miércoles, 4 de abril de 2018

Tierra quemada por un escudo

Hace mucho que no me paraba a escribir en este blog. Y sólo lo ocurrido en las últimas semanas con la movilización por el hashtag en redes sociales #ElEscudoNoSeToca me ha hecho abrir de nuevo este espacio oxidado y vetusto, y volver a darle utilidad. Se hace necesaria una pequeña (quizás no tan pequeña, lo siento) reflexión acerca del logo (usaré este término para referirme al nuevo emblema del Atlético de Madrid) y de la vuelta al escudo de 1947 (usaré este término para referirme al emblema que los por aquel entonces socios del Atlético de Madrid aprobaron en asamblea). Puede que más de uno, al separar entre logo y escudo, ya haya dejado de leer estas humildes líneas. Les animaría a seguir, pero cada uno es dueño de sus palabras, hechos, silencios y lecturas.

Prosigamos. Lea quien lea. No estoy aquí para contentar al resto, sino para exponer lo que yo siento. No lo que pienso. Esto no va de pensar. Va de sentir. Y de hablar del logo presentado en un acto en diciembre de 2016 que en teoría servía para terminar de detallar lo que sería el nuevo estadio del Atlético de Madrid y su patrocinador en el nombre del recinto. Lo que al final también fue la maniobra oculta, sibilina, con nocturnidad y alevosía de presentarnos el logo que ahora llevan los futbolistas rojiblancos junto al corazón. Oscurantismo y malos negocios. Como todo con "La Familia Gil" en este club desde 1987. Un golpe bajo que desde el primer minuto no fue aceptado por buena parte de la masa de seguidores rojiblancos. Porque no se trataba de "evolucionar" o de "modernidad". Nadie en esta afición esta en contra de buscar nuevas fuentes de financiación que permitan mantenerse en la élite europea del fútbol ni en contra de la evolución. No es una cuestión de forma. Es de fondo. Reducir todo esto a una simple cuestión de gustos o de evolución es una broma macabra.

Una vez más, el aficionado atlético fue ninguneado. Bastante tenía ya con afrontar el exilio de un lugar, el Vicente Calderón, donde se había construido una identidad y una forma de entender el fútbol. La vinculación entre club y comunidad de aficionados, algo que ahora seguimos sin entender a pesar de que además de nuestro club de élite también seguimos a un equipo de fútbol modesto, de barrio, de la cercanía o inmediaciones del área en el que vivimos, y con el que nos vinculamos también emocionalmente por ese contexto de "cercanía a mi hogar - facilidad para entablar una relación más cercana y fluida con el mundo del fútbol - familiaridad de lo pequeño y cercano". Volviendo al tema del estadio y el escudo, el aficionado atlético recibía la puñalada en el corazón de frente y la recibía por la espalda también al mismo tiempo. Una especie de suerte de doble muerte identitaria. Se especulaban, y con razón, posibles cambios del himno, vinculaciones con el inversor asiático ahora huido y desvinculado, ya solo presente en la fachada del estadio como "Wanda Metropolitano". Para una afición tan romántica como la del Atlético, y tan apegada a sus valores y su identidad, este cambio no se trata de cualquier cosa. Hablamos de UNA AFRENTA. ASÍ, EN MAYÚSCULAS. MÁS CLARO NO LO PUEDO DECIR.

El ruido de las protestas en redes sociales y en el estadio de los primeros días tras conocerse el cambio, huelgas de animación incluidas, se fue apagando. O quizás postergando, a la espera de mejor oportunidad. Y esa oportunidad ha llegado. El primer indicio de lo que sucede, la prolongación en el tiempo de las ofertas en la tienda del club. Algunas desde el derbi de la primera vuelta. ¡ANTES DE LA CAMPAÑA NAVIDEÑA YA HABÍA OFERTAS PARA COMPRAR LA(S) CAMISETA(S)! Pasadas las navidades, las ofertas han sido continuadas y sin freno. Hasta alcanzar rebajas de más del 50% nunca antes vistas en el mes de marzo en camisetas oficiales de la temporada en juego. Sólo había que pasear por la tienda del Calderón para ver camisetas de temporadas anteriores por un precio entre 25-40 euros. Ahora, 52 euros con serigrafía gratis y de regalo pantalón y/o medias. Lo que viene siendo 75-85 euros la camiseta, más 18 euros de serigrafía, más 40 de pantalón o 25 de medias. Más de 100 euros rebajados hasta 42 euros y regalos. La próxima oferta será pagarnos por comprar la camisetita con el logo. Ni por esas accede buena parte de la afición rojiblanca, que ve como un icono cuasi madridista el emblema impuesto desde la directiva. La cuestión de la bajada de cifras en el despacho de merchandising, más allá de los gurús que aseguran un aumento del 12,5% en las ventas, es incuestionable. Una realidad palpable, por mucha foto de las colas para entrar a la tienda que quieran mostrar. Yo he pasado cuatro o cinco veces a la tienda del Metropolitano. Nunca he comprado. La cola que importa es la de la caja, y ahí ya se ven polillas saliendo de las cajas registradoras del establecimiento.

Y es ahora cuando desde el Fondo Sur una voz sale de entre las gradas. El Frente Atlético, esos maravillosos aficionados cuando montan tifos o recibimientos en hoteles pero unos ultras peligrosos en el resto de materias según la prensa del poder, han puesto de nuevo en marcha la campaña por recuperar el viejo escudo aprobado por los socios del Atleti en 1947 tras la separación del Ejército de Aviación como parte del club (matiz que hay que resaltar porque da para una buena historia todo ello, porque sólo hay que ver los caminos que siguieron Club Atlético de Madrid y Club Deportivo Aviación a partir de esa fecha. Pero lo importante y lo que nos atañe es que los socios del Atleti aprobaron el cambio de escudo en 1947, no se lo impusieron desde arriba). Muchos se han puesto nerviosos para tratar de deslegitimar la propuesta o minimizarla, pero bien sabemos que cuando los altavoces del gilismo (Matallanas, Picu Díaz, Gonzalo Miró, Roberto Gómez o Barbero depende del aire que le dé... otros medios, aunque lo intenten, no merecen ser nombrados en esta ristra de nombres) se ponen en marcha es para esparcir mierda sobre los demás y lavar las bondades de la dirigencia de la SAD. Mayor motivo para darle mayor valor y mayor recorrido a la campaña. Quizás no fueron tantos como se deseaba, pero fueron los suficientes como para que todas las retransmisiones del partido del domingo, fuera en radio, televisión o prensa, le dieran importancia a lo sucedido. Tanta que hasta Gabi quiso salir a hablar y a hacer unas declaraciones que ponen más leña en el fuego y se pueden interpretar como un claro signo de desprecio al logo gilista. El mismo que fue defendido vehemente por uno de sus creadores de Vasava Studio.



Se han usado argumentos torticeros y retorcidos en algunos casos: "Nos gustan ambos escudos", "Si es por tradición hay que volver al primer escudo""El club es una empresa""El escudo no es tan importante como que Oblak pare o Diego Costa meta goles", "No es momento de protestar, nos estamos jugando mucho""El nuevo logo venderá más" o mi preferido, el expuesto por el ya mencionado creador del logo: "La reacción de rechazo visceral por parte de los aficionados es de todo punto injusta e inadmisible, por ser exagerada, infundada y por estar construida sobre argumentos que sólo enarbolan la bandera de los sentimientos irracionales". Parecida a la que esgrimía Enrique Cerezo en la revista Panenka sobre aquello de que "el sentimiento en el fútbol debe morir". Puro negocio. Algo que el aficionado del Atlético de Madrid rechaza frontalmente porque se siente muy vinculado a su club, a lo que era acudir al Manzanares, al Estadio Vicente Calderón, y a ver en el pecho de sus jugadores y en cualquier rincón de su antiguo estadio su mejor carta de presentación al mundo. Su escudo. El que todo el mundo sentía como propio... o eso parecía hasta que llegó el logo y se generó la división.

Cierto es que los que les gusta el logo piden respeto y lo reducen a una cuestión de gustos, ridícula argumentación por otra parte. Cierto es que lo merecen esgrimiendo una cuestión subjetiva e intangible que no se sostiene en un debate serio sobre por qué debe mantenerse el logo o se debe volver al escudo anterior. Cierto es que merecen tanto respeto como el que ellos faltan a la historia del Atlético de Madrid por ignorancia o por insistencia en apoyar al poder y al hecho de que el anterior escudo no fuese impuesto, si no aprobado en asamblea de socios en 1947, usando ciertos argumentos ya citados anteriormente. Al igual que el traslado del vetusto Metropolitano al Calderón, el cual fue aprobado por los socios antes de que se comprasen los terrenos junto al Manzanares, y que muchos de esos socios (nuestros tatarabuelos, nuestros bisabuelos, nuestros abuelos... en algunos casos nuestros padres también) respaldasen la operación comprando obligaciones de deuda como forma de financiación de las obras del Estadio del Manzanares. Cierto es que merecen respeto... el mismo que no tienen por los valores del Atleti ni por su historia. Ni desvergüenza para asegurar que nunca es el momento de hacer nada por recuperar el club. Ni cuando va bien ni cuando nos hemos visto en el Infierno de la Segunda División, ni cuando el Tribunal Supremo condenó a la actual dirigencia por apropiación indebida  y estafa al club (entre otros delitos y casos juzgados anterior y posteriormente) era momento para actuar contra el gilismo establecido. El cuello nos puede doler, pero no de volver la cabeza hacia el palco.



Porque esto, como ya dije, va del fondo. Y en el fondo, la falta de respeto por los valores, la historia o los símbolos del Atleti de unos es lo que enerva al resto de aficionados. El Atlético de Madrid busca ganar y estar en la élite europea, pero su aficionado, o buena parte de ellos no quieren ganar de cualquier manera ni mantenerse en esa élite vendiendo su alma como ya han hecho sus dirigentes. El Atlético de Madrid es su gente, la que se siente menospreciada e insultada cuando piensan en que la propiedad del club es ilegítima porque en 1992 "La Familia Gil" robó el club a su afición sin poner ni un duro en las acciones del club (una muestra grande del fracaso de las SAD y de la Ley del Deporte de 1992 en este país). El Atlético de Madrid es mover montañas por pelear por imposibles. Es no perder la fe cuando peor lo tienes. Es seguir escalando cuando los demás se rinden. Es darle la mano al que la necesita aunque sea la primera vez que lo ves, solo por el hecho de que forma parte de tu tribu. Todo ello se esconde en los entresijos de esta campaña por recuperar el escudo, Parece que las camisetas de la próxima temporada están en producción aunque las cifras de ventas de este año vayan a estar lejos (muy lejos) de lo que esperaban desde el palco. Esta campaña puede ser el primer paso de aquello que de verdad importa, recuperar el club para sus aficionados y demostrar que la Ley del Deporte vigente y que sostiene a las SAD es un enorme desastre para este el deporte de élite de este país, cuyo fin durante estos años ha sido permitir un marco para los negocios espúreos y oscuros en los palcos, más que para proteger el patrimonio y los intereses de los clubes, y de sus aficionados como pilar principal de cualquier club en este país. Un país que, por cierto, sostiene la convivencia entre clubes de socios en la élite (Real Madrid Club de Fútbol, Fútbol Club Barcelona, Athletic Club de Bilbao y Club Atlético Osasuna) con las SAD (del Club Atlético de Madrid SAD para abajo, incluso llegando a Tercera División los clubes que son SAD).


El escudo importa

El escudo es la vinculación más sentimental entre un aficionado al fútbol y su club. Es un símbolo universal, que todo aficionado al fútbol entiende cuando lo ve. Uno no ve el color de la camiseta que lleva otro aficionado cuando se cruzan por la calle, ve el escudo. Porque el escudo de un club dice mucho del club y del seguidor que lo porta. Porque el escudo del club es sagrado para un aficionado. Porque es la viva imagen del amor de los aficionados. Ningún aficionado quiere ver manipulado o prostituido ese vínculo con su club, ni mucho menos modificado o reemplazado sin su consentimiento y su opinión. El Atlético de Madrid hizo el cambio de espaldas a su gente, y ahora su gente le da la espalda a aquello que le han impuesto y que no reconoce ni admite como parte de la tribu. Como significante, como imagen, como representación en el mundo de la afición rojiblanca.


¿Era necesario el cambio? ¡NO ROTUNDO! ¿Era posible vender el cambio como una mejora? ¡NO ROTUNDO! ¿Se ha vuelto a demostrar que el aficionado del Atlético de Madrid sostiene el chiringuito de dos, y traga y traga hasta que ha visto las orejas al lobo? ¡Sí! Porque del aficionado rojiblanco depende alimentar este movimiento por recuperar el escudo, y que esto no pare hasta que las aficiones de este país consigan hacer ver al gobierno que es necesario eliminar la forma jurídica de las Sociedades Anónimas Deportivas, que nada aportan al deporte salvo expolio de los dueños y negocios oscuros de los interesados, y que dejan al aficionado como un mero cliente. Y luego que cada cual consiga recuperar su club para su afición, y no para que se aprovechen de ellos dirigentes-comerciantes de medio pelo.

Como clientes, los aficionados rojiblancos protestan porque el club les ofrece una imagen de marca que no les identifica sentimentalmente (porque esa es la principal materia que ofrecen los clubes de fútbol como empresas, el sentimiento de su gente y la vinculación con una comunidad) con su producto. Un producto que seguirán consumiendo vaya bien o mal deportivamente. Como aficionados, reclaman que nadie les ha preguntado que opinan sobre un cambio que les parece vital y transcendente en su club, con el que mantienen un vínculo que no desean ver alterado ni por la necesidad de ganar más dinero con el que fichar (¿en el Atleti para qué? Si a los cracks de la plantilla los desean vender los dirigientes en cuanto llegan las ofertas y la deuda nunca baja de los 500 millones de euros se haga lo que se haga) ni por atraer mayor universalidad por aquello de aprovechar la buena ola. Porque muchos aficionados son conscientes en su interior de lo que va a pasar. Cuando se vaya Simeone un día de estos, este club será "Tierra Quemada", en el que no quede nada que los vincule al club. Ni el estadio que era su hogar, ni el entrenador que les hizo soñar con la mayor gloria conocida por esta institución, ni los jugadores que les hicieron sentir orgullosos, ni el escudo que lucieron con el pecho henchido de honor y grandeza cuando vinieron mal dadas en Segunda División. Tampoco los que se han acercado al equipo al calor de las victorias y los éxitos. Todos estamos de paso, aficionados incluidos, y solo permanecen club, escudo y colores. Lo demás, en el caso del Atleti, será "Tierra Quemada" por un escudo.

martes, 31 de mayo de 2016

A las puertas de la gloria

Así quedó el Atlético por tercera vez. A las puertas de conquistar a la 'Dama de plata'. A las puertas de abrir el cielo y saber como sabe la gloria europea. Tras haberse puesto 'guapo', haber dejado lejos del camino a otros caballeros refinados, con más dinero, más elegancia y con todos los títulos nobiliarios habidos y por haber, llegó 'El Dandy'. Ese que sabe como llevarse a su terreno a la dama más querida de Europa, lo volvió a hacer. Y nos volvimos a quedar con la miel en los labios como en Lisboa, como en Bruselas; tras haber hecho todo lo que nos dijeron que había que hacer para ganar, no lo logramos. No hay fracaso en intentarlo hasta donde las fuerzas alcancen, y quedar a centímetros de la meta.

¿Cabe hacer un análisis futbolístico de lo sucedido? Es difícil de explicar desde el juego, porque el partido hasta en eso fue raro. Porque el Atleti mostró una cara que pocos apreciarán de verdad. Tras realizar un mal inicio de partido y ser superado por el Madrid, hubo un hombre que agarró a cada uno de sus compañeros del escudo, los zarandeó, tomó el mando del partido, y a su ritmo, consciente de sus virtudes y limitaciones, gobernó el restó del encuentro. Don Gabriel Fernández Arenas, más conocido como Gabi, hizo de la final de Milán una exhibición de lo que un mediocentro puede llegar a abarcar. Corrió tanto que incluso se diría que descubrió un nuevo continente en el Meazza milanés. Robó tantos balones que pareció un ladrón profesional, indetectable para 'los polis'. Movió tanto la pelota que pareció tener imán para llevarla y radiocontrol para dirigirla. Y a partir de él, el Atlético tuvo que hacer un nuevo papel inventado sobre la marcha, en el que Koke fue su fiel escudero, Savic su mejor guardaespaldas, y Griezmann y Carrasco dos finos artistas que intentaron todo por derribar la resistencia blanca.

Dirán que el Madrid ganó merecidamente. No dirán, no leerán y no escucharán que el equipo blanco 'se disfrazó' de Atlético de Madrid para poder contener a los de Simeone. ¿No era esto el antifútbol? ¿No decían que estaba prohibido marcar en jugada de estrategia, defender bien, contragolpear y jugar todos unidos? Fue lo que el Real Madrid hizo para poder ganar, y lo logró tras 120 minutos y penaltis. Cuando da títulos tan grandes, el estilo deja de ser lo principal en boca de muchos. La primera media hora el partido fue blanco, y fue difícil empezar a pintarle las rayas rojiblancas a la final. Se capeaba el temporal como se podía, y sólo los achiques de agua de la defensa y Oblak evitaban algún susto más que añadir al ¡uy! de Casemiro y al gol de Ramos (en fuera de juego, pero eso es harina de otro costal).


El resto de la historia, de cómo Gabi giró la final para el Atleti, de cómo Carrasco era el hombre y soporte que todo el equipo de Simeone necesitaba, de la alegría incontenible que estalló en el gol del belga y de la autoconfianza que nos insufló verles sufrir, acalambrados, doloridos, exhaustos; sabiendo que pudiendo apretar, la final podía caer de nuestra parte. No fue así. Filipe se lesionó, y el Atlético de Madrid perdió su mayor ventaja sobre el verde. El Madrid quiso los penaltis, obtuvo la lotería, jugó bien sus cartas marcadas y fue campeón. Todo lo demás, el gol de fuera de juego, la posible expulsión de uno de los centrales blancos, el posible penalti por mano de Sergio Ramos... deja de cobrar sentido cuando sabes que, futbolísticamente, hiciste lo que tenías que hacer para ganar, y no lo lograste por centímetros.

Como decía el ya mito Tony D'Amato, encarnado por un sublime Al Pacino:

Mirad, cuando te haces mayor en la vida hay cosas que se van. Vamos, eso... Eso es parte de la vida. Pero sólo aprendes eso cuando empiezas a perder esas cosas. Descubres que la vida es cuestión de pulgadas. Así es el fútbol.

Porque en cada juego, la vida o el fútbol, el margen de error es muy pequeño. Medio segundo más lento o más rápido, y no llegas a pasarla. Medio segundo más lento o más rápido, y no llegas a cogerla (rematarla). Las pulgadas que necesitamos están a nuestro alrededor. Están en cada momento del juego, en cada minuto, en cada segundo. En este equipo luchamos por este terreno. En este equipo nos dejamos la vida nosotros y cada uno de los que forman este equipo por esa pulgada que se gana.

Porque cuando sumamos una tras otra, porque sabemos que si sumamos una tras otra, ¡Eso es lo que marca la diferencia entre ganar o perder, entre vivir o morir!

Os diré una cosa, en cada lucha, el que va a muerte, es el que gana ese terreno. Y sé que si aún queda vida en mí es porque quiero luchar, y morir por esa pulgada...

Eso es todo lo que le pasó al Atlético. Cuestión de pulgadas...


Esa es mi forma de resumir nuestra desgracia. No quiero hablar de robos, conspiraciones u otras historias que no me satisfacen ni me van a consolar la rabia que llevo por dentro. Prefiero quedarme con que los míos fueron a matar, y acabaron muertos... pero matando. Que allí nadie se rindió ni dejó de creer antes, durante, y después de los penaltis. Y que si lloramos no es por lo que perdimos, si no porque no tenemos la certeza de saber cuando volveremos a estar tan cerca de convertir el sueño en realidad. Pero nos queda algo mucho más importante...

La idea, la forma de llegar, la experiencia, el conocimiento para transmitir a los que vengan, a los que están aprendiendo, y a los que se fueron pero les gusta como lo hacemos. Si hay que morir de alguna forma, que sea por nuestras ideas. Y eso es precisamente lo que hace el Atlético de Simeone, pelear por ser él mismo en una sociedad que le quiere etiquetar para que forme parte de un grupo donde molestaría menos a los dos todopoderosos de España y al resto de titanes europeos. Ese es el mayor triunfo que me queda de Milán, ver que mi equipo y todos los que lo siguen van a muerte a por las pulgadas en frente nuestra, y que ellos aman tanto nuestros sueños que los han convertido en los suyos propios. Nunca dejemos de creer en este maravilloso grupo que lidera Diego Pablo Simeone, y que ojalá sea así por décadas. Es la única forma de saber que si no hoy, mañana, o dentro de dos días, este Atlético de Madrid podrá levantar la Copa de Europa al cielo.

jueves, 25 de febrero de 2016

La puta Copa de Europa

En noches así reconforta recordar aquella mágica tarde primaveral. Era 17 de mayo, para no faltar a las buenas costumbres, hacía sol y se mascaba la gloria entre los haces de luz y el calor que se levanta a esas alturas del año en Madrid. Aquella tarde, muy lejos de donde presenciaba los hechos, un central uruguayo llegado desde Rosario (la uruguaya, no la de Messi, Bielsa o el 'Tata' Martino) se elevaba imponente para culminar la liga más épica de la historia del fútbol español, y por ende, de los 111 años que por aquel entonces disfrutaba el Atlético de Madrid. Diego Godín la clavaba (la pelota) en el fondo de la red de Pinto, y permitía sumar el punto que hacía falta para conquistar la décima liga de la entidad rojiblanca en Barcelona. El culmen de los guiones estaba escrito.

Pero como bien saben, toda historia tiene dos caras, y hoy me da por pensar en la otra cara de la moneda, la blaugrana. Por qué poco no estuvieron a punto de hacer otro triplete... un año antes de Luis Enrique. Si lo piensan fríamente fueron la carrera de Bale, el posterior tiro al palo de Neymar en Mestalla, un tiro de Xavi en el Calderón a tres metros de la línea de gol que se marchó por encima del larguero y el cabezazo de Godín (o el gol anulado a Messi por no se sabe qué) lo que les privaron de ganar Liga y Copa del Rey, y de haber alcanzado las semifinales de la Copa de Europa. Sí, esa hija de meretriz y mujer dada de buena vida que nos recuerda lo trágica que es la vida. A algunos más que otros. Bien lo sabemos en esta casa asentada a orillas del Manzanares, aunque a veces se nos olvide que en el minuto 92:48 si Ramos empataba, Ramos nos dejaba sin la p... Copa de Europa. Y cuarenta años antes Schwarzenbeck, con aquel zapatazo desde la desesperación del centro del campo a falta de treinta segundos para el final.

A todo esto, yo había empezado mi repaso mental en Barcelona pero he llegado donde quería llegar. LOS DETALLES MARCAN DIFERENCIAS EN LA ÉLITE. Un disparo lejano hecho gol probando "por si saliera...", un cabezazo libre de marca en el descuento en tu único fallo del partido, privarte de un título por una carrera de 50 metros en el 85' que acaba dentro con un remate no muy ortodoxo y un remate libre de marca en mano a mano con la puntera que se estrella en el poste. Un cabezazo con el alma indefendible. Las cosas que pasan en la élite y que desequilibran las batallas. Y en un deporte de azar como el fútbol, caprichoso como pocos, no iba a ser menos...

Los detalles que cuestan caro

En el Atlético de Madrid sabemos muy bien lo puta y cara que es la Copa de Europa. Valga lo referido antes como claro ejemplo de este pequeño análisis del PSV - Atlético de Madrid. Porque sí, sobre el papel, en diciembre, con el resultado del sorteo en la mano, los de Simeone eran superiores a los holandeses, llegaban en racha a esas alturas tras no perder desde el 30 de septiembre en casa contra el Benfica en Liga de Campeones, parecía que el problema del gol se iba solucionando... Dos meses después, la gente ha enloquecido en el Calderón. Sueñan con la Copa de Europa, pero no como el que sueña con una ilusión o con un proyecto por cumplir ni una vieja deuda que saldarse, si no como el que tiene una obligación moral consigo mismo. El que casi está obligado a ello. Y es que Simeone nos ha hecho ser de los mejores equipos de Europa (para algunos como Steven Gerrard en el TOP-5 del continente), pero lo ha hecho desde la humildad, el trabajo, la fuerza del colectivo como motor para compensar la escasez de individualidades y desde el leivmotiv que esconde todo ello, el "Partido a Partido".

Allá donde un regate de Messi, una galopada de Cristiano Ronaldo, la pausa de Iniesta o el veneno de Modric llegan, el Atlético de Madrid trataba de llegar con el corazón y las piernas de Diego Costa, la frialdad de Falcao, los cabezazos de Raúl García, la brega de Mandzukic, la hombría de Tiago, la sangre fría de Miranda... Donde en unos hay gotas interminables de talento puro, en otros son gotas de sudor y sangre para alcanzar los mismos fines. Conviene dejarlo claro antes de empezar a hablar del PSV - Atlético de Madrid para no confundir a nadie.

Aseguran las redes sociales (ingentes cantidades industriales de gente buscando la aprobación social por un 'Me Gusta' o un 'Retweet') que el empate a cero fue porque el Atlético de Madrid jugó mal. ¿Jugó mal? ¿En serio? Yo no doy crédito ahora mismo.

Vayamos por partes...

1 - El Atlético de Madrid jugó en Eindhoven su típico partido de ida en una eliminatoria. Y ejemplos hay miles en esta época, en la que sólo cuatro equipos en seis ocasiones han hecho morder el polvo a los colchoneros en 26 cruces a doble partido con Simeone en el banco.

Sin contar las primeras rondas de Copa del Rey (ante Segunda B siempre), en Liga de Campeones y Copa del Rey se puede observar que al Atlético de Madrid no le genera ninguna duda obtener un resultado corto ni jugar con poco margen de error. Ya lo hizo en la Europa League de 2010 con Quique Sánchez Flores(Galatasaray fuera con gol de Forlán en el 89', Sporting de Portugal y Valencia eliminados por el valor doble de los goles fuera de casa, Liverpool y Fulham vencidos en la prórroga). Y Simeone prosiguió y ahondó esta línea. Aunque en los cruces de la Europa League de 2012 los rojiblancos tomaban buena ventaja en el primer partido (1-3 vs Lazio, 3-1 vs Besiktas, 4-2 vs Valencia), se veía que el equipo rojiblanco jugaba a elimiantorias largas, de 180 minutos, llenas de paciencia y con rachas de buen fútbol aunadas a tramos de partido donde tocaba arremangarse y bajar al barro a trabajar los triunfos. 

Una línea que prosiguió en la Copa del Rey 2013 (Getafe 0-3 y 0-0, Betis 2-0 y 1-1, Sevilla 2-1 y 2-2), Copa del Rey 2014 (Valencia 1-1 y 2-0, Athletic de Bilbao 1-0 y 1-2), Copa del Rey 2015 (Real Madrid 2-0 y 2-2, Barcelona 1-0 y 2-3), y Copa del Rey 2016 (Rayo Vallecano 1-1 y 2-0, Celta de Vigo 0-0 y 2-3). Eliminatorias largas, que el Atlético sabía jugar con paciencia y tranquilidad estirándolas los 180 minutos, y sobreponerse a la adversidad, fajándose en el barro siempre con la dureza de un soldado de los tercios españoles que atemorizaron Europa en los siglos XVI y XVII y la finura de un artista cuando tocaba y lo permitían las circunstancias. La Champions League en estas dos últimas temporadas mantiene lo afirmado (Milan 0-1 y 4-1, Barcelona 1-1 y 1-0, Chelsea 0-0 y 1-3 en 2014; Leverkusen 1-0 y 1-0 con eliminatoria decidida en los penaltis, Real Madrid 0-0 y 1-0 en 2015).

El 0-0 de esta noche a Simeone y los suyos les incomoda poco. A pesar de la superioridad numérica durante casi 25 minutos, eso casi fue un estorbo más que una ayuda. Si el Atlético sabe hacer daño es con ataques rápidos y verticales, de pocos toques, transiciones lentas y superioridades por fuera, juego directo y ganar la segunda jugada en campo rival para asentarse y el producto marca de la casa, el balón parado. Simeone buscaba un gol, y a partir de ahí administrar la ventaja y ampliarla si lo permitían las circunstancias, pero con la premisa de no encajar. Asi que primera e importantísima premisa rojiblanca en eliminatorias cumplida: NO ENCAJAR GOL. Si encima juegas con el factor Calderón a tu favor, el Atlético de Madrid ha tenido mayores motivos para no volverse loco a pesar de la situación creada esta noche en el Philips Stadion con la superioridad numérica. Lo que antes valía aplausos sólo por ganar, hoy vilipendiado y criticado por un empate a cero. El resultadismo. Ni por ganar 0-1 en San Siro éramos unos genios que inventamos este deporte o desterramos el tiki-taka, ni por empatar hoy a cero somos una banda de colegas juntada a última hora que juega en el fútbol de élite ni estamos en crisis ni en otras chorradas para rellenar papel cuché ni pseudoinformativos deportivos ni tertulias de bar retransmitidas en televisión. Mesura. Calma. Paciencia. Trabajo. Esfuerzo. Confianza. Cholismo.

Y es que en el partido de ida Simeone nunca ha sido amigo de apostarlo todo y quedarse sin nada...

Resultados de partidos de ida en eliminatorias con Simeone al frente del At. Madrid
Rival
Competición
Resultado
Temporada 2011/2012
SS Lazio
Dieciseisavos de final Europa League 2011/2012
1-3
Besiktas FK
Octavos de final Europa League 2011/2012
3-1
Hannover 96 FC
Cuartos de final Europa League 2011/2012
2-1
Valencia CF
Semifinales Europa League 2011/2012
4-2
Temporada 2012/2013
Real Jaén CF
Dieciseisavos de final Copa del Rey 2012/2013
0-3
Getafe CF
Octavos de final Copa del Rey 2012/2013
3-0
Real Betis
Cuartos de final Copa del Rey 2012/2013
2-0
Sevilla FC
Semifinales Copa del Rey 2012/2013
2-1
FC Rubin Kazan
Dieciseisavos de final Copa del Rey 2012/2013
0-2
Temporada 2013/2014
UE Sant Andreu
Dieciseisavos de final Copa del Rey 2013/2014
0-4
Valencia CF
Octavos de final Copa del Rey 2013/2014
1-1
Athletic de Bilbao
Cuartos de final Copa del Rey 2013/2014
1-0
Real Madrid
Semifinales Copa del Rey 2013/2014
3-0
AC Milan
Octavos de final Champions League 2013/2014
0-1
FC Barcelona
Cuartos de final Champions League 2013/2014
1-1
Chelsea FC
Semifinales Champions League 2013/2014
0-0
Temporada 2014/2015
UE L’Hospitalet
Dieciseisavos de final Copa del Rey 2014/2015
0-3
Real Madrid
Octavos de final Copa del Rey 2014/2015
2-0
FC Barcelona
Cuartos de final Copa del Rey 2014/2015
1-0
Bayer 04 Leverkusen
Octavos de final Champions League 2014/2015
1-0
Real Madrid
Cuartos de final Champions League 2014/2015
0-0
Temporada 2015/2016
UE Reus
Dieciseisavos de final Copa del Rey 2015/2016
1-2
Rayo Vallecano
Octavos de final Copa del Rey 2015/2016
1-1
RC Celta de Vigo
Cuartos de final Copa del Rey 2015/2016
0-0

En negrita, partidos de ida fuera del Vicente Calderón

En conclusión, se puede asegurar que a Simeone le gusta mantener la eliminatoria apretada y ajustada de cara a la vuelta, sobre todo si ésta es en el Vicente Calderón.

2 - Un equipo sin gol... ¿por qué razón? El Atlético de Madrid 2015/2016 sufre para culminar sus jugadas. Una obviedad que no puede ser discutida ni ocultada, pero sí en cierto modo debatida. ¿Tiene menos gol porque genera más ocasiones o porque genera menos que en años anteriores? Sería muy dificultoso definir exáctamente si es por un motivo o por otro, pero da la sensación de que el Atlético de Madrid sigue generando las mismas ocasiones que antes, con la diferencia de que le cuesta embocarla a gol.

Remontándonos a los datos de las dos anteriores eliminatorias de octavos de final de la Copa de Europa del Atlético de Madrid con Simeone al frente, los datos estadísticos de disparos a puerta son similares. Mientras que contra el Milan en 2014 fueron 10 tiros en total y 7 a portería (con gol de Diego Costa), la campaña pasada en el Bay Arena las estadísticas oficiales hablan de 12 disparos totales del Atlético, con 3 que fueron entre los tres palos. Esta noche, en Eindhoven, el equipo rojiblanco dispuso de ocasiones para hacer gol (más allá del bien anulado por falta de Godín). Los dos mano a mano de Griezmann y Vietto fueron las mejores ocasiones de los 12 disparos totales que los rojiblancos probaron contra los de Cocu, de los cuales sólo cuatro iban entre los tres palos.

Los resultados y desarrollos de las eliminatorias europeas del Atlético de Madrid en Liga de Campeones se repiten durante la 'era Simeone'. No encajar gol como primera premisa, hacer el partido espeso, incómodo para el rival, pegajoso, duro, cerrado y donde el resquicio a encontrar sea mínimo. Los rivales lo saben en esta primera instancia, y le conceden una supuesta superioridad en el manejo del balón al Atlético de Madrid que Simeone y los suyos no aceptan de buen grado en la máxima competición continental. El Atlético prefiere negociar los espacios (pocos) que habrá durante el partido, y a partir de ahí trabajar su plan y su idea, siempre con la premisa de no encajar en la ida por delante del resto. Y aún así, en las tres eliminatorias de octavos dispuso de sus ocasiones, incluso logró vencer en San Siro, la morada del segundo equipo con más 'Orejonas' de la historia. Ahora tiene que cerrar el pase en Madrid gestionando un cero a cero, sin tener que hacer ninguna remontada ni heroicidad, sólo jugar un partido de fútbol de 90 minutos donde sólo le vale ganar. Porque esto de blindar la portería y buscar la victoria con paciencia fue así, sigue siendo así y seguirá siendo así mientras Simeone sea el entrenador del Atlético de Madrid.

3 - Simeone echa de menos a los hombres. Lo dijo nada más llegar, y lo ha ido afirmando cada vez que ha podido. Nunca se ha fijado en el DNI del que juega ni en su fecha de nacimiento, sólo en sí está listo para ejecutar su plan durante los 90 minutos. Pero ahora echa de menos a jugadores con experiencia y soltura en estas lides.

Cierto es que el núcleo duro (Godín, Gabi, Juanfran, Tiago, Koke, Filipe Luis, Torres, Jesús Gámez, Giménez) sabe moverse en estas instancias y alturas de la competición con soltura y firmeza. Pero no menos cierto es que para muchos, esta se trata de su primera (Correa, Vietto, Augusto Fernández, Kranevitter, Thomas) o segunda (Griezmann, Óliver, Saúl, Oblak. Ferreira-Carrasco) participación en la Copa de Europa. Y eso, en una competición tan compleja en sus entresijos, en su forma de afrontarla y prepararla, es una handicap muy importante contra el que pelea el Atlético de Madrid.

En lo que se suponía un año en el que la plantilla rojiblanca se rejuvenecía para dar paso a otras figuras que crecieran, se adaptaran y se consolidaran como grandes peloteros bajo el manto de Simeone sin renunciar a nada, con una de las medias de edad más bajas de la competición, los rojiblancos siguen al pie del cañón, pero echan de menos la habilidad y fortaleza mental de buena parte del grupo que se ha marchado en estas temporadas del Vicente Calderón (Courtois, Diego Costa, Miranda, Raúl García, Mandzukic...). Gente que sabía moverse en estas alturas sin dudar ni pestañear y conectaba con todos los presentes en el Calderón por su entrega y trabajo. En momentos así, el Atlético de Madrid hubiera encontrado petróleo en la testa del hispano-brasileño o del croata, hubieran jugado con la potencia del navarro Raúl García para ganar balones aéreos y tendría un baluarte potente en la zaga con Joao Miranda, capaz de sacar la pelota jugada con elegancia, hacer faltas inteligentes, no permitir al rival tener orden y darle a su equipo sereniedad y sobriedad...

Gente con un valor común, la determinación. Saben estar, saben gestionar los minutos finales, no cometen errores que les condenen, no son expulsados, recuperan balones que son balones de oxígeno, no pierden la cabeza ni la concentración... jugadores de los que gusta Simeone primero y el Calderón luego. Futbolistas con un carácter y un peso en el vestuario enorme. El Atlético de Madrid extraña ese perfil de futbolista que ordena, manda, hace jugar y juega, y sobre todo, que es un referente y un símbolo para el resto de sus compañeros sobre el campo. Un jugador al que dársela en los momentos de apuro y que alumbre los ratos de dudas, tinieblas y sombras para convertirlos en respuestas con la pelota y seguridad en el partido para el colectivo. Griezmann no parece encontrarse fino en estos momentos, y el Atlético de Madrid añora a quién dársela para resolver problemas... al estilo de Messi sin ser Messi, salvando las distancias.

¿El Atlético pasa un mal momento? Cualquiera lo diría, viendo que sigue en pie en Europa y segundo en liga (con el objetivo de asegurar la tercera plaza cuanto antes, y no ganar la liga como venden muchos periódicos y medios). Ni mucho menos es el mejor momento de estos cuatro años con Simeone, pero no es el infierno. El infierno era la Segunda División o la complicidad mediática de equipo simpático de medio pelo con una gran masa social siempre ridiculizado por el Albacete, Groningen, Politécnica de Timisoara u OFI Creta de turno. Cierto es que la fluidez en el juego no está, que el gol cuesta horrores, que las victorias se sudan mucho, a veces más de lo necesario, pero también es cierto que eso es lo que ha pregonado siempre Simeone. Correr, trabajar, pelear, sufrir, esforzarse, creer, luchar... y esperar que la caprichosa victoria te sonría y se acurruque en tus brazos tras los 90 minutos. Un mal momento de un buen equipo, eso es todo lo que ocurre. Y eso sólo se soluciona con trabajo, fe y constancia.

Sólo 22 clubes tienen la Copa de Europa en sus palmarés (uno de ellos convive en nuestra ciudad y nos recuerda constántemente que posee más que nadie). No es fácil. Otros grandes históricos (Arsenal, Roma), y los nuevos ricos (PSG, Manchester City) siguen sin saber lo que es ganarla. El camino no es fácil. Nunca lo fue y nunca lo ha sido. Ni siquiera ellos han disputado las dos finales que ya ha jugado la entidad rojiblanca en sus casi 113 años de historia. Así es el fútbol. Así es la Copa de Europa. La muy jodida. La muy esquiva. La muy puta. La Puta Copa de Europa. Aquella que le debe una al Atlético de Madrid por la de Bruselas y la de Lisboa...

viernes, 8 de mayo de 2015

Sergio Solís: "Los mejores entrenadores deben trabajar en la base para formar mejores jugadores"

Actual entrenador del juvenil B del RCD Carabenchel, el conjunto del mítico campo madrileño de La Mina, Sergio Solís Marcelo acumula una gran experiencia en el fútbol modesto de la Comunidad de Madrid. Licenciado en INEF, a pesar de su juventud ha pasado por clubes importantes de la comunidad como Rayo Vallecano, Los Yébenes San Bruno, Parla, Moscardó o Carabanchel, en los que ha acumulado experiencias importantes, como disputar la fase de ascenso a Segunda B con la AD Parla en 2010, y que ahora comparte como profesor en la escuela de formación de técnicos deportivos Instede.



Sergio Solís posa en el banquillo de Valdebebas durante su estancia en el Moscardó en Tercera División. (Foto cedida por el propio Sergio Solís).


Con su habitual franqueza y tranquilidad, Sergio Solís Marcelo nos recibe para hablar de su trayectoria. Se ha hecho un pequeño hueco en el fútbol modesto. Metódico y trabajador, ha compaginado sus labores de entrenador en categorías de fútbol base con las de preparador físico en las categorías más altas del fútbol madrileño. Ya ha conocido la Primera Regional, la Preferente y la Tercera División en Madrid; ha pasado por Rayo Vallecano, Los Yébenes San Bruno, AD Parla, Moscardó, Alcobendas, Carabanchel o incluso por un fallido proyecto en el pueblo toledano de Calera y Chozas, cuando su club alcanzó la Tercera División manchega. 

Ya sabe lo que es pelear por subir a la categoría de bronce del fútbol español. Ha vivido mucho en los banquillos. Experiencias acumuladas a pesar de su juventud para este licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (la comúnmente conocida como INEF) que ahora proyecta como primer entrenador del juvenil B de Primera División Autonómica del R.C.D. Carabanchel, el club que juega en el conocido campo de La Mina en el fútbol madrileño; y también transmite como profesor en Instede, una academia para técnicos deportivos nacida hace menos de dos años.

Pregunta - ¿Dónde empieza tu carrera en el fútbol,y qué es lo que te empuja a trabajar como preparador físico?

Respuesta - Lo primero que quiero es agradeceros la oportunidad de poder transmitir mi experiencia como entrenador y preparador físico de fútbol hasta el día de hoy. Mis primeros pasos en el fútbol los doy en el primer equipo del  C.D Los Yebenes San Bruno gracias a Jose Luis Guerrero, que era el entrenador en ese momento mientras estudiaba INEF. La pasión y las ganas de que el fútbol fuera mi forma de vida fueron los que impulsaron a decidir emprender este camino.

P - Has trabajado como entrenador y preparador físico. ¿Cual de las dos facetas te resulta mas compleja?

R - Compleja ninguna de ellas porque ambas labores me apasionan. Además en el fútbol de hoy en día están íntimamente relacionadas por la forma de trabajar. Los entrenadores suelen delegar mucho, y los preparadores físicos solemos tener una faceta y un trabajo independiente respetados por ellos (los entrenadores).

P - ¿Qué diferencias hay entre ser preparador físico y entrenador?

R - La principal diferencia que yo he encontrado hasta ahora es el trato y la confianza con el jugador. Siendo preparador fisíco el jugador se acerca más a ti, tiene más valor a contarte lo que siente y lo que piensa. Un jugador no suele ser tan franco con su entrenador por temor a que el entrenador pueda sentarle en el banquillo o a las consecuencias que pueda tener.

"El trabajo que no haga un futbolista al cien por cien es peor para él"
P - Después de una larga trayectoria por Los Yébenes-San Bruno,  AD Parla, Chozas de Canales, Rayo Vallecano, CD Colonia Moscardó, Alcobendas Levitt,  RCD Carabanchel… ¿Con qué momento te quedas de toda tu carrera en el fútbol?

R - La verdad que es una pregunta dificil de contestar ya que son muchos esos momentos pero voy a intentar ser escueto y decirte que lo que te queda en el fútbol son las personas que conoces, con las que luchas diariamente y trabajas codo con codo para lograr los objetivos marcados cada año. Podría mencionarte ascensos, la posibilidad de tener la experiencia de una fase de ascenso a 2ª B, las experiencias al frente de mis equipos en el Rayo Vallecano, el Moscardó, el Carabanchel... También he tenido la desgracia de sufrir en el fútbol modesto y conocer la cara amarga por mi experiencia en Chozas de Canales... Pero lo más importante al final son las personas que he conocido y que me han ayudado, y con las que he trabajado duro. José Luis Guerrero, Paco Sáez, Paco Ramírez, Antonio Comendador... hay mucha gente que me ha marcado y me ha enseñado mucho dentro del mundo del fútbol.

P - ¿Cómo viviste la fase de ascenso a Segunda División B con el Parla? Fuisteis eliminados por el Coruxo en una eliminatoria un tanto extraña…

R - Es una espinita que tengo clavada aún y que será difícil de quitar. Estaba seguro de que íbamos a ascender puesto que teníamos un equipazo. Allí en Vigo, tras un partido en el que no salió nada, nos vinimos con un 3-0 en contra pero en Parla con Los Prados a reventar en el minuto 20 íbamos ganando 2-0 con dos goles de Morales, que actualmente juega en el Levante en Primera División. Lástima que no pudimos dar la vuelta al marcador y hacer la gesta.

P - ¿Da mucha experiencia para el futuro haber trabajado en clubes importantes de la Comunidad de Madrid como el Rayo Vallecano, el Parla, el Carabanchel o el Moscardó? ¿Cuál es la mayor lección que te ha dejado el fútbol?

R - La experiencia es la madre de la ciencia. La mayor lección que he aprendido en todo este tiempo es que el trabajo unido a la ilusión y a las ganas mueven montañas.

P - ¿De qué persona has aprendido más en el fútbol?

R - De cada entrenador con los que he tenido la oportunidad de trabajar he aprendido algo. Yo siempre digo que siempre se aprende, bien lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer. Les estoy agradecido a todos por la experiencia que pude compartir con ellos para progresar y seguir mi camino.

P - ¿Cómo es moverse por el fútbol modesto? Hay que compaginar la vida profesional con el fútbol, y todo ello con la pareja… y muchas veces no está tan bien gratificado como debería. ¿Cómo lo llevas?

R - Pues la verdad que es difícil poder vivir de esto en la actualidad. No está pagado todo lo que hacemos. El trabajo en los entrenamientos, los partidos, la planificación del equipo en casa, a veces viajes largos, horas visionando partidos de rivales in situ... En mi caso lo llevo bastante bien porque hago lo que me gusta y lo complemento bien con mi otro trabajo, que también está vinculado al fútbol como formador de futuros entrenadores en INSTEDE Formación.

"Lo mejor que me ha pasado en el fútbol es haber conocido a toda la gente que conozco gracias a él"
P - Entrando un poco más en tu labor en el campo. ¿Cómo organizáis la semana y los entrenamientos entre el cuerpo técnico, y cuál es tu función exacta dentro y fuera del campo?

R - La organización cambia un poquito si soy preparador físico o primer entrenador. Si soy lo primero me adapto a las necesidades tácticas y técnicas del entrenador para preparar el trabajo, ya que todo el trabajo lo hacemos en función del modelo de juego que queramos desarrollar en el partido siguiente. Si yo soy el míster es igual, pero como no tengo un preparador físico nos encargamos entre mi ayudante y yo de diseñar esta tarea semanal, pero siempre en función del partido que nos toque esa jornada, como he dicho.

P - ¿La gente que trabaja con un entrenador debe ser flexible y adaptarse a las ideas del técnico, o todo el mundo tiene su espacio propio para trabajar?

R - Yo he tenido la suerte que con todos los entrenadores que he trabajado me han dado libertad para trabajar y diseñar tareas específicas como yo creía conveniente, pero siempre con unos objetivos comunes marcador por el entrenador como he dicho anteriormente.

P - ¿Cuál es el momento de mayor trabajo para un preparador físico, y en el que tiene que aportar su grano de arena al buen funcionamiento de un equipo?

R - No soy de los que piensan que un preparador físico tiene mayor importancia durante la pretemporada. Soy de los que piensan que nuestra labor debe ser igual todo el año ya que nosotros a la hora de planificar y entrenar siempre lo hacemos bajo componentes técnico-tácticos en todas las etapas de la temporada. Todos pretendemos que el equipo tenga una regularidad a lo largo del año, y evitar altibajos. No creo en los picos de forma en el fútbol. Los equipos, con un modelo de juego bien trabajado, con ideas definidas, roles claros y un desarrollo coherente del modelo pueden mantener un nivel óptimo durante buena parte de la temporada.

P - ¿Los futbolistas modestos suelen ser más obedientes que los profesionales, o el fútbol es fútbol siempre sin categorías que lo distingan?

R - Si te digo la verdad, aunque parezca raro, nunca he tenido ningún problema en cuanto a disciplina de ningun fútbolista a la hora de entrenar. Mi lema hacia ellos es que el trabajo que no hagan al cien por cien es peor para ellos. Si están concienciados y se sienten responsables, es increíble ver como trabaja un grupo sea el día de la semana que sea. Es más, a muchos, por no decir todos, tienes que pararles muchas veces, sobre todo los lunes cuando hacemos trabajo de recuperación con los que más han jugado el domingo y te piden realizar el trabajo con el resto por que les gusta y les motivan los entrenamientos que hacemos.

"No creo en los picos de forma en el fútbol. Los equipos con un desarrollo coherente del modelo de juego pueden mantener un nivel óptimo durante buena parte de la temporada"
P - ¿Cuál es la mayor alegría que te ha dado el fútbol hasta el momento?

R - Conocer a la gente que he conocido.

P - Hablando de tu formación como preparador físico, tienes la licenciatura en INEF y la especialización en fútbol, eres entrenador nivel II y ya llevas un tiempo trabajando para INSTEDE, una empresa que se dedica a formar a nuevos entrenadores de fútbol… ¿En qué consiste el proyecto?

R - Comenzó hace un año y medio aproximádamente. Paco Ramírez, entrenador con el que he trabajado en el Colonia Moscardo y el Alcobendas, junto con otras personas del mundo del fútbol, fundaron la empresa y me propusieron ser el jefe de estudios de la escuela. El proyecto consiste en formar entrenadores a traves de nuestras experiencias con la ayuda de grandes profesores que tienen tanto una buena formación teórica como práctica. Para mí, éste es uno de los puntos fuertes de nuestro proyecto.

P - ¿Por qué te metes en un proyecto de formación de técnicos deportivos? ¿La idea es mantenerse en el fútbol o ampliarlo a otros deportes?

R - Entro en esta aventura porque la educación, la formación y el fútbol son mis tres pasiones. Yo estudie INEF para esto. Nosotros somos una empresa de técnicos deportivos, lo que engloba a más deportes. No nos cerramos a nada en un futuro, pero primero queremos lograr una estabilidad y un prestigio como formadores de entrenadores de fútbol.

P - ¿No crees que hay mucha masificación en el fútbol en todos los niveles: clubes, entrenadores, escuelas de formación deportiva…?

R - Lo que creo es que sigue faltando gente profesional en la formación de futbolistas jóvenes. Se siguen viendo verdaderas burradas en entrenamientos de niños por falta de preparación de sus "entrenadores" porque muchos ni lo son. Muchos son adolescentes de 16 - 17 años que buscan un dinero para su vida, y a otra gente le apasiona el fútbol, pero no tiene los conocimientos necesarios para dar una formación adecuada. Otros ni siquiera están capacitados para enseñar un deporte y sus valores a niños deportistas. Creo que los clubes deberían exigir un minimo de formación a sus técnicos, monitores y entrenadores; ya que en la base, en mi opinión, es donde deben estar los mejores entrenadores como pasa en muchos países. El problema es que aquí en España ésto no está lo suficientemente remunerado. También digo que no sólo por tener el carnet de entrenador uno ya está capacitado para ser un buen entrenador.

P - ¿Qué es lo que diferencia a INSTEDE de otras empresas? ¿Cuál es su valor diferencial?

R - No me gusta, ni voy hablar del resto de empresas de este gremio. Lo que sí garantizo es que INSTEDE no es una más. Si nos hemos propuesto este reto es por algo. Queremos que se nos conozca por nuestro trabajo. El nivel del profesorado es exquisito en mi opinión. Yo mismo asisto a clases de asignaturas que no imparto para seguir aprendiendo y actualizando conocientos. Creo que esa es la guinda de un pastel que hacemos con ganas, ilusión, frescura, muchos conocimientos que enseñar...

P - ¿Cuáles son los objetivos de INSTEDE de cara al futuro?

R - Lo nuestro es una carrera de fondo. La meta aún no la vemos pero sí sabemos donde queremos llegar. Los objetivos son ser cada día mejores en todos los aspectos. No queremos conformismo ni estancamientos de nadie.

"Si un arquiteco o un médico no recibe la formación adecuada no hará bien su trabajo. Ocurre lo mismo con un entrenador de fútbol"
P - ¿Por qué es tan importante que una persona que quiere ser entrenador de fútbol o técnico deportivo reciba una formación adecuada, con las horas que marca la ley y con los contenidos que debe saber?

R - A esta pregunta siempre respondo lo mismo. Si un médico o un arquitecto no recibe la formación adecuada el paciente se puede morir y el edificio se puede caer. A buen entendedor...

P - ¿Cuáles son las principales cualidades que debe tener, en tu opinión, un aspirante a entrenador de fútbol?

R - Ilusión.

P - ¿Qué valores puede aportar INSTEDE al futuro técnico de fútbol?

R - Experiencia y formación.

P - ¿Qué cosas son mejorables de aquí al futuro en el campo de la formación deportiva, tanto de entrenadores como de jugadores?

R - Todo es mejorable, pero sobre todo para que el alumno reciba una buena formación es clave la experiencia práctica del profesor en el tema. A mí no me vale solo la formación teorica puesto que en numerosas ocasiones no tiene nada que ver con la realidad de este deporte.

P - Por último, ¿soñaste con vivir del fútbol en algún momento?

R - Soñé y sigo soñando. Ahora mismo es mi trabajo en los dos ambitos que más me apasionan, pero sigo soñando para que sea así por mucho tiempo. El fútbol es mi vida y quiero dedicársela de forma plena e íntegra.
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