí, particularmente, Educación, deporte, fútbol y mi equipo, en este orden. Ahora diré por qué. Aparte de que odio dar publicidad a cosas que no la merecen. Ya se sabe, si no aparece en la tv (internet ya cuenta en ese grado de fuerza de la televisión), no ha sucedido.

Segundo: La prensa no ayuda

La prensa no ayuda, y es un hecho. No sé a qué viene hablar en unos casos y en otros callarse. O hablamos de todos, o no hablamos de ninguno. O hablamos de los casos anónimos de agresiones, insultos, vejaciones, faltas al honor de todos los campos de España, o no hablamos de ninguno. Por que hablar de todo lo que sucede en todos los campos, menos el del Camp Nou (aún espero varios cierres al campo del Barcelona), o lo que pasa en el Bernabeu (del cual espero unas cuantas multas por diversas actuaciones de la afición). No sólo hay que hablar del seny o el señorío, el cual recuerdo dejaron por los suelos con sus peleas del 5-0, de los clásicos de abril y la Supercopa. ¿O se comportaron bien? A la prensa le interesa y le interesaba ese ambiente de tensión, la gente pegada a la tele, radio o periódico para saber todo lo posible sobre los detalles más sórdidos y ocultos de cada gresca. Y así pasa cuando hace unas semanas vende la mala imagen de Mourinho y el clan de los portugueses, y hace dos semanas, vende a un Mourinho altruista, generoso, en un parón liguero. ¿Cambio de imagen? No. Necesidad de algo de qué hablar, simplemente. Mourinho es el que es, con sus virtudes y sus defectos, en Portugal, Inglaterra, Italia y España. Un gran entrenador y una gran persona, que en el banquillo hace un papel y dice cosas que son verdad, pero las dice de muy mala manera, lo que le hace perder la razón.

La prensa habla en unos casos, y en otros no. Y no lo entiendo, ¿no resulta tan grave un caso como otro? ¿Acaso sólo importa lo de Cristiano Ronaldo? ¿Por qué? ¿Por qué es del Madrid? ¿Por qué es guapo, rico y juega bien al fútbol? ¿Por qué? (Parafreseando al gran José Mourinho). ¿Y de las declaraciones de Alves? ¿Del partidismo de la prensa catalana, de Super Deporte o Estadio Deportivo, y de cientos de periodistas que trabajan para ellos? ¿A qué se dedica el periodismo de ahora, a vender información o vender papel y periódicos, imágenes y consumir horas y horas de radio y televisión?

Los periodistas no somos ningún gurú, ni ninguna autoridad moral que deba censurar o criticar a unos y otros. Somos contadores de historia, vendedores de información, obligados a llegar y a decir lo que muchos no saben a simple vista. No somos gurús, ni visionarios, ni estamos por encima del espectáculo, como creen en las tertulias futboleras de televisión de media noche (todo el mundo sabe de qué dos programas de tv y de qué cadenas hablo, y tampoco quiero darles mucho bombo a este tipo de programas, porque me gustan más los programas de radio). No somos quienes para crear corrientes de opinión. Somos los que debemos dar a la gente las herramientas y los conocimientos para que creen sus propias opiniones, tan válidas como las propias de cada periodista. Y tan inteligentes o más que las de los periodistas. Hay que echarle narices a escuchar a ciertos profesionales de la información hablar, cuando dan su opinión. Quedan a al auténtica altura del betún, y muchas veces retratan su desconocimiento de lo que hablan.

Aparte de que mezclar un asunto de un profesional que cobra millones y se comporta como un crío, a compararlo con una pelea entre críos, es un asunto peligroso. Muy peligroso. En el que la prensa no ayuda vendiendo las tonterías escuchadas en Punto Pelota sobre este tema. Y tampoco ayuda nadie a Mourinho dando los datos y acciones de su hijo en su trayectoria deportiva en el Canillas. Si alguien quiere hacer daño de verdad al entrenador portugués del Madrid, sólo tiene que ir a ver el partido del Alevín A del CD Canillas, e insultar al primogénito del técnico madridista. Insultarle hasta hacerle llorar. Seguro que José ya se preocupa de que su hijo se encuentre bien y no tome por camino la venganza, seguro que The Special One educa a su hijo perfectamente para que afronte el próximo partido con total entereza. Mientras, la prensa deportiva ya ha dado medios para hacer más daño y del de verdad a Mourinho como persona y entrenador, que con horas y horas de debates para "darles palos".

Tercero: Yo también soy entrenador de fútbol base, y a mis compañeros de Alevín A Canillas y Majadahonda A parece que hay que meterlos en la cárcel

Sí, yo entreno un equipo de fútbol. Los niños nunca mienten. Y por naturaleza, son más crueles pero más bondadosos y honrados que los adultos. Se dejan llevar y aún no aprendieron a comportarse correctamente. Sí, pero no pasó nada de lo que han dicho. Todos hemos sido niños, y es mejor dejarlo en un asunto de niños, porque hasta con nuestros mejores amigos hemos tenido peleas gordas y fuertes. Para ello, este foro.


Yo estoy en total sintonía con este comentario.

Hola a todos: 

Soy entrenador de un equipo de este grupo y categoria y pienso que ya se ha sacado demasiado de desmadre el tema de los nombres de los crios o no sacarlos. Este foro creo que esta para comentar qtal van los partidos y como juegan los chavales, no para estar discutiendo de leyes, nombres o de lo que sea, para eso nos vamos a foros de abogados y leyes y hablamos de eso. 

Llevo desde que se publico la cronica del partido entre el Rayo Majadahonda y las Rozas leyendo cosas que no tienen nada de logica en este foro, y mucho menos relacionado con lo que de verdad nos tendria que importar como son nuestros niños. 

Ellos que son los que sienten de verdad todo lo que es el futbol, lo que es llegar el sabado y poder jugar el partdio, los que lo pasan mal si pierden y se van contentos si ganas...... son ellos los que si vieran que en vez de hablar de ellos se esta hablando de tonterias de nombres, nos dirian que para estar asi no quieren ni jugar, y simplemente por nuestra culpa, por hablar de cosas diferentes al futbol...es una categoria que tenemos que disfrutar padres, niños, entrenadores y todos los que rodeamos este gran grupo y categoria y dejarnos, de verdad, de tonterias de este tipo. 

Para el padre que escribe las cronicas, de verdad, sigue escribiendo y no te compliques la vida de ningun tipo, en este mundo somos asi e incluso me atrevo a decir en este pais, que parece que todos sabemos mucho de nuestros derechos y luego no tenemos ni idea, asique yo te animo de verdad a seguir escribiendo tus cronicas, que son entretenidas y que es de lo que de verdad se deberia hablar en este foro. 

Un saludo para todos.

El comentario es anterior al partido entre majariegos y canillenses. Como es normal, luego vienen las posteriores reacciones, dentro del mismo foro. Pero el tema se trata con educación por parte de todos, con entereza, y al final, los clubes, los entrenadores y los críos, hacen autocrítica de puertas para adentro. Hablar de estas cosas, simplemente por que está el hijo de Mourinho no hace bien. Y nadie sabría que está el hijo de Mourinho en el Canillas alevín si nadie de la prensa lo hubiera dicho libremente en informativos, periódicos...Las cosas como son. El chico pasaría desapercibido, y todos hubieran disfrutado más del partido. Que seguramente fue caliente, fue trepidante, fue lo que se espera de dos grandes clubes de fútbol base de la Comunidad de Madrid, que tienen a dos de los mejores equipos de fútbol de Madrid entre 11 y 12 años. Que pasarían cosas por ambas partes. Pero tengo muy claro que si le pasa a mi equipo (que a niños de 8-9 años como los que entreno les pasa también), se llevarían su castigo, y quedaría entre jugador y entrenador. Y siempre con total conocimiento por parte de padre y director deportivo.

Querer cargar las tintas sobre niños de 10-11-12 años es cuanto menos denigrante. Publicarlo como se ha publicado en tantos sitios y de tantas maneras, está feo, muy feo. Son niños, y no hay que cargarles una cruz tan pesada como la culpa pública y el arrepentimiento público. No sabemos a qué se dedicarán cada uno en el futuro, ni si llegarán a profesionales. Si alguno de los dos equipos llega a vivir del fútbol ¿qué diremos de él? "Mirad, por ahí va el que se insultó con el hijo de Mourinho" "Alá, aquel es ese que jugó con el hijo de Mourinho". ¡Por favor! Son críos que quieren divertirse jugando y se lo toman muy en serio. Simplemente. No hagamos de una diversión para niños una pelea gratuita de adultos. No hagamos del error infantil de un niño que está haciéndose como persona y como humano, una carga pesada para el resto de su vida. Es muy fuerte tener que ver eso, y aparte cómo se mezcla con el comportamiento de un profesional que se gana la vida (y muy bien, como muchos, por cierto) jugando al fútbol, y no de un crío que queda muy lejos del profesionalismo y de ganarse la vida jugando al fútbol. No está bien mezclar las actitudes de críos con las de profesionales. Cada cosa tiene su punto de vista y su explicación, y no veo el motivo por el que mezclar ambos casos. Se equivocaron los chicos del Majadahonda con esos cánticos, se equivocaron los del Canillas no dando la mano, pero es un tema de críos, no es un Asunto de Estado ni nada por el estilo. Acabar un artículo de fútbol profesional, mezclándolo con una pelea de niños en un partido de fútbol de niños, es muy grave. Un jardín muy boscoso y espinoso. Allá el que quiera meterse en ese jardín, y pobre de él si espera salir indemne (¿Estuviste allí para juzgar? Yo no, y evito juzgar a unos y a otros, pero sí creo en lo que leo en el foro, creo que todos tuvieron su parte de culpa?)


Cuarto: Yo también he jugado al fútbol siendo niño. Y todavía juego.


Yo sé lo que es sufrir en carnes con 12 años que tu propio entrenador te diga esto: "Mentalizaos todos, hoy lo más bonito que os van a decir es hijo de puta. Si ganamos enhorabuena, si perdemos, que se vea que somos los mejores en todo y demos la enhorabuena al rival". Jugaba en la cantera del Atlético de Madrid, nos jugábamos la liga, éramos segundos, y eso era lo que había. Medio campo hostil hacia nosotros, y nuestro entrenador quiso aislarnos, que nos concentráramos en jugar, que lo olvidaramos. Aquel partido lo empatamos a uno y no ganamos la liga. Y dentro del campo nos dijimos de todo, unos y otros, pero al final acabamos dándonos la mano. Desde fuera seguro que también, pero padres anormales hay en todos lados y todos los equipos, y no merecen la pena ni escucharles, ni hablarles, ni justificarles. Ni siquiera merece la pena responderles. Todo por ganar, pero cuando acabó nuestro sueño, había que aceptar la derrota y felicitar al rival. Lo del Canillas - Majadahonda es un error de los críos de ambos equipos que no quiero mencionar más.


Lo de Cristiano Ronaldo es un error tras otro. Una provocación a la grada tras otra del futbolista mejor pagado de este país. A mayor sueldo, mayor responsabilidad. Si Cristiano Ronaldo no está preparado para asumir tal responsabilidad, debería aceptar el hecho de que se rebajase su sueldo. Sabemos de sus muchos enfrentamientos con aficiones de este país. De su animadversión en muchas aficiones. No se comporta adecuadamente a lo que merece la institución que le paga, el Real Madrid, y a la repercusión mediática que le ofrece el Real Madrid en todo el mundo, y sus pingües beneficios económicos personales. En Inglaterra no tenía un comportamiento tan acentuado como el que ha tenido en estos dos años y medio que lleva en España el postugués. A muchos que hemos jugado al fútbol nos han amenazado con rajarnos, matarnos, insultarnos, y hemos tenido que aguantar en el campo el chaparrón. No nos gusta, pero es lo que hay, y si quieres jugar, por el aro pasamos todos y no hay nadie especial. El fútbol es fútbol, dentro del campo pasan muchas cosas que un árbitro no controla. O de las que se inhibe gratuitamente. Y todos aprendemos a sobrellevarlo lo mejor posible, él no está por encima de nadie, ni tiene derechos especiales. Debe ajustarse a lo mismo que todos. Suerte tiene de no haber estado parado aún 3 meses por una patada como Messi, o más meses lesionado como Maradona y su fractura de tibia y peroné gracias a Andoni Goikoetxea, en un Barcelona - Athletic de Bilbao de 1983. Y debería preocuparse más de eso, de evitar patadas, de progresar como jugador, más que cómo responder al público rival. Se puede responder con  gracia, como hace Marcelo. O se puede responder como él, cayendo en un error que le podría causar alguna expulsión. ¿Acaso Cristiano Ronaldo no sabe que responder o insultar a un aficionado es tarjeta? Eso pasa en un campo amateur y la amarilla es para el jugador, el listo de la banda se va de rositas (por que te apetece darle un guantazo para tumbarle y que se calle por bocazas), y le tienes que seguir aguantando, y encima juegas cabreado con el árbitro en un tema en el que no puede hacer otra cosa.


Quinto: El árbitro no tiene poder sancionador sobre el aficionado


Ningún árbitro tiene poder sancionador sobre incidentes en la grada. Puede parar el juego en caso de que los incidentes pongan peligro la disputa del partido y la integridad física de jugadores y la de los árbitros que participan en el partido. En ninguna categoría. Sin embargo, a nivel profesional, hay informadores federativos. Delegados arbitrales e informadores que evaluan la labor arbitral, y que si están capacitados para recoger gritos xenófobos (aquella famosa moda de los gritos simiescos), racistas, insultos generalizados desde la grada. ¿Por qué no se hace? Eso depende de la Comisión Antiviolencia del Deporte, la Ley del Deporte, y Ley de Espectáculos Deportivos, que recoge las normas de acceso y comportamiento a espectáculos deportivos de primer orden en nuestro país, y no el Código Disciplinario de la Federación Española de Fútbol. 


Las leyes de la Federación Española sólo son aplicables a sus propios estamentos, y a los participantes en sus competiciones. Es decir, a jugadores, técnicos, clubes y árbitros. La Federación Española no puede ir a televisiones, patrocinadores, empresarios, prensa y aficionados a decirle lo que tienen que hacer, ni sus leyes  están creadas con la función de vigilar los componentes externos. Sólo si un árbitro (encargado de redactar las actas de los partidos, en las que redacta todo lo que sucede y concierne con el propio partido) entiende que los insultos y actuaciones de la grada inciden con fuerza en el desarrollo del partido, debe reflejarlo en el acta arbitral, para que los estamentos federativos actúen en consecuencia. No podemos hacer lo que nos viene en gana, sólo porque no nos gusta lo que nos rodea o lo que pasa en el mundo. Para eso la federación tiene sus leyes, aunque ya sabemos que las aplica de mala manera (solo hay que ver sus sanciones para comprender lo poco que valen las leyes del fútbol en este país).


Todo es una cuestión de educación. Educación que depende de los padres, en evitar sucesos en la medida de lo posible como los del otro día. Educación en los colegios, en los clubes. Educación en todos los ambitos de la sociedad. También de la prensa. Eduquémonos, eduquen a los demás, sean ejemplares en sus comportamientos, y no tendremos que lamentar enfrentamientos ni insultos de unos con otros.

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